Miguel Enríquez: el MIR y el Poder Popular

Radio TV Liberación plantea una necesaria reflexión sobre el poder popular, desde la vigencia del proyecto revolucionario del MIR, tomando como hilo conductor a  Miguel Enríquez  en el Chile de hoy.

 

Miguel Enríquez

“Pliego del Pueblo y el Manifiesto del Pueblo; embrionariamente surgían síntomas de una contraofensiva popular que debió haber sido la senda fundamental a partir de la cual debió ser orientado el movimiento de la izquierda y el pueblo después de la crisis de octubre. Pero la crisis de conducción y las vacilaciones reformistas hicieron que  esto no se estableciera. Habiendo germinado en órganos, germinalmente de poder local en un ascenso que era característico del período, pero que acá tomaba connotaciones importantes,

Habiéndose generado más de medio centenar de Comando Comunales que abríanembrionariamente la generación de un poder popular, la conducción reformista que predominó, y no fuimos capaces de revertirla, estableció lo contrario, buscó una salida distinta; el gabinete, el llamado por ellos gabinete, por nosotros “gabinete UP-generales ́ ́.

El reformismo fundamentalmente planteó y logró predominar en las fuerzas de izquierda y sabemos que en esto tuvo que “predominar” porque el conjunto de las fuerzas de izquierda no participaba de esto, y levantó la fórmula de lo que llamábamos gabinete UP-generales. ¿Qué estaba realmente haciendo? Aceptando imposiciones de la clase dominante o de fracciones de ella; no caía el gobierno, pero al mismo tiempo, eso sí, se consolidaba el sistema de dominación burgués. ” Miguel Enríquez

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Los Comandos Comunales, también llamados Coordinadores Comunales o Comités Coordinadores, fueron organizaciones populares surgidas originalmente para enfrentar los efectos del paro patronal de octubre de 1972.

Por consiguiente, como consecuencia del paro patronal … se fortalecieron enormemente las organizaciones de masas y surgió un sinnúmero de nuevas organizaciones, destacándose los Comandos Comunales, estos alcanzaron un nivel superior de organización, ya que lograron incorporar en un mismo aparato de coordinación y ejecución a obreros, campesinos, pobladores, estudiantes, profesionales y técnicos …se estaba frente a una alianza de clases en su máxima expresión, asumiendo tareas que se aproximarían a lo que sería un verdadero poder popular: Su objetivo el coordinar todas las acciones que se emprendieron en la comuna para vigilar, prevenir el sabotaje, asegurar la distribución de alimentos y bienes esenciales, el transporte, el abastecimiento de materias primas, etc, y en este sentido toman decisiones, planifican el trabajo, distribuyen responsabilidades, etc, es decir, ejercen realmente una determinada cuota de poder llegando a ser verdaderos organismos de poder en el seno de las masas, se fueron construyendo enlace y articulación entre sindicatos, juntas de abastecimiento y control de precios (JAP), juntas de vecinos, centros de madres, campamentos de pobladores, etc… teniendo como tareas básicas el abastecimiento de la población, canalizando la entrega de alimentos conjuntamente con las JAP comunales, la defensa, organizando comités de vigilancia en los barrios y poblaciones, y el transporte, empadronando a los chóferes y los vehículos durante el paro.

Desde el MIR se impulsaba ideológicamente el poder popular, se abrió un proceso de articulación  al interior de algunos partidos políticos de izquierda.

Los Comandos Comunales nacen con la movilización desarrollada por campesinos de Melipilla y obreros del cordón Cerrillos – Maipú en la primera quincena de julio de 1972, y por la realización de la Asamblea Popular en Concepción hacia fines del mismo mes. En el primer caso, se dio la coordinación de campesinos y obreros para protestar contra la decisión judicial desfavorable para los primeros, así como en rechazo de la derecha y sus acusaciones contra ministros de Allende, coordinación que se mantendría y potenciaría en el contexto del paro patronal y más tarde en la reacción frente al “tanquetazo”.

El segundo caso se refiere al acto convocado y desarrollado por diversos partidos políticos de izquierda y organizaciones sociales de la provincia de Concepción, entre los que se encontraban el PS, MIR, IC, MAPU, Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción (FEC), CUT provincial, entre otros. Este suceso, que en el fondo no tuvo mayores proyecciones políticas en términos de una coordinación más prolongada o la repetición del mismo, si tuvo repercusiones en el ámbito del debate respecto al poder popular y las formas de éste, planteándose entre otras ideas la necesidad de unificar los organismos populares en los Consejos Comunales de Trabajadores. Desde el PCCH se orientó una política de carácter reformista, logrando influir en el gobierno de Allende, con la finalidad de neutralizar a los sectores revolucionarios de izquierda.

Reconociendo en este periodo las embrionarias organizaciones que comienzan a conformarse hacia fines de 1971 y comienzos de 1972, cuando se crean el Consejo Comunal de La Florida y el Consejo Comunal de Las Condes, ambos con una importante participación de los sectores poblacionales del MIR. En el primer caso, dicho consejo comunal fue creado para representar a los sectores mayoritarios de la comuna,  sus objetivos políticos eran luchar contra los grupos reaccionarios, proyectándose realizar ambas tareas desde la misma municipalidad. A su vez, el caso del Consejo Comunal de Las Condes apuntaría a constituirse en un “foco de lucha antifacista” y de creación del nuevo poder popular .

El salto cualitativo en la toma de conciencia no se daría sino hasta octubre de 1972, en el contexto del paro patronal, y se produciría otra nueva oleada de creación o reactivación hacia junio – julio de 1973, a propósito del “tanquetazo”. Así, surgirían en Santiago los Coordinadores Comunales o Comandos Comunales de Vicuña Mackenna, Macul, Panamericana Norte – Renca, San Miguel, Cerrillos, Estación Central, Conchalí – Area Norte, Plaza Italia, Santiago Centro, Vizcachas – Open Door, La Granja, Comando Comunal Maipú, Comando Comunal de San Bernardo, Comité Coordinador Carrascal, Comando Comunal de Trabajadores de Colina, Comando Comunal de La Florida, Consejo Comunal de Las Condes, Consejo Comunal de Lampa y Batuco, Comando Comunal 2° Comuna, Comando Comunal de Trabajadores de Barrancas, Comando Comunal de Unidad Popular de Quilicura, Consejo Comunal de trabajadores de María Pinto, Comando Comunal de La Cisterna, Comando Comunal provisorio de la 8° Comuna, Comando Comunal de Quinta Normal, Coordinador Comunal de Macul o Ñuñoa Centro, Comité Coordinador Ñuñoa Oriente, y Comité Coordinador Parque O”Higgins.

Fue así, en los meses posteriores al paro gremial, funcionaron alrededor de 20 Comandos Comunales en el Gran Santiago, llegando a sumar cerca de 100 a nivel nacional, con heterogéneos niveles de organización y apoyo de organizaciones de base . Desde provincia se fueron gestando iniciativas locales/territoriales.

Respecto a su composición y tareas, podemos destacar como ejemplo ilustrativo del poder polar que se estaba gestando: el Comando Comunal de Conchalí – Área Norte y el de San Miguel. El primero incluía a sindicatos de las industrias y empresas DEVA, Fundición Libertad, Nobis, Ceresita, Ferriloza, Vía Sur, entre otras; las poblaciones “La Palmilla”, “Juanita Aguirre”, “Patria Nueva”, y “Parque Santa Mónica”; JAP y unidad vecinal 33, y unidades vecinales 3 y 26; el liceo 25, la escuela 428, la comunidad del Liceo Gabriela Mistral y las escuelas de Medicina y Dental de la Universidad de Chile; los hospitales Psiquiátrico, San José y el consultorio de “La Pincoya” y; finalmente, el sindicato campesino “Fidel Castro”, fijándose como tareas el abastecimiento, la vigilancia y el control de precios. Por su parte, el Comando Comunal de San Miguel lo integraban las  JAP,  los pobladores, centros de madres, organizaciones juveniles, juntas de vecinos, sindicatos como el de Sumar Polyester y Silberman, y centros de alumnos de liceos industriales, dándose como tareas la requisición de vehículos, la vigilancia, el abastecimiento y la distribución, y la no entrega de ninguna empresa requisada.

Con la conformación masiva de estas nuevas organizaciones populares, tanto Cordones Industriales como Comandos Comunales, el debate respecto al poder popular y las proyecciones de este se acentuó , manifestándose claramente las diferencias que existían respecto a este tema entre los diversos partidos políticos de izquierda. Así, las coincidencias que se habían dado originalmente en torno a estos – contexto de su surgimiento, composición, tareas básicas, importancia para poder enfrentar el paro patronal -, se transformaron rápidamente en diferencias cuando se comenzaron a analizar las proyecciones que debían tener a futuro.

Del conjunto de los partidos políticos de izquierda, será el Partido Comunista que establecerá la relación más compleja con los Comandos Comunales, pese a que reconocía su importancia.

El Partido Socialista por su parte adoptó una posición más positiva frente a los comandos, alentando, por lo menos a nivel de discurso, su conformación . De hecho, el MIR, que impulsaba con fuerza la creación de los comandos, decide apoyar electoralmente al PS en las parlamentarias de marzo de 1973 argumentando entre otras razones la posición coincidente que se tenía frente a la constitución de estos y sus proyecciones políticas, coincidencia que en realidad no pasaba mas allá de cuestiones de forma.

El MIR impulsaba los órganos de poder popular, aunque todavía embrionarios que debían actuar con independencia respecto al gobierno y la burocracia estatal. Los socialistas los veían como simples vehículos de coordinación del trabajo de las organizaciones populares en una localidad determinada. Por lo tanto, rechazaban la tesis de poder popular implícita en la concepción mirista, partiendo de la base que el gobierno estaba ya controlado por partidos que representaban a la clase obrera.

«Miguel Enríquez, Secretario General del MIR, julio de 1973: “Desde hace dos años venimos impulsando el desarrollo de formas de organización de masas, que enfrentando el orden burgués genere embrionáriamente formas de dualidad de poder, único camino que permite cristalizar la acumulación de fuerzas que se ha venido desarrollando. Si bien al principio esto no tomó forma concreta a nivel de masas, a fines de 1972 frente a las agresiones patronales… el movimiento de masas y extensos sectores de la izquierda tomaron conciencia de la necesidad de organizar su propio poder y lo impulsaron desde la base, generando las formas de poder ya conocidas”. »

A su vez, respecto a su composición y el por qué de esta, Miguel Enríquez diría al periódico “El Rebelde”: “Entendíamos que era necesario establecer la alianza obrero – campesina y establecer la alianza con los que llamamos los pobres de la ciudad. Y la única forma era incorporándolos a lo que llamamos Comandos Comunales. En segundo lugar, entendíamos que el pueblo estaba fragmentado, que la clase obrera estaba dividida por ramas de producción. Que la clase obrera no podía ser vanguardia de las clases en forma global y plena en la medida que estaban fragmentados campesinos y obreros, pobladores y obreros, estudiantes y obreros. Que había que buscar un mecanismo que incorporara a todas las capas del pueblo. Y a la vez incorporara a capas más retrasadas o que estaban pasivas. A partir de esto, entendíamos que se podían plantear las tareas del control del aparato burocrático del estado, en las cuales se reconociera la contradicción que había y que hay entre el movimiento de masas y el aparato burocrático del estado. En estos comandos se encontraría la fuerza para ir enfrentando a la burguesía, por un lado, y para ir generando los órganos de poder, por el otro” .

Por su parte, Nelson Gutiérrez, dirigente nacional del MIR, caracterizará en forma certera los alcances políticos de estas nuevas organizaciones: “Los Comandos Comunales, Comités y Consejos… (serían) los órganos embrionarios de un poder alternativo, que debe afirmar orgánica, ideológica, programática y políticamente la independencia de clase del proletariado en su lucha por el poder… Los comités, Comandos y Consejos deben ser organismos que coordinen a nivel comunal la actividad e iniciativa de los distintos sectores del pueblo, unifiquen sus fuerzas, centralicen su dirección y permitan desarrollar en mejor forma sus luchas inmediatas y la lucha por el poder”.

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Es así, que el MIR el sentido de los Comandos Comunales apuntaba a ir creando organismos de poder en forma embrionaria que fueran construyendo la dualidad de poder, elemento fundamental para destruir el aparato estatal de la burguesía y a la vez ir construyendo aquellos organismos sobre los cuales se haría el asalto al poder y la construcción de la sociedad socialista. De ahí entonces que el MIR colocó todos sus esfuerzos en la construcción de estos organismos de poder, lo que se manifestó en tres formas: en las críticas que realizaron a aquellos sectores de la izquierda que privilegiaron la construcción de otras orgánicas de poder popular; en las claras referencias que hacía respecto a la necesidad de constituir estos, incluso desde varios meses antes de que se implementara y masificara su constitución, y; en los esfuerzos reales de constitución de estos, tanto antes de octubre, como durante y después de esta coyuntura, lo que se refleja en la participación en ellos de militantes de los frentes de masas del MIR.

Respecto a lo primero, Miguel Enríquez planteaba en julio de 1973 que en el desarrollo del poder popular se habían presentado dos desviaciones: por una parte, aquellos que se habían opuesto a él con el propósito de mantener niveles de hegemonía burocrática en el movimiento de masas, oponiéndose a los comandos por un supuesto paralelismo a la CUT, posición que se manifestaba en el PC, y por otra, aquellos que habían restringido el desarrollo del poder popular al desarrollo de los cordones, cuestión que sería insuficiente pues solo aprovechaba los niveles de organización de la clase obrera, no organizando ni incorporando a las otras capas del pueblo, posición que se manifestaba especialmente en el Partido Socialista. Esta idea de las diferencias del MIR con los Cordones Industriales: el MIR “… objetaba el confinamiento y reclusión de los Cordones Industriales en el mundo de la fábrica y su consiguiente aislamiento de las demás capas del pueblo”.

En torno a lo segundo, el MIR comienza a plantear el tema de los “Consejos Comunales de Trabajadores” en forma constante a partir de marzo de 1972.

En un programa presentado por el MIR para “desatar la energía revolucionaria del pueblo” se plantea: “Impulsar el desarrollo del poder de los trabajadores. Desarrollar los Consejos Comunales Campesinos… Impulsar, a partir de las organizaciones de los trabajadores urbanos – sindicatos, poblaciones, JAP – el surgimiento de Consejos Comunales de Trabajadores que vayan asumiendo tareas de poder local”.

A su vez, en mayo de 1972 Miguel Enríquez diría: “Lo fundamental en los Consejos Comunales de Trabajadores… es que en ellos será posible incorporar a los amplios sectores urbanos, como los estudiantes, las mujeres, y sobre todo a los sectores postergados, a los pobres de la ciudad, como lo son los pobladores, lo sin casa, los cesantes: más que incorporar, se trata de unirlos bajo la conducción del proletariado industrial, y establecer bases sólidas para la alianza de clases que permitirá avanzar…” .

Por su parte, en julio del 72, en el programa que presenta simbólicamente el MIR para las elecciones complementarias de Coquimbo, se plantea en su punto 14: “A levantar como aspiración fundamental de los trabajadores y los pobres de la ciudad, los Consejos Comunales de Trabajadores, a través de los cuales expresen estos sus reivindicaciones y a la vez golpeen al aparato estatal burgués”

Miguel Enríquez
Radio TV Liberación, 5 de octubre Conversatorio Poder Popular en el Chile de hoy.

“Para nosotros las elecciones no entregan el poder a quienes participen en ella, pero si son instrumentos tácticos que se pueden utilizar para fortalecer las luchas del pueblo y avanzar hacia la conquista del poder. Su utilización en este caso concreto lo hace enormemente importante desde el punto de vista de las consecuencias y las perspectivas abiertas a partir de las elecciones de marzo. Nosotros, por lo menos  como política, vamos a participar con actividad electoral sobre la base de condicionarlo al levantamiento de un programa, el programa que hemos llamado el Programa del Pueblo y al problema de impulsar los Comandos Comunales y a una serie de consideraciones que iremos precisando en muy corto plazo.”

En agosto de 1972, El Rebelde pública “Los hechos de poder que se están produciendo por la acción de las masas abarcan todo el país. En Santiago, tras la movilización obrera del cordón Cerrillos, han seguido nuevas iniciativas de los obreros, campesinos y pobladores en Barrancas y Macul. El resultado a que apuntan esas movilizaciones es la creación de órganos de poder local, los Consejos Comunales de Trabajadores. Su coordinación a nivel provincial y nacional hará surgir sin duda un poder popular unificado, obrero y campesino, cuya expresión máxima será la Asamblea del Pueblo” .

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El FTR desde los cordones industriales construyendo Poder Popular

Finalmente, en septiembre de 1972, el Movimiento de Pobladores Revolucionarios (MPR), en el encuentro internacional de la vivienda, plantea “… la lucha por estos problemas (creación de la Empresa estatal de la construcción, entre otros) nos permitirá darnos niveles de organización más altos: la lucha por el poder local, la creación de los Consejos Comunales de trabajadores, logrando unir a todos los sectores de una comuna bajo las banderas del socialismo…”

Respecto a lo tercero, los esfuerzos que implementó el MIR para la conformación práctica de los Comandos Comunales así como su presencia en las direcciones de ellos, esto se comienza a visualizar desde fines de 1971. Así, a fines de diciembre de este año se comienza a conformar embrionáriamente un Consejo Comunal en La Florida, básicamente a partir de los sectores ligados al MPR, el que tendrá como una de sus manifestaciones, hacia septiembre de 1972, al “Comando San Rafael”, el que aglutinaba a los campamentos “Nueva La Habana”, “26 de Septiembre”, “14 de agosto”, “Mamá Rosa”, “René Schneider”, “Nueva Nevada” y “60 Unido”. A este Consejo Comunal se integrarían posteriormente la Manufactura Chilena de Caucho, única industria del sector, y las poblaciones “Pablo de Rokha”, “La Bandera”, “O”Higgins”, “6 de Mayo”, “Raúl del Canto” y “Santa Elena” .

A su vez, a comienzos de enero de 1972 se dan los primeros pasos para formar un Consejo Comunal en Las Condes, donde se observaba la participación de pobladores del MPR y obreros del FTR de la municipalidad. Hacia septiembre – octubre de 1972 ya participaban en él, los campamentos “Luciano Cruz”, “Fidel Ernesto”, “Manuel Rosales” y “Ñancahuazú”, y las cooperativas de construcción “La Oración”, “Brunelesco” y “Cultural Las Condes”, agrupando en total a unas 1.000 familias. Además, se integrarán cuatro poblaciones de la zona de “El Arrayán”, el sindicato campesino del mismo sector, siete centros de madres, los obreros municipales de la comuna, y el Centro de Perfeccionamiento de la Enseñanza, dependiente del SUTE, Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación. El presidente de este comando era el jefe del campamento “Luciano Cruz”, militante del Movimiento de Pobladores Revolucionarios .

«“A fines de julio de 1972 se forma el Comando de Trabajadores de Barrancas para enfrentar el problema de la locomoción, de la luz y agua en los campamentos del sector, para manifestar la necesidad de un hospital y la toma de posesión de los fundos expropiados y contra la “justicia burguesa”. Si bien en ese período no se identifica claramente la presencia del MIR en el comando, salvo quizás en algunos de los elementos programáticos levantados, la confirmación de su presencia se da en julio del 73. En ese mes, específicamente el día 25, el diario “Las Ultimas Noticias” publica una noticia bajo el título “El MIR aisló sector poniente de Santiago”, identificando la participación del FTR en la movilización, la cual se hacia en función de once puntos, de los cuales destacarán la petición de más canastas populares y abastecimiento directo, expropiación de las grandes distribuidoras mayoristas, el fortalecimiento de los organismos de defensa del pueblo y creación de brigadas en todos los campamentos, apoyo a un paro nacional destinado a fortalecer el poder popular, y el llamado a controlar y vigilar a los grupos armados de la derecha.”»

Por su parte, en el Comando Comunal Conchalí – Area Norte, donde participan un número importante de organizaciones de diversos sectores, se observa la presencia del FTR a través de la conducción del sindicato de la industria DEVA, sindicato que a su vez convocará a la conformación del comando, obteniendo más tarde la dirección de dicha instancia al ser elegido el presidente del sindicato en el cargo máximo del comando.

Finalmente, otros comandos donde se puede observar la presencia del MIR, tanto en sus direcciones como a nivel de participación de base, son en el Comando Comunal de Estación Central, el cual preside un miembro del FTR de ENAFRI, industria del sector; el Comando Comunal Macul o Ñuñoa Centro, donde participan núcleos del MPR a través del campamento “Jaime Eyzaguirre”, el cual de hecho preside un miembro de dicho frente de masas, pudiendo observarse además la presencia del FER del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, y; el Comité Coordinador Ñuñoa Oriente, presentándose la fuerte presencia del MPR a través de su participación y dirección en una de las agrupaciones poblacionales más importantes del sector, el campamento “Lo Hermida”.

En 1973 el Manifiesto de Agosto de los Comandos Comunales”. Este manifiesto de matriz mirista, planteará: “La formación de Comandos Comunales, en todos los sectores en que funcionen los Cordones Industriales, es la orden del día para los obreros, pobladores, campesinos y estudiantes”, para luego señalar que “La creación de Comandos Comunales en todo Santiago conducirá a la instauración de un verdadero poder popular capaz de sustituir, cada vez más, los organismos de poder burgués y capacitando los trabajadores a tomar en sus manos la conducción del estado” . Dicho manifiesto será suscrito por el Comando Comunal de Trabajadores de Estación Central, Comando Comunal de Barrancas, Comando de Coordinación de Pobladores de “Lo Hermida”, Comando Comunal de La Florida, Consejo Comunal Campesino de Lampa, Consejo Comunal Campesino de Colina y la JAP Comunal de Maipú.

Este hito histórico sería el último intento para organizar al pueblo.

«” Los Comandos Comunales estructurados irregularmente, respondiendo esencialmente a coyunturas específicas, y por lo mismo con escasa capacidad de convocatoria “efectiva”, es decir, movilizable constantemente, no tendrá correlato con la importancia que van adquiriendo en el debate teórico, donde claramente pasan a constituirse en un tema central. A la vez, esta propia centralidad, y especialmente la álgida coyuntura que se vivió a fines de la Unidad Popular, llevará a que los propios partidos de la coalición de gobierno llamen a constituirlos,  buscando pasar  de la teoría a la práctica.”»

Por su parte, para el MIR, los Comandos Comunales constituyeron desde el principio la forma organizativa esencial donde se debía organizar el pueblo, y ese elemento de su política se puede observar por lo menos desde marzo de 1972, y claramente hacia el período final logra madurar su posición respecto a estos, permitiéndole a su vez insertar el tema de los comandos en la discusión con la izquierda, y más importante aún, logrando, creemos, influir en mayor o menor medida en el resto de la izquierda en torno a la importancia capital de este órgano de poder.

En el Chile de hoy, Radio TV Liberación Miguel Enríquez invitamos, a debatir sobre la construcción del poder popular, desde el rol de los medios alternativos de comunicación.

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Chile: Macarena Valdés la impunidad de sus asesinos

Macarena Valdés apareció ahorcada en su casa hace dos años, en Tranguil (Chile). Los hechos ocurrieron después de que ella y su marido mostraran su oposición a una empresa que construía una mini central hidroeléctrica. Las autoridades determinaron que fue un suicidio, pero para Rubén Collío, “no investigaron realmente” y asegura que “alguien mató a Macarena”. Por Santiago Sáez.

Rubén Collío vive en Tranguil, en la comuna Panguipulli, en las faldas de los Andes de la región de Los Ríos, en Chile. Cuando habla de sus montañas, que él llama cerros, lo hace con emoción. “Es un lugar que tiene mucha vegetación, está rodeado de verde. Es un verde especial, distinto del eucalipto o el pino. Es un lugar lleno de vida”, afirma Collío, quien, junto con su mujer, Macarena, y sus hijos, llegaron a vivir a Tranguil en 2014, hartos del cemento de la capital, Santiago. “Allí vivimos dos años de pura felicidad. Los recuerdos de esos años son los que nos mantienen en pie hasta ahora, durante estos dos años de pelea”, explica.

Macarena apareció ahorcada en su casa. Los hechos ocurrieron después de que ella y su marido mostraran su oposición a una filial de la empresa austriaca RP Global, que construía una mini central hidroeléctrica en la localidad. Las autoridades concluyeron que se trató de un suicidio. Según Collío, sus investigaciones indican que ya estaba muerta. El activista mapuche está en Europa estos días para defender su caso y pedir “justicia para La Negra”. La pasada semana presentó su caso ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra. Esta semana ha pasado por los Parlamentos vasco y navarro, donde también ha denunciado la situación del pueblo mapuche.

¿Quién mató a Macarena?

Sería muy irresponsable por mi parte decirte quién mató a La Negra. Me encantaría poder saberlo a ciencia cierta. Conozco a los responsables del clima de tensión en toda la zona de la Araucanía, pero sería muy irresponsable darte un nombre.

¿Cuál es su primer contacto con la empresa a la que se opusieron?

El primer contacto con ellos lo tiene la comunidad, a finales de 2015, que es la que nos invita a participar en una reunión donde supuestamente se iban a tratar algunos temas de interés. Finalmente, la empresa trajo un acuerdo ya listo y cerrado de lo que la comunidad supuestamente necesita para dejar que la empresa se instale.

¿Estas empresas se instalan con facilidad en las comunidades?

El sueldo mínimo en Chile es de 250.000 pesos al mes (unos 317 euros). En la montaña la gente vive con unos 100.000 pesos, menos de la mitad, para toda una familia. Esta empresa aparece ofreciendo 400.000 pesos por todo tipo de trabajos. Es mucho más de lo que gana cualquier persona por allí. Además, la empresa no solo ofrece trabajo para los hombres, sino que también la ofrece para las mujeres y los jóvenes de más de 14 años. Entonces, en una casa en la que antes vivían con 100.000 pesos, pueden acabar con más de un millón y medio al mes.

Es muy difícil que la gente se oponga a eso. Yo entiendo que la gente cede ante esas ofertas. Porque si estás con el dinero justo, de repente puedes vivir con 1.500 o 2.000 euros al mes haciendo cualquier cosa, porque los tenían tapando hoyos con arena en el camino. Es algo que podrían hacer con una máquina, pero tenían a la gente trabajando día y noche, y bajo la lluvia. Para la empresa era innecesario, pero con eso mantenían a la gente bajo control.

¿Qué ocurre para que comience la oposición en Tranguil?

La oposición se produce porque empiezan a vulnerar derechos. Nos instalan una línea de alta tensión sobre las cabezas, y después empiezan a instalar salas de máquinas en la comunidad. Operan fuera de la ley, y comenzamos a encararlos.

Su conflicto nace de una línea de alta tensión.

Tranguil es, básicamente, un camino sin salida de unos 19 kilómetros, con casas a lo largo del mismo. Llega hasta el final y termina en la falda de un cerro. En la misma población la empresa construyó una mini central hidroeléctrica.

La empresa se instaló unos ocho kilómetros antes de llegar al final del camino. Desde ahí hasta la punta hicieron un tendido de alta tensión, y el único espacio que no lograron completar eran unos 800 metros fuera de mi casa. No lo podían hacer porque había un poste que estaba dentro de nuestro terreno, y nosotros les prohibimos el acceso. Esos 800 metros eran los que les faltaba para poder terminar su tendido y vender la electricidad que generaban en la central local.

En Chile, el agua no es un derecho. Es un bien. Si tienes dinero suficiente puedes comprar un río entero y secarlo, y dejar que la gente que está río abajo muera de sed. Pero a pesar de que existe esta legislación, la empresa no tenía los derechos del agua, y por lo tanto no tenía derecho a secar el río ni a construir donde estaba construyendo.

Descubrimos esa irregularidad y la denunciamos, pero no nos tomaron en cuenta. El 1 de agosto de 2016 hicimos una manifestación. Convocamos para que los funcionarios explicaran por qué la empresa estaba construyendo fuera de la ley con el aval del gobierno. El día 19 de agosto fiscalizan a esta empresa y la Dirección General de Aguas la sancionó con 16 multas, además de iniciar dos procesos por tala ilegal de bosque nativo. Eso generó mucha molestia, incrementándose las amenazas contra nosotros.

¿Cómo eran esas amenazas?

Nos las hacían llegar a través de vecinos, que nos decían lo que se comentaba. Nos decían que ya me pillarían caminando solo por la calle, que me iban a pegar, que me quemarían la casa, que sabían que yo salía a comprar por la noche… Yo nunca le di mayor importancia. Yo les decía que el que me quisiera pegar, que viniera. Saben perfectamente dónde vivo, pero que venga dispuesto a recibir también.

El día 21 de agosto, dos personas en un vehículo con el logotipo de la empresa se presentan en la casa de la propietaria de la vivienda que alquilábamos en Tranguil, en otra región de Chile. Le dicen que si no nos echa del terreno, algo muy malo nos va a pasar, porque hay gente que nos quiere hacer caso.

El día 22 matan a Macarena.

Macarena era más que mi esposa. Era mi compañera, mi amiga, mi confidente. Era mi guardaespaldas, mi guardiana, mi secretaria y también mi jefa. Era todo. Y de repente te quedas solo a cargo de una casa que no te habías dado cuenta que era tan grande.

La Negra tenía mucha, mucha energía. Nunca se levantó temprano, pero lo primero que hacía cuando se levantaba eran dos horas de ejercicio, porque le encantaba tener una linda figura. Luego se daba un baño y luego ordenaba toda la casa, bañaba a los niños, cocinaba… Lo que no sé es cómo lo hacía. Era mágica.

Yo hacía orfebrería, y a las 6.30 ya estaba en pie. A las 7 ya estaba desayunando y poniéndome a trabajar. Eso era todo lo que hacía. Después de almorzar nos tomábamos unos mates y ella salía al huerto, de donde comíamos nuestras verduras. También cuidaba a los animales. Teníamos gallinas, pavos, patos, un par de perros, una cerda que tuvo ocho cerditos y un par de ovejas.

Ella se encargaba de todo. Hasta de hacer cercos. Y no porque yo no quisiera hacerlo. Yo salía a hacer mi entrega y, cuando volvía, ella ya había construido el cerco. Así era ella, pura energía.

Imagínate que asesinan a la persona con la que tienes planificado envejecer. Teníamos cuatro hijos, hacíamos todo juntos. Estábamos juntos todos los días. Teníamos la idea de hacer un liceo (un lugar donde estudiar la enseñanza secundaria), porque nos habíamos dado cuenta de que había mucha gente sin educación secundaria solo por vivir en la montaña. Vimos que era necesario acercarles una escuela. Ya teníamos buscado el sitio y estábamos buscando recursos para poder construirlo.

Las autoridades deciden que su muerte corresponde a un suicidio. ¿Por qué?

No investigaron realmente. La primera autopsia se hizo mal, y eso quedó demostrado. Esa autopsia no habla de que fue un suicidio, sino que la muerte fue por ahorcamiento. Un ahorcamiento también puede ser involuntario. Sin embargo, la misma autopsia dice también que no hay ningún tipo de lesión en la tráquea, ni en las mucosidades ni los músculos, ni en las vértebras cervicales. Eso es imposible para un caso de ahorcamiento, sea voluntario o involuntario. Por lo tanto, ese mismo informe ya demuestra que la tesis del suicidio era equivocada.

¿Ella habló de suicidio alguna vez? ¿Se mostró deprimida?

No, para nada. Por esto que te cuento de cómo ella era, nunca nadie creyó en la tesis del suicidio. La Negra tenía mucha energía, mucha personalidad, y también un carácter muy fuerte. Había que saber negociar con ella.

¿Qué hacen entonces?

Hay un órgano del Estado, que se llama Servicio Médico Legal. Se supone que son ellos los que garantizan el acceso a la justicia y las investigaciones que se deben realizar. Pero en el caso de La Negra no fue así. Nosotros presentamos en octubre de 2016 una querella criminal, que tiene dos años para investigarse. Sin embargo, en marzo de 2017 nos avisan de que van a cerrar la investigación. Convocamos una manifestación, y conseguimos que el juez mantuviese la investigación abierta. La fiscalía reclamó que no tenían suficiente dinero para hacer una nueva autopsia o una nueva investigación, así que también asumimos ese coste.

Tuvimos que pagar un peritaje privado, y nos costó unos meses recaudar el dinero. Cuando llegamos con el peritaje, el 9 de agosto de 2017, habían vuelto a cerrar la investigación. El informe del peritaje denuncia que hay muchas irregularidades en el proceso de la policía, en el levantamiento del cuerpo, se extravía información, se perdió la soga… Y dice, por supuesto, que la primera autopsia está mal hecha. El informe era tan contundente y categórico que fuerza a que se reabra la investigación. Se hace un proceso de exhumación y se fija una nueva autopsia, que nosotros también pagamos.

Durante la segunda se toman muestras del cuello por duplicado. Una muestra va para la fiscalía, a través del Servicio Médico Legal, y otra la analizamos nosotros a través de un laboratorio privado. Se hace un análisis célula por célula de la muestra, y se demuestra que esas células ya estaban muertas cuando a Macarena la colgaron. Esa muestra es la que prueba que a Macarena la asesinaron.

Un muerto no se puede colgar solo. Alguien estaba presente cuando La Negra murió. Alguien mató a Macarena y la puso ahí colgada.

Macarena era activista mapuche y usted también. ¿Cómo conecta su lucha con este caso en particular?

El Estado chileno tiene un problema con el pueblo mapuche. Es el único pueblo que consiguió resistir la invasión española durante la época de la conquista, obligando a los españoles a firmar un acuerdo de paz. Cuando llega la independencia de Chile, también firman acuerdos de paz. Sin embargo, el Estado chileno se dio cuenta de las riquezas del territorio mapuche y lo invadieron, a pesar de ser, supuestamente, aliados.

Eso es algo que se mantiene hoy. Durante la dictadura de Pinochet se entregaron muchas tierras mapuches a latifundistas y se fomentaron los monocultivos de pino y eucalipto en territorios usurpados. Eso es lo que genera el conflicto que sigue hoy, por el cual el pueblo mapuche reclama las tierras que ancestralmente le pertenecen.

Las comunidades entonces empiezan a sufrir sequías, aunque llueva 10 meses al año, porque los eucaliptos consumen mucha agua y secan las reservas subterráneas. Eso va generando un clima de tensión, y la gente empieza a organizarse y reclamar sus derechos. Cuando las comunidades empiezan a oponerse, el Estado responde con violencia, con criminalización, con montajes. Empiezan a encarcelar a nuestros dirigentes, a nuestras autoridades espirituales.

Eso se ha ido incrementando hasta desembocar en el asesinato de una mujer, que desafortunadamente era mi compañera, pero que era una mujer mapuche aguerrida, y que no tenía miedo a reclamar sus derechos.

Fuente: La Marea

La Marcha al revés en su contexto histórico

Equipo Editorial

Radio TV Liberación

Miguel Enríquez

Marcha al revés

« El último año del gobierno de Ricardo Lagos, un grupo de personas del colectivo rearme, convocó en Santiago a una marcha llamada “La Marcha al Revés. La convocatoria se realiza a través de diversos medios: afiches, volantes, radios, internet, televisión comunitaria, y por supuesto, oralmente. Pese al movido escenario, cargado de tensiones y conflictos internos, la Marcha Rearme se lleva a cabo el domingo 11 de septiembre de 2005, alcanzando una convocatoria de mil personas aproximadamente y fue violentamente reprimida. »

“No queremos instalar un evento que compita con la marcha que año tras año rehace el trayecto entre La Moneda y el Cementerio General.

Entendemos que, para familiares de ejecutados políticos, de detenidos desaparecidos, de torturados, y de cualquier otro ciudadano, ese trayecto junto con representar un fragmento de memoria, a la vez testimonia su dolor y su interpelación de justicia. Por ello proponemos e invitamos, a los que estamos vivos, a los jóvenes, a la inmensa mayoría que acaso reciben migajas del festín de los vencedores, a quienes por su diversidad se les margina, a volver al centro cívico desde el cementerio, una vez que finalice el rito de recogimiento, llevando con nosotros la fuerza y convicción de los que cayeron para apropiarnos de lo que nos pertenece, para apropiarnos de nuestra vida cotidiana y colectiva, para hacer significativa la democracia.

Porque es posible recobrar y proyectar los sueños de los que murieron y enriquecerlos con los nuestros…”(Convocatoria, 2005)

11septiembre 2005 1° Marcha al revés

Por lo tanto, se buscaba el llevar la memoria desde el cementerio hacia el espacio público, el objetivo era honrar a las víctimas mediante la acción y no solo el testimonio del duelo. Ese año la marcha fue brutalmente reprimida y criticada desde las organizaciones de DD.HH.

 

 

El quedar anclado en esta cultura de la muerte dificulta proyectarse nuevamente al futuro. En lugar de establecer una memoria sobre las luchas, se elabora una memoria fúnebre sobre los cuerpos inertes y inermer. La sola etiqueta: marcha al revés, genera preguntas, temores y suspicacias, sobretodo entre quienes se consideran con más “propiedad” sobre la fecha y conmemoración en cuestión.

 

Radio TV Liberación Miguel Enríquez respetando los acuerdos, adhiere a esta nueva versión de la marcha al revés, entendiendo la legitimidad de romper con la cultura de la derrota, saliendo al paso a los sectores reformistas que durante los gobiernos de la ex Concertación fueron negociando el 11 de septiembre, para trasladar su conmemoración  reguladas de domingo.


Es así, que una parte de esa izquierda chilena que ha desarrollado su política en torno al testimonio de la dictadura, debería mirar con más audacia lo que las nuevas generaciones de trabajadores y jóvenes proponen. No se trata de olvidar ni dejar de conmemorar las vidas de quienes aún no aparecen o fueron abatidos por la bota militar. Se trata de reconocer que acá no se han acabado los sueños ni las demandas de un pueblo que lucha diariamente por ser digno, tal como lo hicieron las víctimas de la dictadura. Estar presente en las luchas sociales, estudiantiles, de los trabajadores, de los pobladores…hoy aquellos que caminan con visiones de instalar, lo que no se tiene aquello que solo está en sus mentes y se lanzan en el tareismo, sin construir desde la realidad objetiva, aportando a la necesaria rearticulación revolucionaria.

El primer pilar de la rebeldía, el más inmediato, lo constituye la propia vida de los sujetos. Cada vida está cruzada por experiencias, afectos, seres queridos, acontecimientos y aprendizajes, que marcan de forma profunda a los individuos. Sin llegar a determinarlos, conforman, por lo menos, la materia prima a partir de la cual los sujetos fabrican su identidad, sus proyectos y su postura frente al mundo. Como opción personal, la rebeldía encuentra aquí también sus raíces más hondas.

La práctica revolucionaria exige y permite el desarrollo de ciertos valores entre los sujetos. No es solo la sociedad del futuro la que provee de valores a los sujetos rebeldes; sino que es también la lucha en el presente la que les impone el desarrollo de cualidades especiales. La lucha armada, el enfrentamiento constante con el enemigo, requieren del desarrollo de cualidades y valores especiales. El sacrificio, la entrega personal, el valor, y la constancia, son cualidades “combativas”, “épicas”. Muy distintas, por ejemplo, a las cualidades más “maquiavélicas” que debe desarrollar un político tradicional.

El sacrificio, la entrega personal, el valor, y la constancia, son cualidades “combativas”, “épicas”. Muy distintas, por ejemplo, a las cualidades más “maquiavélicas” que debe desarrollar un político tradicional. Acerca de las condiciones que debe reunir el ejército revolucionario, Mao afirma que es necesario “Poner en pleno juego nuestro estilo de lucha: valentía en el combate, espíritu de sacrificio, desprecio de la fatiga y tenacidad en los combates continuos”. Guevara, en tanto, insiste en el ascetismo, la entrega absoluta a la causa revolucionaria, y el sacrificio personal que debe caracterizar al guerrillero.

Los andamios de la rebeldía cuentan con más travesaños que los de la tradición política, que hoy parecen tan inestables (mohosos, dirían algunos), y sobre ellos todavía puede seguir construyéndose un proyecto alternativo. De ahí que, como construcción histórica, la rebeldía no sea una obra ya acabada…

La memoria es, de seguro, uno de los “travesaños” más firmes. Y tiene, por lo demás, una notable propiedad regeneradora. Si los jóvenes de los ‘80 pudieron construir su rebeldía sobre las memorias negativas del fracaso de la UP y de la vida en dictadura; la memoria de su propia lucha, con derrota política incluida, también sirve de base para nuevas proyecciones. Gracias al poder interpretativo de la memoria, la rebeldía traspasa los márgenes del momento histórico en que se desarrolló, para encontrar anclas en el pasado y sembrar semillas en el futuro.

Es sobre estos andamios, que hoy los rebeldes continúan construyendo su rebeldía. Manteniendo elementos de la tradición política (ninguno de ellos descarta la ideología que dio fundamento a su accionar, ni reniega de plano de la lucha armada); conservando y reinterpretando la memoria de sus luchas; y sustentándose en las prácticas más concretas de la ética y la identidad rebeldes por ellos gestadas, los sujetos siguen tratando de levantar su proyecto revolucionario. Con menos certezas que antes, pero, en contrapartida, con mayor flexibilidad, los rebeldes buscan cómo mantener en circulación, en la realidad presente, dicho proyecto.

Manteniendo elementos de la tradición política (ninguno de ellos descarta la ideología que dio fundamento a su accionar, ni reniega de plano de la lucha armada); conservando y reinterpretando la memoria de sus luchas; y sustentándose en las prácticas más concretas de la ética y la identidad rebeldes por ellos gestadas, los sujetos siguen tratando de levantar su proyecto revolucionario. Con menos certezas que antes, pero, en contrapartida, con mayor flexibilidad, los rebeldes buscan cómo mantener en circulación, en la realidad presente, dicho proyecto.

Circulación que es puesta en marcha desde los actuales espacios de sociabilidad y organización- subterráneos, espontáneos, cotidianos, horizontales, etc.- donde distintas generaciones se encuentran para reafirmar una identidad que se resiste a ser absorbida o aplastada por la cultura oficial. Frente a los valores (o anti valores), el discurso, las representaciones simbólicas, la historia, etc., que la cultura oficial presenta e impone como los únicos válidos; los sujetos esgrimen una cultura rebelde o de resistencia. Mientras la cultura oficial se impone en el escenario iluminado de lo institucional; la cultura rebelde se mueve soterrada, pero insistentemente, por los más variados cauces de expresión y acción: “(…) podemos decir que, en la lucha simbólica, los dominados pierden de entrada, y los dominantes no tienen nunca ganada la partida: para ganar deberían ganarla definitivamente.

Asumiendo una memoria, recogiendo y practicando unos valores, y defendiendo una identidad, los sujetos construyen y reconstruyen una cultura rebelde; salvando así del derrumbe absoluto a la posibilidad, siempre abierta, de seguir proyectándose a un futuro distinto al trazado por la cultura oficial. De ahí la importancia de la marcha al revés, que no obedece a posturas de caudillismo, o posiciones personales de quienes buscan legitimarse y posicionarse desde el tareismo. Leer más “La Marcha al revés en su contexto histórico”

Luciano Cruz en la memoria viva del pueblo

Equipo Editorial

Radio TV Liberación

Miguel Enríquez

Pedro Lovera Parmo

El 14 de agosto de 1971 fue una fecha paradójica. Ese día se debía conmemorar el sexto aniversario del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, sin embargo, la prematura desaparición física de su líder de masas, Luciano Cruz Aguayo, sumergiría a la organización en el más absoluto luto.

El día 13 de agosto de 1971 se realizó una conferencia de prensa en las dependencias de la revista Punto Final. El salón contaba con 15 sillas habilitadas, las que se hicieron ínfimas para las más de ochenta personas (entre periodistas y policías infiltrados) que llegaron a presenciar el punto de prensa mirista. El objetivo de éste era el de negar la participación del partido en el asesinato de Gilberto González, un agricultor de la Viña Santa Blanca de Rancagua. La conferencia ofrecida por la plana mayor del MIR, contó con participación de Bautista van Schouwen, Roberto Moreno, Andrés Pascal Allende, Nelson Gutiérrez, Miguel Enríquez y Luciano Cruz. Con el retrato de Fidel Castro a sus espaldas y debidamente sentados enfrente de un mesón (con excepción de Gutiérrez que se encontraba de pie) la dirigencia mirista era enfática en señalar que el MIR no tenía ninguna responsabilidad directa ni política por el hecho que se les imputaba. Es más, agregaban estar seguros de que ningún partido de la Unidad Popular estaba involucrado en el asesinato del agricultor rancagüino. Para el MIR era claro lo que se buscaba propiciar a través de su imputación en el hecho, la represión sobre el MIR y el movimiento popular. Pero decían Cruz y compañía que el MIR “no ha evadido jamás sus responsabilidades, siempre ha informado al pueblo de sus acciones; si esta fuera una acción de responsabilidad del MIR no dejaríamos de aclararlo”. La conferencia había sido agotadora, por lo que luego de ella la Comisión almorzó para separarse a eso de las tres de la tarde.

Eran días donde la actividad política copaba la cotidianeidad de los militantes, por lo que Luciano debía volver a una reunión a las nueve de la noche con René “el Gato” Valenzuela. Ésta se extendió por más de cinco horas, por lo que durante la madrugada del día 14 Luciano va dejar a al Gato hasta su hogar en Brasil, unas cuadras al poniente del lugar donde él habitaba. Al llegar a la casa del Gato, éste lo convida al día siguiente, a mediodía para que fuese a almorzar a su casa. Luciano lo da por hecho y se marcha a su casa en la calle Santo Domingo.

Al día siguiente Luciano no aparece para el almuerzo acordado lo cual no le causa tanta extrañeza a Valenzuela, quien recordaba que el día anterior Luciano experimentaba dolor de cabeza y escalofríos. Cerca de las cuatro de la tarde el Gato pasa por fuera de la casa de Luciano razón por la cual decide pasar a visitarlo. Tocó el timbre insistentemente del departamento del primer piso que habitaba Luciano, sin encontrar respuesta alguna. Esto le causó mucha extrañeza puesto que el Peugeot blanco de Luciano se encontraba estacionado en el lugar. La extrañeza se transformó en preocupación, razón por la cual el Gato decide llamar a Miguel que se encontraba en una reunión en Providencia, en la casa del intelectual brasilero Ruy Mauro Marini. Enríquez trató de tranquilizar al Gato señalándole que de seguro el Guatón -como lo llamaba de cariño- no atendía porque se encontraba con compañía, sabiendo de la pasión desenfrenada de Luciano por las mujeres. Ésta era una explicación perfectamente posible, pero no aminoró la preocupación del Gato, motivo por el cual Miguel decidió retirarse de la reunión e ir a la casa de Luciano. Una vez ahí, comenzaron a insistir nuevamente con el llamado a través del timbre. La respuesta seguía siendo nula.

Una idea atraviesa la cabeza del Gato: contactar al antiguo morador de la casa de Luciano, quien habitaba el edificio en alguno de los pisos de arriba. Fue así como René Valenzuela llega al departamento de Jaime Bari Rojas para solicitarle una copia de las llaves del departamento número 10, las cuales Bari no tenía. Sin embargo, al ser el antiguo habitante de él sabía de una maña para entrar. Fue así como comenzó a forzar una de las ventanas laterales del departamento. Lo que sucedería no lo sospechaba nadie. Al pasarse por la ventana, Bari siente de inmediato un fuerte olor a gas, lo que lo lleva a abrir de inmediato la puerta principal para que entraran Miguel y el Gato. Luego de ello se dispuso a abrir las persianas y ventanas para ventilar el lugar. Constituía un peligro estar allí en esas condiciones, pero, los compañeros y amigos de Luciano no ponderaban aquello. Miguel y el Gato al entrar se dirigen de inmediato a la habitación del Guatón donde lo encuentran semidesnudo, acostado, tapado hasta el ombligo e inmóvil. Al no encontrar respuesta de él, Miguel se arroja sobre su cuerpo y le da unas cachetadas. No había respuesta. Decide abrirle los ojos y nota que las pupilas están anormalmente dilatas lo cual con su experiencia médica le indica que está muerto. No obstante, no se trataba de cualquier persona que un médico estuviese examinando. Resignarse ante la muerte de un compañero y amigo no era alternativa. Miguel comienza a aplicar respiración boca a boca masajes cardíacos. De forma paralela, el Gato llamaba a otro de los médicos del MIR; Humberto “Tito” Sotomayor. Con la llegada del Tito entre los tres tratan de vestir a Luciano, quien al momento de su deceso pesaba 105 kilos. Esto dificultó la tarea por lo que le ponen sólo el pantalón y un vestón por encima. Luego de mucho esfuerzo lo logran subir al asiento trasero del auto de Miguel y parten en dirección a la Posta Central. Mientras el Tito y el Gato iban en la parte delantera, Miguel iba atrás con Luciano a quien le continuaba practicando respiración boca a boca. Los esfuerzos eran inútiles, Luciano ya llevaba varias horas muerto, pero como elocuentemente dijo Miguel: “lo que me movió a llevar a Luciano a la Posta fue la esperanza de revivirlo ya que lo quería como a un hermano”.

El Servicio Médico Legal comunicó a las horas más tarde a los miembros de la Comisión Política del MIR, que su compañero había muerto por una asfixia por monóxido de carbono. Era inexplicable que el intrépido Luciano, encargado de la inteligencia del MIR con su chapa de Juan Carlos muriese por un hecho tan absurdo como la fuga de gas de una estufa.

El día 15 su cuerpo era velado no sin sobresaltos. El sectarismo mostrado por el dirigente comunista Luis Figueroa, diputado del PC y dirigente de la CUT se negaba a facilitar el local provincial de la central para amparar el cuerpo del mirista fallecido. Se buscaban todas clases de excusas para negarle la sede al MIR, pero finalmente la determinación de unos dirigentes sindicales del PS los llevó a abrir el local para velarlo allí, en la casa de los trabajadores a quienes Luciano les había ofrecido su vida. Lo que sucedería el día 16, en el funeral sería aún más increíble. Como muchas otras veces en la historia rojinegra se sacó fortaleza de los momentos de flaqueza. Lo que se vio en las calles de Santiago aquel frío de día agosto no estaba en los registros de nadie. Las calles fueron rebalsadas de hombres y mujeres que fueron a despedir a Luciano. Trenes repletos llegados desde el sur, en especial de Concepción se sumaron a los miles de pobladores, obreros y campesinos que se marchaban por las calles junto a los militantes del MIR. Los cálculos, siempre conservadores, hablan de treinta mil personas marchando y veinte mil apostadas en las veredas. Los registros históricos que nos legó el lente combativo Jorge Müller nos traslada a ese particular acto que se terminó por transformar en una verdadera muestra de fuerza de la izquierda revolucionaria chilena. De igual forma, se nos muestra el desgarrador llanto de una mujer que entre lágrimas empuña su mano y grita ¡Compañero Luciano Cruz, hasta la victoria siempre!

Nadie quiso estar ausente para despedir al mítico revolucionario, tan olvidado en nuestros días. Ni siquiera el Presidente Allende quien llegó para dar el pésame a la dirección mirista y expresarle a don Pedro y la señora Elba, padres de Luciano que no sólo han perdido un hijo, sino un incansable combatiente.

El acto de despedida para Luciano fue aún más emotivo, y este se vio coronado con el discurso pronunciado por su compañero y amigo, conocido desde su infancia en Concepción en el Liceo Enrique Garmendia, Miguel Enríquez. Las palabras de despedida de Miguel fueron las siguientes:

“La muerte de Luciano Cruz es un duro golpe para nosotros. Los trabajadores han perdido un líder, los revolucionarios han perdido un compañero y nosotros un militante, amigo y hermano de lucha.

Su vida fue un ejemplo para nosotros y lo será para generaciones venideras. Luciano será ejemplo para miles de jóvenes del pueblo que no quieren vivir de rodillas en la miseria.

Su muerte habrá de ser un impulso para la lucha que se avecina.

Juramos frente a nuestro compañero de lucha combatir implacablemente a los enemigos del pueblo, luchar por conquistar el poder para los trabajadores, por instaurar un gobierno revolucionario de obreros y campesinos y por construir el socialismo en Chile.

Luciano Cruz

Luciano: ¡Hasta la victoria siempre!”

El MIR y la lucha de insurrección popular

En 1979 el MIR elaboró una cartilla de la lucha armada, Radio TV Liberación Miguel Enríquez comparte este documento, el cual es un aporte al debate.

El MIR desde sus orígenes se planteó como parte fundamental de su estrategia para la revolución proletaria chilena el desarrollo de una línea de acumulación de fuerzas militar revolucionaria y concibió que tal acumulación de fuerzas sólo se podrá llevar a cabo mediante el desarrollo de una guerra popular revolucionaria que la más probable es que tomaría la forma inicial de una lucha y irregular prolongada

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«LA LINEA DE ACUMULACION DE LA FUERZA MILITAR REVOLUCIONARIA Y DESARROLLO DEL PODER MILITAR DE PUEBLO

A.- Objetivos y principios básicos de la estrategia militar revolucionaria.

El desarrollo del capitalismo lleva a la burguesía en su carácter de clase dominante y rectora del Estado a desarrollar un instrumento especial del aparato estatal, el ejército Burgués, instrumento de clase que sirve a la realización de la línea político burguesa mediante la violencia armada. El ejército Burgués tendrá siempre dos funciones: una, la resolución violenta de las contradicciones interburguesas (la guerra entre estados burgueses, y la guerra civil, golpes militares y estados de excepción entre fracciones de una misma burguesía nacional); la otra, imponer por medio de la violencia represiva la dominación burguesa sobre el proletariado y demás clases y capas populares cuando aquella no es capaz de conservar su poder por medios ideológicos y políticos. A medida que el desarrollo del capitalismo monopólico produce una creciente agudización de las contradicciones antagónicas entre la burguesía y el proletariado, la burguesía va fortaleciendo y perfeccionando cada vez más el carácter represivo interno del ejército burgués.

Esta ley de hierro de la dominación burguesa obliga al proletariado a desarrollar una fuerza militar independiente para poder defenderse de la represión burguesa, destruir el aparato militar contrarrevolucionario, y poder tomar, instaurar y conservar el poder revolucionario. La trágica experiencia del gobierno de la Unidad Popular de Chile nos enseña con sangre de que para llevar a cabo un proceso profundo de reformas sociales, y más aún con una revolución proletaria; es necesario armar a la clase obrera y sustituir el ejército permanente por el pueblo en armas.

Como señalaba Lenin al referirse a esta tesis fundamental de revolución proletaria establecida por Marx y Engels:.. “el armamento de la burguesía contra el proletariado es uno de los hechos más considerables, fundamentales o importantes de la sociedad capitalista moderna. Nuestra consigna tiene que ser armar al proletariado para derrotar, expropiar y desamar a la burguesía. Esta es la única táctica posible de una clase revolucionaria, táctica que resulta de todo el desarrollo objetivo del militarismo y es prescrita por ese desarrollo”.

De aquí surge entonces uno de los objetivos fundamentales que inevitablemente debe considerar todo estrategia revolucionaria para tener éxito; el objetivo de derrotar el ejército burgués y desamar a la burguesía. El principio fundamental que debe guiar la estrategia militar revolucionaria será constituir la fuerza militar revolucionaria que permita derrotar las fuerzas militares de la contrarrevolución a partir del armamento general del pueblo. Como afirma Giap, “esta es una condición indispensable para garantizar y reforzar la posición independiente de la clase obrera en materia política, para defender los resultados de su lucha y crear las condiciones para la realización de la revolución proletaria”.

De lo anterior se deduce un segundo principio fundamental de la estrategia militar revolucionaria y es que el contenido esencial de la ley de la violencia revolucionaria será siempre la combinación de la lucha política con la lucha armada, de las fuerzas políticas con la fuerza armada. Por ello es que la concepción de la estrategia de la revolución proletaria será siempre una estrategia político-militar.

Siendo la clase obrera una clase desposeída y desarmada la cuestión fundamental que debe resolver toda estrategia militar revolucionaria es como armar al pueblo, o dicho de otra forma, como acumular la fuerza militar revolucionaria que permita derrotar a la fuerza militar contrarrevolucionaria.

B. La insurrección de masas.

La forma superior de la violencia revolucionaria de las masas es la insurrección, es decir, cuando las masas obreras y populares en su enfrentamiento político contra la burguesía recurren generalizadamente a la violencia para derrotar las fuerzas militares contrarrevolucionarias y conquistar el poder.

Las dos condiciones básicas para el triunfo de la insurrección de masas en una situación de crisis revolucionaria son: primero, que las fuerzas revolucionarias tengan una aplastante superioridad de fuerzas sociales y políticas sobre la burguesía, la que sólo se puede obtener a través de la movilización generalizada de las masas populares y la participación activa de éstas en el levantamiento insurreccional (la huelga general es normalmente la expresión de esta superioridad social y política de masas, acompañada de participación activa de las masas en las formas violentas de lucha)

Segundo, que las fuerzas revolucionarias logren establecer una aplastante superioridad militar al inicio o rápidamente durante el curso de la insurrección, si no se logra esta superioridad militar los revolucionarios se verán obligados a pasar a una situación defensiva renunciando a la operación activa. Las consecuencias de una situación insurreccional que por no lograr la superioridad militar se ven obligados los revolucionarios a pasar a una situación defensiva lo enseñan decenas de insurrecciones fracasadas; las fuerzas reaccionarias responderán con una brutal represión sobre las masas y aniquilarán la vanguardia militar revolucionaria la cual ha debido emplearse por entero en la insurrección.

¿Cómo se puede conseguir en una insurrección esta superioridad de fuerza militar aplastante? ¿Cómo se puede armar aceleradamente a las masas durante la insurrección?

La experiencia de todas las insurrecciones triunfantes, y fracasadas a partir de la Comuna de París nos indica que sólo hay dos formas posibles: una, es que los revolucionarios logren previamente a la acción insurreccional, o con gran celeridad durante ésta, (lo que exige necesariamente un trabajo previo) ganar para el bando insurreccional a la gran mayoría de los cuerpos armados de la burguesía, es decir, que la mayor parte del ejército burgués se vuelva contra la propia burguesía y aporte o ayude a conquistar las armas que permitan realizar el armamento general del pueblo; la otra es que las fuerzas cuenten previamente a la insurrección con un ejército revolucionario independiente sobre el cual descanse la tarea decisiva de enfrentar y derrotar los principales cuerpos armados de la contrarrevolución. En uno y en otro caso, vemos que para el triunfo de una insurrección es necesario que las fuerzas revolucionarias cuenten con un ejército capaz de derrotar al ejército local, a la burguesía. Este ejército revolucionario deberá ser una fuerza militar regular, deberá enfrentarse con las fuerzas militares regulares de la burguesía. »

1. Primera etapa: El propagandístico de la lucha armada

En sus inicios el MIR surgió como un pequeño grupo propagandístico de las políticas revolucionarias y en lo que respecta a la línea militar está se limitó fundamentalmente a la propagandización en el seno de la izquierda de la necesidad de que el movimiento revolucionario llevara a cabo una política militar propia. En esta etapa no se llegó a la práctica casi ninguna forma de lucha armada, y se avanzó muy poco en la implementación de la línea militar del partido. En parte éstos se debía a las condiciones políticas imperantes en ese entonces, un régimen democrático burgués, que habría un amplio campo a la lucha legal y semilegal abierta de masas. No había aún una situación represiva que impusiera las formas de lucha armada como un imperativo para el avance de la lucha de masas reivindicativas y políticas, ni menos había conciencia alguna ni en las masas y en el proletariado de vanguardia de la necesidad de desarrollar estratégicamente las formas de lucha militares pues imperaba extensamente en el movimiento popular una profunda influencia reformista, pacifista y legalista. Por otra parte, nuestro naciente partido era aún muy débil, desligado de las masas, y tenía como tarea fundamental la de ligarse a las masas, reclutar miembros del proletariado de vanguardia, propagandizar las ideas revolucionarias.

Sin embargo, esto no significa que no era necesario iniciar la implementación de una línea militar ya que aunque no era correcto ni habían condiciones en ese momento para el desarrollo de acciones combativas, sí debía avanzarse en el estudio de las cuestiones militares, en la instrucción militar de cuadros y militantes, en el desarrollo de técnicas militares. Se topa en esa etapa con el hecho de que la dirección del partido estaba controlada por grupos troskistas y otros cuadros que concebían la política militar revolucionaria no como una práctica sino que sólo como un discurso propagandístico, o lo más como una actividad dejada a ínfimos grupos partidarios bajo lo que se llamaba la concepción del brazo armado del partido y que no era más que un pretexto para desterrar la implementación de la línea militar a un plano secundario. De hecho entonces, los esfuerzos de esta etapa por avanzar en las tareas militares está circunscritos a los núcleos juveniles del naciente partido que inician el aprendizaje del manejo de las armas más elementales, el estudio de las experiencias de lucha armada de otros pueblos y de la teoría marxista-leninista de la violencia revolucionaria, prácticas elementales en el terreno, etc.

2. Segunda etapa: el inicio de acciones de abastecimiento, de las acciones directas y la implementación práctica de una política militar.

A partir de 1967 se dan dos cambios importantes: uno, de carácter interno, es el acceso a la dirección del partido de los sectores jóvenes liderados por Miguel Enríquez, que durante los años anteriores se han fortalecido constituyéndose en la fuerza principal del partido, han adquirido una importante influencia en sectores del movimiento estudiantil y comienzan a ligarse orgánicamente con otros sectores del movimiento de masas: obreros, campesinos, poblados. Otro de carácter nacional es el desarrollo de un creciente proceso de activación de las luchas sociales ante el fracaso de la política reformista burguesa del gobierno demócrata cristiano, activación que toma especialmente en los sectores pobladores y campesinos una creciente radicalización y expresividad dado que estos sectores parecen de canales legales para luchar por sus reivindicaciones sociales. El MIR hasta entonces conformado por sectores principalmente juveniles y estudiantiles se lanzó en un gran esfuerzo por ligarse y afirmar su conducción revolucionaria, por crear partido, en el movimiento trabajador. Centenares de jóvenes militantes abandonan las universidades para irse de activistas revolucionarios a las poblaciones, a industrias y el campo. El partido empieza a extenderse nacionalmente, a crecer en los frentes de masas y cambiar su composición social.

En esta etapa el Partido también da un salto adelante en la implementación de su línea militar.

En primer lugar pasa concebirse en el partido como una organización político-militar, en que todos sus cuadros deben tener junto con la formación política una instrucción militar básica, iniciándose escuelas partidarias de defensa nacional, manejo o elemental de armas, prácticas en sectores cordilleranos, etc.

Se inicia igualmente las primeras tareas logísticas, estableciéndose pequeños talleres clandestinos que experimentan y producen las primeras armas caseras, el uso del explosivo, etc.

Se orienta el desarrollo partidario en una perspectiva estratégica, y se realizan los primeros esfuerzos de conocimiento y exploración de zonas propicias para el desarrollo de guerrillas permanentes. Se inicia el trabajo de información militar y operativa, así como las primeras experiencias de trabajo revolucionario hacia las fuerzas armadas burguesas.

Hacia el año 1969 el partido inicial el desarrollo de un nuevo tipo de estructura orgánica, político-militar, como superior al Comité Local. Esta estructura es el grupo político militar (GPM) compuesta por una agrupación de bases partidarias que se especializan en tareas de masas y tareas militares. En estas últimas desarrollan tareas logísticas (redes clandestinas de apoyo a grupos operativos, pequeños talleres de armamento casero, etc), la información operativa, y la tarea combativa (grupos operativos).

Como hemos dicho anteriormente, desde sus inicios, el MIR concibe que la lucha militar revolucionaria toma en nuestro país la forma de una guerra popular.

Éramos conscientes de que no se daban aún ni las condiciones políticas para el desarrollo de la guerra en el país (todavía había un amplio margen de lucha legal y semilegal abierta y la lucha política de masas se canalizaba a través de las elecciones y el parlamentarismo), ni la fortaleza política, militar de las fuerzas revolucionarias para lanzarse a un accionar militar de este tipo. Pero si era necesario prepararse organizativa y combativamente en esa perspectiva y ello lo concibe el partido como el inicio de una fase de acciones de propaganda armada y de acciones directas de apoyo a la lucha reivindicativa de masas que nos permitiera:

a) acumular una experiencia y fuerza militar inicial.

b) responder a las necesidades de formas violentas de lucha de masas, que ya en los sectores campesinos y pobladores y se comienzan a demostrar como indispensables para el avance del movimiento de masas.

c) ampliar la influencia revolucionaria en el movimiento de masas y lograr la incorporación de formas violentas de lucha de masas, cuestión importantísima para quienes como nosotros teníamos la concepción de la lucha militar como una guerra popular firmemente apoyada en las masas. Se desarrollan en esta etapa las acciones directas de masas que llevan a la constitución de “grupos armados de masas”, o “milicias” paramilitares que realizan tareas de autodefensa contra la represión. Las primeras experiencias de este tipo se inician en el movimiento estudiantil, en los realización de la lucha callejera contra las fuerzas policiales y la defensa de los locales tomados en los paros estudiantiles. Se constituye en brigadas de choque que logran desarrollar un alto nivel organizativo y táctico en los enfrentamientos callejeros, con una graduación cuidadosa en las formas de lucha (evitando llevaré enfrentamiento al uso de armas de fuego como norma general). En el sector poblacional y campesinos la organización miliciana surge como una necesidad de la lucha por la vivienda y la tierra, como forma de autodefensa contra represión policial y de las bandas armadas de los terratenientes en las acciones de ocupación de tierra. El partido con sus cuadros militares impulsa activamente el desarrollo de esta formas paramilitares de masas, a la vez que también pone en práctica durante el año 1969 la realización de acciones armadas menores en apoyo a la lucha reivindicativa en el sector obrero industrial (en este tipo acciones no tendrán gran desarrollo ya que a partir de 1970 también en el sector obrero industrial la acción directa de masas bajo la forma de ocupación de fábricas tomará creciente fuerza).

Posiblemente las acciones que más repercusión nacional tienen durante 1969 son las de abastecimiento que tomaron la forma de expropiaciones que Bancos. El hecho de que estas acciones fueran llevadas a cabo por la dirección del Partido, tuvieron un nivel operativo mayor, fueron en su casi totalidad exitosas y golpean directamente a la gran burguesía, genera una gran simpatía popular y desencadena la represión sobre el Partido (más específicamente sobre su núcleo de dirección) obligando al primer paso a la clandestinidad.

Esta corta etapa no permite un gran desarrollo de la lucha armada, pero sí constituye la primera vez en que dentro del movimiento revolucionario y popular chileno se incrementa por una organización prácticamente una línea militar combativa, ligada estrechamente a la lucha de masas. Para el movimiento revolucionario y nuestro Partido, significó un importante atajo que permitió ganar aceleradamente una presencia nacional, ligarnos orgánicamente y ganar conducción sobre sectores del movimiento de masas (sobre todo porque este accionar iba acompañado de un intenso trabajo propagandístico y organizativo en los frentes de masas), y acumular una experiencia militar inicial.

3. Tercera etapa: la política antigolpista militar en el período pre revolucionario.

El ascenso al gobierno del presidente Allende, la ampliación de las libertades políticas del país, y la apertura de un periodo pre revolucionario, crea nuevas condiciones sociales y políticas que obligan a readecuar la implementación práctica de nuestra línea militar.

Lo primero que se hace evidente es que estando en el gobierno una fuerza popular y progresista, de amplio apoyo en los sectores trabajadores, que lleva a cabo importantes reformas económicas y sociales que beneficia a las clases populares, que amplía extraoficialmente el campo legal y semilegal de lucha reivindicativa y política, no era necesario ni correcto el desarrollo de acciones armadas enfrentadas al gobierno. Al contrario, el enemigo era la reacción burguesa que desde su poder económico, enquistado en su aparato estatal, mediante bandas armadas y grupos terroristas, desde las filas del ejército burgués, se moviliza contra el movimiento de masas y el gobierno popular.

En estas circunstancias nuestro partido adecuó su línea militar, proponiéndose las direcciones principales:

a) En primer lugar, no desviarse de nuestra línea fundamental de acumular una fuerza militar, alternativa a las fuerzas militares burguesas, independiente del gobierno y la fuerzas reformistas.

b) Seguir impulsando las formas de organización militares o paramilitares de masas con propósitos inmediatos concretos: el apoyo a las luchas reivindicativas (ocupación de fábricas, reforma agraria, etcétera), autodefensa contra los ataques armados de las bandas patronales y la oficialidad reaccionaria, y prepararse para enfrentar las acciones subversivas, asonadas callejeras y el peligro golpista de la reacción burguesa.

c) Intensificar, bajo formas abiertas clandestinas, el desarrollo del trabajo revolucionario en las filas de las fuerzas armadas burguesas, impulsando la realización de los sectores identificados con la izquierda antigolpista.

d) Seguir desarrollando en el seno del Partido la capacidad militar en las estructuras, dar un salto en el desarrollo técnico militar, en aprovisionamiento recursos militares, en el trabajo de sectores y zonas estratégica para la guerra popular.

f) Impulsar la coordinación en el plano militar con el gobierno y las fuerzas de la izquierda tradicional, en vistas a la lucha común contra la contrarrevolución.

g) Buscar el apoyo del movimiento revolucionario mundial al desarrollo de nuestra línea militar, especialmente en la instrucción de cuadros y armamentos, bajo el marco de una política de unidad de las fuerzas populares en el enfrentamiento al golpismo, pero conservando nuestra independencia política y organizativa militar.

Nuestro Partido desde el primer momento es consciente y de que el proceso pre revolucionario que se ha abierto en el país tendrá que inevitablemente definirse en el campo del enfrentamiento militar, ya que la reacción burguesa no contemplara pasivamente el avance del movimiento revolucionario. Era evidente ya habían suficientes elementos para tener claro que la burguesía se apoyaría en su acción contrarevolucionaria en la oficialidad reaccionaria (procurando establecer la disciplina y unidad interna dentro de las fuerzas armadas), para lanzar su ofensiva contrarevolucionaria que le permitiera detener y reprimir el avance de las masas y del movimiento revolucionario, y recobrar el gobierno.

Las características específicas del período no hacían posible el desarrollo durante esta etapa de un enfrentamiento militar inmediato y abiertos contra la reacción burguesa, sobre todo porque las políticas pacifistas y legalistas de las fuerzas de gobierno era hegemónicas en el movimiento de masas y una acción de este tipo nos hubiera llevado a una situación de aislamiento de las masas. La única política posible era aprovechar las condiciones para intentar acumular la mayor fuerza militar posible mediante el trabajo en las fuerzas armadas, el impulso de formas armadas en la autodefensa y el desarrollo de las fuerzas militares partidarias, a la par de llevar a cabo una política de impulso de la radicalización y avance de la lucha social y política de masas que permitieran elevar la conciencia revolucionaria de éstas disputandole su conducción al reformismo. La agudización de las contradicciones de clase al interior de las fuerzas armadas nos hacían pensar que aunque era muy difícil ganar la mayoría de estas para el bando popular, si era posible arrastrar a sectores importantes de los soldados, clases y núcleos de suboficiales e incluso democráticos. A la vez, la existencia de un gobierno popular y el propio peligro golpista ampliaba el espacio para poder dar un salto adelante en la preparación militar partidaria y paramilitar de masas. De esta forma, aunque no pensábamos que era posible acumular la suficiente fuerza para aplastar militarmente al golpismo, si estimábamos que se podría desatar una situación de guerra civil en que se diera inicio a una guerra popular y revolucionaria a niveles superiores a la lucha guerrillera. El hecho de que hubiera un gobierno popular no sólo entregaba la legitimidad diplomática internacionalista de los países socialistas, sino que además nosotros conocíamos de la disposición de estos de prestar esa ayuda si el gobierno popular lo solicitaba.

El partido logró durante estos tres años un importante avance en las tareas militares partidarias: se fortalecen los grupos combativos en estructuras locales y se inicia la constitución de fuerzas centralizadas a nivel regional; se hace un progreso enorme en las tareas logísticas, particularmente en lo que se refiere a la producción de armamentos; se da un gran salto en las tareas de información, se conforma una comisión militar que adquiere un buen nivel técnico, se avanza en las comunicaciones, se elaboran planes de emergencia ante la eventualidad de un golpe estado, se obtiene cierta cantidad de armamento.

También, especialmente durante 1972 y 1973, se avanza en la organización de los frentes de grupos de masas armada y en la instrucción primaria de ellos, aunque nunca logramos llegar a constituir una organización regional y nacional de Milicias Populares. Es aquí el factor político, el combate ideológico y político del reformismo contra las realización militar de masas, lo que atenta contra desarrollo acelerado de una fuerza armada de masas.

En cuanto al trabajo revolucionario en las fuerzas armadas éste toma mayor fuerza a partir de 1972, tanto en la agitación abierta de masas hacia soldados, como en la organización de núcleos de uniformados democráticos, muchos de los cuales surgidos espontáneamente. Conocido es el fuerte combate desde el propio gobierno contra esta política revolucionaria en las fuerzas armadas, el cual incluso llegan aquel gobierno respalde las medidas represivas de la oficialidad reaccionaria contra los núcleos democráticos de uniformados, provocando con ello la confusión y desmoralización de estos últimos. El golpe de muerte fue el encarcelamiento de marineros y de suboficiales que se habían organizado para defender al propio gobierno.

Tampoco, a pesar de nuestros incansables esfuerzos y el estímulo de sectores del movimiento revolucionario mundial, logró prosperar el desarrollo y coordinación de una política militar antigolpista del conjunto de la izquierda. Los partidos tradicionales de la izquierda carecieron de toda política militar, a no ser la constitución de grupos de seguridad y guardia partidarias, que más que nada servían como elemento de presión y manejo en favor de los apetitos políticos de tal o cual grupo partidista. A medida que el gobierno se inmovilizaba, perdía toda iniciativa y se dejaba llevar por una política cada vez más claudicante que no sólo se cerraba al apoyo del movimiento revolucionario mundial en la preparación de una fuerza militar propia, sino que se hacía evidente que incluso en caso de enfrentamiento no recurriría a ese apoyo.

Durante el último año, se va siendo evidente que es muy difícil poder enfrentar con éxito el golpe militar reaccionario, pero las esperanzas están cifradas en la posibilidad de que la creciente influencia de masas del partido nos permita desplazar la conducción reformista en crisis y articular una contraofensiva revolucionaria masas. También se mantienen las expectativas en el trabajo revolucionario dentro de las fuerzas armadas que durante el primer semestre de 1973 crece enormemente. El partido se vuelca en un gigantesco esfuerzo tendiente a impulsar esta contraofensiva de masas.

A partir del Tanquetazo, de la creciente acción represiva de la oficialidad reaccionaria sobre el movimiento de masas, amparada en la ley de control de armas y los estados de emergencia decretados por el gobierno, la fuerte represión interna desatada en las fuerzas armadas que el gobierno deja llevar a cabo impunemente o inclusive legitíma, ya es un hecho que no será posible detener militarmente un golpe reaccionario. El partido se esfuerza en estos últimos meses en tomar medidas que permitan preparar mejor condiciones para una resistencia militar irregular en las zonas social y geográficamente más favorables para ello, especialmente en el sur del país. Pero realizamos esta adecuación en circunstancias en que el grueso del esfuerzo del partido sigue concentrado en el impulso de la contraofensiva de masas, en que la represión del ejército se acrecienta y debemos tomar mayores medidas de resguardo, en medio de constantes estados de alerta partidario que gastan al partido y le restan iniciativa. Pasamos cada vez más a una situación defensiva, no en lo político sino en lo militar. Nuestros planes militares fuera inicialmente diseñados en la perspectiva de un enfrentamiento con la reacción en que el movimiento popular y revolucionario tomaran la iniciativa, neutralizar políticamente sectores de las fuerzas armadas, pasar a otros al bando popular y enfrentara a la oficialidad reaccionario de este dentro de sus propias fuerzas; que constituyera grupos de masas con cierta instrucción previa que pudieran ser rápidamente armados; y contara con unidades partidarias bien preparadas y armadas que pudieran golpear con audacia; controlara sectores urbanos donde pudiéramos contar con bases desde donde movilizar nuestras fuerzas cortando el país; y aislando los sectores golpistas, cercando y golpeándolo; un plan que permitiera controlar y hacerse fuerte en zonas del país susceptibles de ser defendidas hasta contar con apoyo externo. Pero ocurre que quien toma la iniciativa con esas medidas represivas parciales pero creciente y aprovechando la claudicante política del gobierno, son las fuerzas militares de la reacción, y nuestros planes van adquiriendo inevitablemente un carácter defensivo. El golpe de Septiembre nos demostrará que no es posible enfrentar con éxito la acción represiva de fuerzas militares regulares, con fuerzas irregulares enormemente menores, fijándose en puntos de resistencia urbanos, con formas regulares de lucha, con débil armamento. El enemigo tomando la iniciativa, actuando por sorpresa logró inmovilizar y aislar focos de resistencia, golpeándolos con todo su poderío de fuerzas regulares y su poderoso armamento.

Al analizar críticamente esta última fase de la etapa a que nos referimos, nuestra dirección estima hoy que cometimos un grave de error al no apreciar entonces en todo su peso el cambio de correlación de fuerzas globales que se producen después del Tanquetazo, y al no haber tomado medidas de rea adecuación mucho más radicales de nuestros planes de resistencia para adecuarlos a la desventajosa situación militar concentrando mayores esfuerzos en la preparación de condiciones para una resistencia bajo formas de lucha irregulares clandestinas y con pequeñas fuerzas permanentes móviles. No quiere esto decir que no pensemos en que no debimos haber resistido junto a las masas al golpe, aun a sabiendas de que no era posible vencer y que pagaríamos un gran costo, pues creemos que ello era correcto y necesario pues la vanguardia revolucionaria debe en cierta coyunturas históricas hacer grandes sacrificios para no abandonar jamás a las masas en la lucha. Lo que queremos precisar es que aunque de ningún modo hubiéramos podido detener el golpe, creemos que el haber adecuado nuestras formas de resistencia a las condiciones militares desventajosas desarrollando las formas de lucha indicadas, nos hubiera permitido reducir en parte los costos de iniciar en mejores condiciones políticas y militares en la larga lucha de resistencia ante dictatorial.

4. Cuarta etapa: la resistencia anti dictatorial y la supervivencia armada

Con el golpe militar de septiembre de 1973 la burguesía ocupa militarmente el país y desata una guerra abierta contra el pueblo, asesinando a miles trabajadores, violando las instituciones democráticas creadas por ella misma, eliminando las libertades políticas y sociales, instaurando una dictadura brutalmente represiva. Al desatar esta guerra contra la clase obrera y el pueblo, la burguesía genera en nuestro país las condiciones ideológicas, políticas y sociales que hacen en la conciencia de las masas trabajadoras legítima y necesaria la resistencia armada contra la dictadura. Desde este punto de vista podemos decir, entonces, que por primera vez después de muchas décadas se abren las condiciones ideológicas, políticas y sociales para el desarrollo de la guerra revolucionaria bajo la forma de una guerra de resistencia popular de carácter democrática y revolucionaria.

Para llevar a cabo esta guerra no basta que se den las condiciones históricas generales favorables, es necesario también que se den o preparé las condiciones de lucha social y política, los niveles de organización y preparación militar que hagan posible su concreción. Desde este punto de vista conocemos que la derrota sufrida en septiembre de 1973 y la posterior represión dictatorial empuja al movimiento de masas a un profundo reflujo y golpea duramente las fuerzas populares y revolucionarias forzándolas también al repliegue.

El MIR apreciando esta situación que presenta condiciones históricas que favorecen y hacen necesario el desarrollo de la guerra de resistencia popular, y a la vez viendo que no hay las condiciones inmediatas para poder llevar a cabo la lucha militar irregular contra el ejército dictatorial, se plantea como etapa previa a la lucha guerrillera asegurar primero la sobrevida clandestina de las fuerzas del partido y la resistencia organizada y preparar al mismo tiempo para retomar la iniciativa táctica desarrollando una fase de lucha armada que a través de acciones de propaganda armada y acciones directas, mediante el trabajo y organizativo, político y militar, y el impulso de la lucha de masas, permitan crear las condiciones que hagan posible el desarrollo de la lucha irregular.

No nos corresponde aquí analizar con detalle el desempeño, bastando señalar que el proceso de reflujo del movimiento de masas y la fuerte represión desencadenada por la dictadura contra éste y contra el partido nos impuso un total repliegue en todos los teatros de lucha militar. En el sector rural, particularmente en aquellas zonas donde el partido había logrado una mayor influencia y desarrollo en las masas, la represión dictatorial tuvo especial virulencia, asesinando y llevando a prisión a la mayor parte de los dirigentes y cuadros del movimiento campesino revolucionario y de la izquierda en general; y esta acción represiva obliga al resto de los cuadros partidarios conocidos a salir de esas zonas campesinas y trasladarse clandestinamente a las ciudades. En todos zonas del sur del país, cuadros regionales y locales del partido (Arauco y Valdivia) después de resistir contra las fuerzas golpistas se repliegan hacia la cordillera, sobreviviendo como pequeños grupos guerrilleros por varios meses. La dictadura de inmediato movilizó un gran contingente de tropas estableciendo un cerco estratégico, puestos de aseguramientos la zona, y junto con controlar y reprimir al campesinado local procedió a rastrillar y acosar a los grupos partidarios. Estos grupos con mínimo armamento, con muchas de sus miembros sin preparación previa para este tipo de luchas, con su base social fuertemente reprimida y organización partidaria desarticulada se vieran en muy difíciles condiciones perdiendo la iniciativa. El partido en las ciudades, igualmente reprimido y en repliegue, tampoco pudo apoyar a estos grupos. Varios de estos compañeros después de tan heroica resistencia a en tándem ventajosas condiciones son asesinados o hechos prisioneros, mientras el resto se repliega a Argentina o bajan a las ciudades por indicación del partido.

En las ciudades aunque la represión es igualmente dura, el partido logra pasar a la clandestinidad un número importante de sus efectivos y reorganizarse, iniciando la tarea de impulsar la nueva lucha resistencia antidictatorial. En el plano militar las nuevas condiciones represivas, de debilidad orgánica, de reflujo de masas, obligan a dar un paso atrás en los niveles anteriores alcanzados en las tareas militares; no es posible en esta situación mantener las estructuras militares centralizadas (unidades operativas, talleres, etc.) y se debe lamentablemente ir a un proceso de descentralización que hace caer violentamente el nivel de especialización indispensable para asegurar un grado superior de capacitación militar. Las tareas militares, los cuadros especializados, los depósitos de armas y talleres, son reprimidos con especial ahínco por los aparatos de la dictadura y sufrimos en los dos primeros años muchas pérdidas en hombres y recursos.

Al perderse la iniciativa militar, las formas de lucha armada se vuelven una suerte de supervivencia armada, y se crea una situación no sólo de defensa estratégica, sino también de defensa tácticas. La lucha armada se torna totalmente defensiva, un instrumento para repeler y sortear los golpes represivos, para defender la sobre vida física y política de la organización, pero no permite acumular fuerza militar. La única forma de acumular fuerza militar en situación de represión armada sobre la fuerza revolucionarias es que éstas logren romper el acoso represivo, retomar la iniciativa y desarrollar acciones tácticas ofensivas. Dado que las fuerzas revolucionarias estarán siempre durante un largo período en una situación de correlación de fuerzas militares abrumadoramente desfavorable (pequeños grupos irregulares enfrentados a un inmenso ejército regular), en lo estratégico deberán operar en condiciones de defensa estratégica (mientras no acumulen la fuerza militar que les permita invertir globalmente la correlación de fuerzas militares, lo cual se logrará en las etapas finales de lucha y exigirán la constitución de fuerzas militares revolucionarias de tipo regular). Pero lo que permite acumular fuerza militar es el desarrollo de ofensivas tácticas, a través de formas de lucha armada irregular y con pequeñas fuerzas iniciales que golpean el enemigo en sus puntos débiles (cuando el enemigo para controlar el territorio y el orden social debe dispersar su fuerzas)

Es por ello que tanto en el campo como en la ciudad, con tipos fuerzas y métodos distintos, la estrategia represiva de las fuerzas burguesas será siempre la misma: a) Utilizar su fuerza estratégica militar para reprimir al movimiento de masas, impedir el apoyo de éste a los núcleos regulares; b) Utilizar fuerzas represivas urbanas y rurales especiales para acosar permanentemente a los núcleos clandestinos o irregulares, desgastarles, impedirles apoyarse en las masas, y quitarles la iniciativa, y lograr ubicarlos, fijarlos físicamente en un lugar cercarlos y aniquilarlos militarmente.

Por su parte, las fuerzas revolucionarias reprimidas deberán responder a esta estrategia represiva: a) procurar mediante los métodos de lucha clandestina en las ciudades y el campo, mediante la extrema movilidad en el caso de una guerrilla permanente o combinando ambos métodos, evitar ser detectados, y cuando lo sea rompen el contacto mediante la misma movilidad y métodos clandestinos si es posible, o sino mediante golpes armados (emboscadas urbanas y rurales, romper cercos, etc.); sólo cuando una fuerza revolucionaria rompe el acoso puede ganar la iniciativa para golpear tácticamente el enemigo, y sólo golpeando incesantemente mediante la iniciativa táctica se puede evitar el acoso; b) pero para que una fuerza revolucionaria clandestina o irregular abiertas pueda tener la iniciativa debe antes asegurar su sobrevida, lo cual en parte se logrará mediante el correcto empleo de los métodos de lucha clandestina y de guerra irregular, pero básicamente dependerá del apoyo que encuentre en el movimiento de masas. La correlación entre las masas y la vanguardia revolucionaria político-militar es uno de los factores más difíciles de todo proceso revolucionario, pues no es en absoluto una relación mecánica, sino dialéctica. Ocurre que si bien la vanguardia está condicionada en sus formas de organización y lucha, por los niveles de activación, los niveles de conciencia, la experiencia concreta de lucha, por su influencia difusa y su ligazón orgánica al movimiento de masas, por otra parte todos esos factores señalados del movimiento de masas se verá a su vez influídos por la propia acción de la vanguardia, los éxitos políticos y militares que obtenga, la capacidad de elevar la moral de lucha de las masas, de indicarles el camino, la forma de realización y lucha adecuadas. Las contradicciones sociales y económicas, las correlaciones de fuerzas, las tradiciones y experiencias de lucha, el grado de descontento y el odio, el grado de consciencia y el ánimo, imprime determinadas tendencias a la lucha de clases y el movimiento de masas y las cuales la vanguardia en su opción política y, mucho más cuidado a en su acción militar debe ser capaz de detectar para aprovecharlas y la vez incidir favorablemente sobre ellas. El marxismo-leninismo nos entrega instrumentos conceptuales, experiencias acumuladas en teoría, que nos ayudan a aproximarnos a la correcta detección de estos factores y tendencias, pero nunca se logrará plenamente, y definitiva sólo la práctica, el ensayo y el error, la corrección de los errores, y los resultados concretos que permitirán llegar a encontrar las formas adecuadas de organización y lucha a las correlaciones de fuerzas y tendencias específica de la lucha de clases y del movimiento de masas en cada momento.

Después del golpe de estado nuestro partido se centra correctamente en asegurar la supervivencia poniendo la lucha armada al servicio de este objetivo. También decide correctamente que el problema fundamental es lograr articular un movimiento resistencia masas, una fuerza política de masas enfrentada a la dictadura que de sostén al desarrollo de formas políticas y militares superiores de lucha. Pero siendo la represión militar el instrumento principal de la burguesía para impedir el desarrollo de ese movimiento anti dictatorial, será necesario recurrir a formas de lucha armada que permitan abrir espacios, apoyar el desarrollo de ese movimiento de resistencia: las formas más simples de lucha armada de apoyo a la lucha de masas y de la resistencia política son las de la propaganda armada, las acciones directas, de defensa contra represión, de desgaste y diversión de las fuerzas represivas.

Una vez lograda la reorganización del partido durante el año 1974, el partido intento retomar la iniciativa táctica desarrollando acciones de propaganda armada menor y diversión de los aparatos armados represivos. Pero a esta altura es cuando el movimiento de masas entra en su fase de mayor reflujo, y la sóla acción del Partido y los núcleos de resistencia organizados no son capaces de invertir esta situación. Están bien la fase en que la represión se lanza con mayor fuerza implantando el acoso sobre el Partido. La falta de experiencia en la lucha clandestina, los errores cometidos en la defensa contra la represión, nuestras falencias en la lucha militar irregular, contribuyen a facilitar este acoso y golpes represivos. El Partido no logra retomar la iniciativa militar, y se ve restringido al uso formas de lucha armada como instrumento de sobrevida e incluso ésta de forma limitada.

5. Quinta etapa: etapa actual, propaganda armada y retoma que iniciativa táctica menor.

Durante 1966-1977 el partido evita golpes represivos de envergadura, se ve favorecido por el inicio del proceso de recomposición y reactivación del movimiento de masas, y manifiesta una tendencia de lento remontamiento orgánico y ligazón con el movimiento de masas. En el exterior, el partido logró avanzar en su organización y desarrollo de tareas de apoyo de retaguardia en forma más orgánica y sistemática. Esta situación permitirá al partido retomar lentamente la iniciativa en las tareas militares. En el interior, desde mayo de 1977 el Partido inicia periódicas campaña de propaganda armada menor como postura de bombas de ruido, cafeteras, sabotajes, delanteros, etc. al mismo tiempo se impulsar el reinicio de tareas logísticas (talleres), instrucción militar elemental (cursillos, manuales, etc.) en la militancia partidaria. En el exterior se avanza en el desarrollo de escuelas político militar para la formación de cuadros militares técnicos y combativos. En el plano militar, el partido comienza hagan bien lentamente a retomar la iniciativa desarrollando pequeñas ofensivas de propaganda armada muy limitadas aún, pero que permite comprobar en la práctica que se van configurando nuevas tendencias en la lucha de clases y el movimiento de masas, que hacen posible que el partido se plantee el inicio de una nueva etapa de lucha armada.

El acoso represivo sobre el partido no tarda en dejarse sentir, y errores en los métodos de lucha clandestina y contra la represión facilitan que nos asesten duros golpes. Pero a diferencia de las situaciones anteriores, aunque hay retroceso temporal en el remontamiento de las tareas militares, esta vez el Partido retoma la iniciativa desarrollando durante el segundo semestre del presente año nuevas ofensivas de propaganda armada menor. Lo que ocurre es que durante el presente año el movimiento de masas manifiesta un flujo en su activación y lucha. Y ello permite también fortalecer a la vanguardia, ganar mucho más apoyo orgánico, reclutar y extenderse orgánicamente. En el propio movimiento de masas hay un cambio cualitativo, en su unidad, en su enfrentamiento al estado dictatorial en su espíritu de lucha, en la asunción de formas de luchas ilegales y en los sectores de vanguardia proletaria y formas violentas de lucha. Surgen así condiciones sociales y políticas concretas que permiten pasar de la supervivencia armada a un etapa superior de lucha armada.

Nuestro partido caracteriza esta etapa militar que iniciamos como una etapa en que siempre en la defensiva estratégica los revolucionarios retomamos la iniciativa táctica desarrollando:

a) Un accionar de propaganda armada, de acciones directas de apoyo a la lucha de masas, de lucha contra la represión, de apertrechamiento, utilizando formas irregulares clandestinas de lucha y constituyendo a partir de la resistencia organizada y del partido pequeños grupos combativos.

b) El impulso de forma clandestinas de autodefensa contra la represión en el movimiento de masas y la resistencia organizada, mediante la constitución de núcleos de autodefensa bajo la forma de Milicias Resistencia Popular clandestinas.

Ambas formas de lucha armada, la propaganda armada (más acción directa, apertrechamiento, etc.), y la autodefensa tienen como objeto fundamental en el plano militar romper el cerco represivo y abrir espacios al desarrollo del movimiento de resistencia de masas, a la lucha reivindicativa y política, pues estimamos que el desarrollo de formas superiores de lucha militar debe corresponderse con una situación de activación mayor de las luchas sociales y políticas anti dictatoriales.

Junto con impulsar el desarrollo de la lucha de masas y la resistencia organizada, de fortalecer el Partido, este accionar armado persigue también acumular una fuerza militar inicial, y de experiencia combativa y de constitución de fuerzas, que permitan el paso a formas superiores de organización y lucha militar irregular.

c) el trabajo partidario de desarrollo político orgánico, de preparación militar y fogueamiento inicial de cuadros, construcción de redes clandestinas, desarrollo técnico y logístico, de informaciones y trabajo de la resistencia en las filas enemigas y constitución de fuerzas, y con el propósito de preparar las condiciones organizativas y militares que permitan el desarrollo de una etapa superior de lucha armada y en que se pase al enfrentamiento directo del ejército enemigo mediante formas de organización y de lucha irregulares clandestinas, y semi-permanentes y permanentes.

Los pilares tácticos del accionar armado en esta etapa serán:

a) Fortalecer y desarrollar la ligazón político-orgánica con el movimiento de masas, y particularmente con su proletariado de vanguardia, que permite asegurar un firme apoyo en la resolución de los problemas de supervivencia y en general logísticas de los núcleos armados de la resistencia.

b) Evitar el acceso represivos de la dictadura sobre los núcleos armados escudándose en el fortalecimiento de los métodos clandestinos de trabajo y lucha, desarrollando los métodos y técnicas armada para repeler y golpear fuerzas especiales represivas.

c) Desarrollar acciones armadas que evitan el enfrentamiento militar directo con las fuerzas del ejército enemigo, que utilicen la superioridad táctica, la sorpresa, la rapidez, repliegue acelerado a la clandestinidad graduando el tipo de acciones a los niveles de actividades de la lucha de masas, los niveles organizativos y militares de la vanguardia.

d) Operar con muchos pequeños grupos operativos armados, realizando muchas acciones menores, en muchos lugares, con el propósito de obligar a la dispersión de la fuerza enemiga.

Finalmente en necesario precisar que estas formas de lucha que se plantean tienen un límite bastante estrecho en cuanto a la acumulación de fuerza militar. Esta formas de lucha se plantean en correspondencia a la situación todavía inicial del flujo del movimiento de masas y de la necesidad de avanzar más en el fortalecimiento político de la resistencia para poder desatar formas de luchas militares superiores, y de las limitaciones orgánicas y militares que nuestra fuerza partidaria. Para poder acumular fuerza militar a niveles mayores, la única forma posible es el enfrentamiento militar directo contra las fuerzas militares de la dictadura, y el aniquilamiento de la fuerza enemiga con la conquista de medios bélicos a través del combate. Por ello esta etapa de retoma de la iniciativa armada en términos generales caracterizados como una etapa de desarrollo de la propaganda armada tiene inevitablemente un tope militar muy estrecho, tanto porque anclarse en esta forma de lucha no permite avanzar en la acumulación de fuerza militar, como porque el desarrollo y extensión de la propaganda armada llevara también el endurecimiento de la represión militar de la dictadura a un punto en que no será posible vencerla sin pasar a que las acciones de aniquilamiento de la fuerza militar enemiga sea el objetivo principal del accionar armado, la única forma de quitarles la iniciativa militar al enemigo.

6. Futuras etapas de la guerra resistencia popular dentro de la defensiva estratégica.

A) Etapa de la lucha guerrillera.

Hemos señalado anteriormente que la etapa de propaganda armada tiene por objetivo contribuir al desarrollo de la lucha social y política antidictatorial, y la de preparar las condiciones organizativas y militares para el desarrollo de la lucha irregular contra las fuerzas regulares y especiales del ejército dictatorial. Esta lucha irregular o guerrillera, tiene como finalidad la acumulación de fuerza militar mediante ofensivas tácticas de desgaste y aniquilamiento de fuerza militar enemiga y la obtención de armamento y otros recursos militares. La guerrilla tendrá también objetivos políticos como son, en primer lugar, el de acrecentar la confianza de las masas en la lucha antidictatorial a través de los éxitos militares de la resistencia que demuestra a la primera que es posible golpear y derrotar el pilar represivo en que se sustenta la dictadura, lo cual será un factor catalizador para impulsar la lucha social y política de masas a niveles superiores y ganar para las filas de la resistencia armada a crecientes sectores del movimiento de masas; a la vez, la guerrilla tiene también el objetivo de desgastar enormes recursos económicos y militares en la lucha contra la resistencia armada sin lograr destruirla, desmoralizar el ejército enemigo combinando el trabajo revolucionario y democrático en sus filas y el incesante hostigamiento y golpes de aniquilamiento guerrilleros, sabotear la economía y golpear a las instituciones estatales y las principales personeros de la burguesía y la dictadura, en fin, demostrar la incapacidad de la dictadura para controlar el orden interno del país generando la desconfianza de la burguesía local y extranjera y la agudización de las contradicciones internas de la clase dominante.

Es verdad que en relación al enorme poderío militar de la burguesía se puede decir que la guerrilla inicia su lucha prácticamente de cero, con mínimos recursos militares. Pero esto no debe llevarnos a la equivocación de creer que se puede desarrollar exitosamente la lucha guerrillera sin ciertas condiciones sociales y políticas, y sin perspectivas orgánicas y militares. Por ello nuestro Partido se ha planteado una etapa previa, que llamamos propaganda armada, que tiene por función preparar estas condiciones. Nuestro Partido estima que las siguientes son las condiciones para el inicio y desarrollo exitoso de la lucha guerrillera:

Condiciones sociales y políticas:

que el movimiento de masas manifieste un ascenso sostenido en sus luchas reivindicativas y anti dictatoriales, incorporando a sectores amplios de masas a esta lucha en las principales zonas urbanas y rurales del país, creando un clima de agitación nacional
que la resistencia y el partido hayan reorganizado sus núcleos, estén ligados orgánicamente y hayan afirmado un grado de conducción e incidencia en los frentes de masas geográficamente sociales que son estratégicos para el desarrollo de la guerra popular y resistencia en el país

Condiciones organizativas y militares:

que el partido haya construido una base de apoyo social organizada de la resistencia armada, redes clandestinas de comunicaciones y logística, que aseguren la sobrevida tanto de los grupos guerrilleros clandestinos, semi-permanentes y permanentes.
que el partido haya constituído grupos combativos irregulares clandestinos, semipermanentes, con combatientes bien preparados para la supervivencia y modalidades de lucha en cada teatro de operaciones, adecuadamente armados y apertrechados, con conocimiento a fondo de las características geográficas, sociales, políticas y militares de su teatro de operaciones, con información de las fuerzas enemigas y sus tácticas, y con capacidad de golpear nacionalmente para dispersar a la enemigo.

Por las características geográficas, económicas de las fuerzas sociales y su distribución poblacional, por las dimensiones y características de las fuerzas militares enemigas, nuestro Partido concibe el desarrollo de la lucha guerrillera con pequeñas fuerzas de gran movilidad y de composición múltiples, diversas formas de lucha militar irregular, y coordinadas entre sí de modo de establecer un dispositivo estratégico nacional que permita desgastar al máximo política y militarmente a la dictadura, y sacar el mejor provecho de la contradicción para poder asestar golpes de aniquilamiento en muchas partes. Como es sabido, tres son las contradicciones principales, sobre cuyo aprovechamiento descansa la lucha guerrillera:

• Una de carácter político, es que ante la acción de fuerzas guerrilleras sobre todo cuando éstas operan golpeando coordinadamente a través de todo el país en el ámbito rural y urbano, la dictadura debe intentar llevar a cabo una guerra de decisión rápida en lo estratégico pues la acción de resistencia armada le significará el gasto de enormes recursos económicos y militares, lo que conlleva un gran desgaste político: en lo táctico, la dictadura no buscará combates de decisión rápida, sino por el contrario intentará siempre fijar físicamente a los grupos guerrilleros mediante cerco para ganar tiempo y aprovechar su superioridad estratégica que le permite concentrar enormes fuerzas para aniquilar el grupo irregular cercado. La lucha irregular busca sacar provecho de estas contradicciones desarrollando una concepción de guerra de decisión prolongada, es decir, un proceso largo de acumulación de fuerza y también de largo desgaste económico, militar y político del enemigo. La guerrilla evitarán siempre en lo táctico combates de decisión prolongada los cuales vimos le son desventajosos con y buscará al contrario golpes en que tenga superioridad táctica y decida rápidamente el resultado del combate para retirarse velozmente (por eso la táctica preferida de la guerrilla son las emboscadas, los golpes de mano tipo comando, el sabotaje, las trampas, etc.). Sólo en la medida en que la guerrilla va acumulando fuerzas superiores, en que ha hecho perder toda la iniciativa al enemigo, pasará a emplear otras tácticas de luchas.

• Una segunda contradicción de tipo político-militar, entre la dispersión y concentración de fuerzas. La superioridad de la dictadura está en su capacidad de concentrar grandes fuerzas con las cuales enfrentar a las débiles fuerzas irregulares. La estrategia de la guerrilla será siempre la de evitar enfrentarse contra las fuerzas enemigas concentradas, es decir, evitar combates en que el enemigo tenga superioridad táctica. Para ello la guerrilla seguirá la estrategia de dar pequeños golpes en muchos lugares claves (sabotajes, golpes de mano, atentados, expropiaciones, etc.) Y aprovechar aquellas zonas no controladas militarmente por el enemigo. La dictadura cuya función estatal es asegurar el orden interno, proteger la economía y la propiedad privada de la burguesía, evitar el desarrollo de la resistencia y que la guerrilla tome el control de zonas, se verá obligada a dispersar sus fuerzas militares para resguardar los intereses de la burguesía, las instalaciones industriales, las vías de comunicación y energía, el orden público y asegurar el control territorial. Será esta dispersión de fuerzas enemigas (pequeñas instalaciones militares, y patrullas, puntos de vigilancia, etc) lo que permitirá a la guerrilla operar en condiciones de ventaja táctica sobre estas unidades enemigas más débiles golpeándolas y aniquilándolas. Por muy superiores que sean los recursos militares del enemigo, tampoco son ilimitados, y si la guerrilla opera golpeando a través del país a la véz a la dictadura le será muy difícil reforzar ilimitadamente su fuerzas dispersas. La experiencia de la guerras revolucionarias enseña que las fuerzas militares reaccionarias se verán obligadas a concentrar fuerzas para evitar ser aniquiladas con lo que abandonan territorio, el cual ocupa la guerrilla fortaleciendo la resistencia política y militarmente.

• Una última contradicción de tipo militar, entre la concentración y la movilidad. El ejército tienen grandes unidades y poderosos medios de guerra pero el empleo de esta fuerzas exige también grandes líneas logísticas y de comunicación, todo lo cual le da muy poca movilidad a las unidades regulares enemigas. La guerrilla, de unidades pequeñas, armamento ligero, buen conocimiento del terreno y con base social de apoyo, tiene una movilidad enormemente superior, lo cual hace a un ejército regular muy difícil poder ubicarla, cercarla, fijarla y aprovechar contra ella su superioridad estratégica para aniquilarla. Con el propósito [de resolver] este problema táctico, los ejércitos y fuerzas represivas han desarrollado formas de organización, métodos, tácticas y medios técnicos especiales de lucha contra las fuerzas irregulares clandestinas y permanentes: el fundamental se trata de emplear unidades especializadas más pequeñas, dándoles movilidad con medios técnicos (aerotransporte, vehículos rápidos en la ciudad, comunicaciones radiales, armamento liviano, etc.) Y tácticas como la acosamiento, el cerco táctico y el fijamiento. Sin duda que este desarrollo de las tácticas anti-insurreccionales o contra-guerrilleras exigen a las fuerzas irregulares clandestinas y permanentes, en el ámbito rural y las ciudades un desarrollo y perfeccionamiento mucho mayor de sus métodos de trabajo clandestinos, medidas de resguardo contra la infiltración, conocimiento del terreno, y extrema rapidez operativa, perfeccionamiento técnico del armamento de guerrillero, y sobre todo en las tácticas anti-represivas que permitan impedir el acosamiento (lo cual por su parte también la experiencia guerrillera en la última década ha desarrollado mucho). Pero, en definitiva, la táctica de fuerzas especiales antiguerrillas no logra superar la contradicción básica de las fuerzas enemigas entre concentración y movilidad; para poder adquirir movilidad el enemigo no puede operar con una gran concentración de fuerzas y debe operar entonces con unidades más pequeñas (escuadras y pelotones, a lo más compañías) que aunque se especialicen y perfeccionen su táctica y medios no deja por ello de ser una dispersión de fuerza. Y esto es lo que da a la guerrilla clandestina o permanente la posibilidad de golpear con ventaja táctica a esas unidades dispersas. En otras palabras, tanto en la situación defensiva de tener que controlar y resguardar el orden interno y el territorio ante la acción de la fuerzas irregulares, como en la situación ofensiva de perseguir e intentar acosar para fijar a las fuerzas irregulares, y el ejército enemigo se ve por igual obligado a dispersar fuerza, y el dispersar fuerza le estaba ofreciendo la ventaja táctica que la guerrilla debe aprovechar para golpear y aniquilar. Por igual, en ambas situaciones, el enemigo para evitar ser aniquilado debe volver a concentrar fuerzas pero al hacerlo pierde control del orden social y del territorio y pierde movilidad, con lo cual la guerrilla se fortalece política y militarmente. Esta en la dialéctica que permite acumular fuerza política y militar enfrentando un gobierno dictatorial y un ejército regular reaccionario con formas irregulares de lucha.

Como hemos dicho anteriormente, es el aprovechamiento máximo de esta contradicciones políticas y militares en las condiciones específicas de nuestro país y sociedad lo que nos lleva a concebir el desarrollo múltiple de fuerzas de inicio de la lucha guerrillera:

Las Unidades Clandestinas de Milicias Populares de resistencia, cuyas tareas principales: autodefensa contra represión (castigo a soplones a agentes en frentes de masas, diversión de aparatos represivos, seguridad en lucha abierta de masas, etc.) acciones directas de apoyo a la lucha de masas (sabotajes, en acciones de presión sobre sectores patronales, funcionarios de la dictadura, etc.) de propaganda de la resistencia (clandestina y armada menor) y de cooperación con las fuerzas guerrilleras de la resistencia (cooperación informativa, logística, de diversión).

Las Unidades del Ejército de Resistencia Popular (en su etapa guerrillera) que a su vez serán de tres tipos:

-unidades guerrilleras clandestinas urbanas y rurales, que operan dando sus golpes (sabotaje mayor, propaganda armada, acciones directas, acciones de abastecimiento, acciones de atentado y castigo a la represión, acciones de emboscada y aniquilamiento de pequeñas unidades enemigas, golpes comando).

-unidades guerrilleras semi permanentes, que son pequeñas unidades rurales (no más de diez combatientes) que combinan las forma clandestinas y abiertas de lucha, operando temporalmente con fuerzas permanentes para diluirse en la clandestinidad, cambiando de escenario (opera tanto en zonas llanas como montañosas), según lo exijan las necesidades operativas o la presión represiva. El mismo tipo operaciones de las anteriores.

-unidades guerrilleras permanentes que operan principalmente en zonas de cordilleranas y montañosas a lo largo de todo el país y en ambas cordilleras (Costa y Andes), las cuales tendrán como función la acumulación de fuerza militar estratégica. Harán el mismo tipo operaciones anteriores en mayor dimensión .

la estructura básica de todos estos tipos de unidades debe ser la misma :

grupos de combate (de cinco combatientes)
escuadra (de 10 a 11 combatientes) y compuesto por dos G. C.
pelotón (de 30 a 33 combatientes y compuesto por tres escuadras)
compañía (90 a 110 combatientes y compuesta por tres pelotones)

La organización interna estas unidades, especialidades y tipos de armas, dependerá de si ésta es clandestina, semi permanente o permanente, opera en un teatro urbano o rural y que tipo de unidad es (de escuadra, pelotón o compañía). En el caso de fuerzas guerrilleras clandestinas urbanas y rurales operarán primordialmente a nivel de grupo de combate, pudiendo ante determinadas exigencias operativas unirse en la acción pasando a operar durante esta, escuadra, dos escuadras o pelotón. En el caso de la guerrilla semi permanente podrá, de acuerdo a la forma (clandestina o abierta) en que esté operando, recurrir a dispersar sus fuerzas en grupos de combate o escuadras. Las unidades de guerrillas permanentes constituirán escuadras o unidades superiores.

Como hemos dicho, en el inicio de la etapa guerrillera de lucha militares los dos tipos básicos de organización militar son las Milicias de Resistencia Popular con sus tres tipos de guerrilla (clandestina, semi permanente y permanente). Esto implica que tanto las Milicias, como el Ejército, son organizaciones que pasan a estructurarse en forma separada del Partido, con su propia línea de mando militar local, regional y nacional, sus estados mayores, su aparato logístico, de comunicaciones y de información militar. Los miembros de la milicia y el ejército no tendrán la exigencia de ser miembros del Partido, aún cuando sí el Partido se organizará y funcionará como tal constituyendo bases o células en el seno de estas organizaciones militares, realizando una permanente labor de fortalecimiento ideológico y de formación política, procurando ganar para el partido los más destacados combatientes y los mandos militares.

b) Etapa de bases guerrilleras y constitución de unidades regulares: el etapa inicial de la lucha irregular la crisis tal acumulación de fuerza militar se logra con el desarrollo de las guerrillas permanentes, que se apoyan en el dispositivo estratégico nacional de cooperación con las guerrillas clandestinas y semi permanentes. En esta etapa, por un período prolongado las guerrillas permanentes y no logrará la acumulación de fuerzas como para poder llegar a controlar y defender militar es usted ningún territorio. aunque adquieran una creciente fortaleza y ventaja técnica, todavía la supremacía estratégica el enemigo será muy superior impidiéndoles fijarse en la zona, y deberán entonces mantener una permanente movilidad.

Sin embargo, el desgaste y desmoralización de la fuerzas enemigas el desarrollo fortalecimiento de los tres tipos de guerrillas (clandestinas, semi permanente, permanente) la partida de iniciativa y obligada dispersión de fuerzas enemigas, permitirá en un momento determinado a las guerrillas permanentes más fuertes (creen llegado a nivel de batallones) pasar a controlar militarmente franjas territoriales y establecer zonas guerrilleras.

Una base guerrillera es la región de relativa seguridad controlada y defendida militarmente por el ejército guerrillero, donde pueden instalarse urbanismo fijos de dirección política y militar, donde se pueden formar cuadros o instruir tropas, fabricar armas y municiones, y producir alimentos y asegurar una logística, tener hospitales de campaña, una radio, etc.. En otras palabras una base guerrillera es una retaguardia propia al interior del país.

Una base guerrillera sólo supo establecer cuando la guerrilla adquiere la suficiente fortaleza como para controlar realmente una zona, ser capaz de contener y aniquilar ofensivas de las fuerzas contra guerrilleras sin perder la incentiva y pudiendo y de ella lanzar nuevas ofensivas guerrilleras hacia zonas circundantes, la base guerrillera debe tener una fortaleza tal que le cierta estabilidad aún cuando la experiencia de guerras revolucionarias (Vietnam, Corea, china, etc.) enseñan que ante ofensivas mayores de fuerzas regulares las fuerzas revolucionarias pueden verse obligadas a abandonarlas.

La base guerrillera permite el desarrollo de los factores cualitativo en la guerra revolucionaria:

a) El establecimiento de un poder popular alternativo al poder burgués

El establecimiento de una base guerrillera fuerte y estable permite el desarrollo de las formas abierta de poder popular, la organización de una administración civil revolucionaria que constituye el germen del menor estado revolucionario, el desarrollo de formas sociales y económicas revolucionarias, la creación de realizaciones de masas abiertas, y entre éstas de milicias populares abiertas de autodefensa y guerrilleras.

b) La constitución de unidades regulares del ejército popular

Para constituir unidades regulares revolucionarias no basta la acumulación de fuerzas militares suficientes, sino además y necesario una retaguardia geográfica donde podamos organizar y instruir estas unidades regulares y desde donde podamos asegurarles una red logística si la cual unidades de este tipo no pueden operar.

Si bien en la etapa en que la lucha guerrillera ha acumulado suficiente fuerza como para establecer bases guerrilleras (y en esta base es el poder popular y el inicio de la constitución de unidades regulares) El teatro donde se darán esta mayor acumulación de fuerzas será el rural, no puede pensarse en que este proceso se de como un desarrollo rural de las fuerzas revolucionarias llevaba envolviendo las ciudades pasivas. Menos aún puede pensarse esto en un país como nuestros en el que el eje de la economía pasa por sectores urbano-mineros, en que la mayoría de la población trabajadora se sitúa en centros urbanos y muchos de los trabajadores rurales en pueblos, en que los centros del aparato estatal y la lucha política nacional se encuentra en las grandes ciudades y en que la clase obrera industrial y minera tienen una decisiva incidencia en la lucha de clases nacional .

En un país como el nuestro rublos al incluso por sus características geográficas, no es posible concebir que en las zonas rurales pueda acumularse la fuerza guerrillera permanente suficiente para establecer bases guerrilleras y constituir unidades militares regulares, si no se ha logrado extender al mismo tiempo a un nivel superior la lucha guerrillera clandestina en las ciudades y Arias rurales adyacentes a las zonas urbanas y principales vías de comunicación y transporte longitudinal y transversal.

Es que la acumulación de fuerzas guerrilleras no pueda darse a niveles superiores en zonas urbanas se debe a que en las ciudades que enemigo puede operar fácilmente a con su fuerzas regulares, tiene un pleno control territorial y una gran movilidad que le permite ser que ha y concentrar enormes fuerzas en muy corto tiempo: algo similar ocurre en zonas rurales planas, con caminos para vehículos motorizados, si muchas agitación. En estas teatros de operaciones puede desarrollarse extensamente a las pequeñas unidades guerrilleras clandestinas de hasta diez hombres (escuadra) y preferentemente de 5 (grupo de combate). Por cuanto se trata de concentrar sobre estas cantidades y se vuelve muy difícil que pueda pasar desapercibidos. Incluso es muy difícil que un grupo de combate de cinco hombres pueda ser permanente puedan haría mucho la atención que este número de hombres jóvenes vivan solos en una casa de vecindario: de aquí que en las ciudades y diaria rurales incluso a los miembros de un grupo de combate no puedan concentrarse sin tomar medidas de cobertura que les permita evitar sospechas, y más aún cuando debe movilizarse por la ciudad con su armamento para aproximarse o retirarse del objetivo de una acción. Estos factores ponen una limitante objetiva a la acumulación de fuerza combativa en los sectores urbanos y rurales transitables. Debe sólo constituirse y operar con pequeñas unidades (G.C) y cuando se requiere concentradas más fuerza para una operación deberá hacerse uniendo los grupos de combate sólo en el momento de la acción. La experiencia enseña que para ciertas operaciones de mayor envergadura, puede llegar a concentrarse en la acción un pelotón e incluso una compañía, pero esto no es nada aconsejable pues implica enormes viejos de detección por parte del enemigo, con mucho recurso logísticos, rompe la compartimentación, facilita golpes mortales a la infiltración y dificulta la movilidad. En todo caso jamás podrán en estos teatros de operaciones constituir seguridad permanentes de esa envergadura y tampoco será posible cubrir el acción unidades mayores. Estos teatro de operaciones urbanos tienen entonces un trecho muy bajo acumulación de fuerza. Pese a ello lo que obliga a escoger sola rurales o cordilleras, difícilmente transitables, terreno quebrado y o con vegetación tupida, donde las características del terreno o impidan al enemigo operar con su fuerzas regulares, protejan a las fuerzas irregulares dificultando su detección, acoso y fijación, y a la vez faciliten las acciones de emboscada y otras acciones armadas de rápida decisión.

Pero aunque en tales zonas urbanas y rurales llanas y transitable no pueda concentrarse unidades guerrilleras mayores, la acción de pequeñas unidades guerrilleras clandestinas que opera en con iniciativa, audacia, secreto, sorpresa y rapidez, pueden aceptar devastadores golpes enemigo en el orden propagandístico, en el sabotaje de la economía, en las comunicaciones y transportes, a la logística militar, a sus dirigentes, y instituciones estatales, el haber estrechamiento revolucionario, en la dispersión de decenas de miles de efectivos, y que incluso en el aniquilamiento de tropas y medio militares (aviación, tanques, etc.) mediante rápidas y fulminantes emboscadas y acciones comandos. La acción de este tipo de pequeñas unidades guerrilleras clandestinas será un factor decisivo para el debilitamiento político y militar del enemigo, para la desmoralización de su tropa, para la dispersión de su fuerza, y el aniquilamiento de tropas y medios. Es por lo tanto, un factor decisivo para hacer posible la acumulación de fuerza guerrillera permanente y estable se bases guerrilleras.

Otro aspecto vital que no puede pasarse por alto es la coordinación entre la lucha reivindicativa y política de masas, y la lucha militar revolucionaria. Tampoco es posible concebir un desarrollo superior de la lucha guerrillera sin que esté enmarcado en un gran avance de la lucha social y política contra la dictadura. El desarrollo de la resistencia política y de masas constituye un arma fundamental en el debilitamiento de la dictadura y en la desmoralización de su fuerzas armadas, pero por sobre todo es el sostén de la lucha militar revolucionaria. Sin el apoyo de una resistencia de masas que propagandista de la lucha guerrillera, que apoye en recurso logístico, que proteja con su información y secreto a la lucha guerrillera, que apoye con su lucha reivindicativa y una política coordinada, la guerrilla no podrá desarrollarse a niveles superiores.

7. Etapas superiores de la guerra popular: el equilibrio y la ofensiva estratégica

A) La etapa de equilibrio estratégico

La constitución de la bases guerrilleras hemos visto que permite en dos cambios cualitativos de la guerra popular y revolucionarias: el establecimiento del poder popular y la constitución de unidades militares regulares. Desde el punto de vista militar, este salto adelante tiene vital importancia porque permiten el paso a niveles superiores de lucha.

Por una parte, el establecimiento del poder popular alternativo abierto al estado burgués, el desarrollo de formas revolucionarias y el desarrollo de organizaciones militares abiertas de masas, como son las milicias populares abiertas de autodefensa y rellenas, permití una masificación organizada extraordinaria de la lucha militar revolucionaria lo cual incidirán fuertemente en la correlación de fuerzas político-militar estratégica.

Por otra parte, la constitución de unidad revolucionaria regulares (a niveles de batallones, regimientos y brigadas), permite el paso a la forma de guerra popular móvil y enfrentar frontalmente las fuerzas militares regulares de la burguesía, golpeando y aniquilando unidades regulares. Estos dos factores serán los que permitirán llegar a un cambio global de correlación de fuerzas militares, y a una situación de equilibrio estratégico, y pasar mediante la extensión de las bases guerrilleras y territorios conquistados al poder enemigo, a establecer zonas liberadas del país.

La capacidad de conquistas zonas liberadas del país hace viable y exitosas también formas superiores de violencia de masas como son las insurrecciones parciales de masas apoyadas en el ejército revolucionario.

El establecimiento de zonas liberadas es también un factor de cambio cualitativo por cuanto permite, al controlar zonas extensas del país, establecer un gobierno popular y revolucionario en dichas zonas y facilita la legitimación internacional de una apoyo militar del movimiento revolucionario mundial.

Se crean así las condiciones para romper el empate estratégico.

B) La etapa de la ofensiva estratégica

La etapa de ofensiva estratégica en la guerra popular es cuando la fuerza revolucionarias logran romper el empate de las correlaciones de fuerzas globales, aceptando golpes estratégico decisivos que aniquile la fuerza principal enemiga y permita a la fuerza revolucionarias conquistar el control político y militar del país. La ofensiva estratégica, que por lo común coincide con el desarrollo de insurrecciones parciales o insurrección general en el país, es la forma que en la guerra popular y revolucionarias, el momento militar de la conquista del poder proletaria.

La experiencia de las guerras revolucionarias recientes indican que en la etapa de la ofensiva final, y muchas veces la de equilibrio estratégico, la guerra nacional sufren comúnmente un proceso de internacionalización pues la intervención imperialista directa, obliga a su vez a recurrir al apoyo a internacionalista del movimiento revolucionario mundial.

Otra característica que se tiende a repetir en estas etapas de la guerra en su regionalización porque el desarrollo de lucha militar revolucionaria a niveles superiores en un país, y va por lo común, a que también se desarrolle la guerras visionaria en los países de la región. Es el caso de América latina, y el propio cono Sur, en que los procesos sociales (por sobre sus características específicas) tienden a desarrollar se contemporáneamente repercutiendo lo que ocurre en un país fuertemente en otros, les lo más probable que la guerra revolucionaria se le regionales.

8. Etapas y saltos en el desarrollo de la guerra popular

A la guerra popular y tenderá invariablemente un carácter prolongado y el desarrollo de la fuerza militar revolucionaria tenderá a pasar por las etapas señaladas. Sin embargo, no debe confundirse el grado guarismo que se deduce al exponer en el texto; la lógica y acumulación de fuerza militar revolucionaria con la forma histórica concreta mucho más rica con que se den estos procesos en la realidad.

Lo primero que habría que anotar es que pocas veces estos procesos han tomado históricamente la forma de un procesó gradual, sostenido, de acumulación revolucionaria, sino que por lo general estos procesos recorren irregularmente etapas de avances, retrocesos y nuevos avances.

Tampoco hay que descartar que un mismo proceso de tierra revolucionaria tome formas políticas distintas y mantengan las mismas formas de lucha militar; tal vez por ejemplo, el caso de la lucha guerrillera del movimiento revolucionario chino que, estando en lucha contra la fuerza revolucionarias del comentan cuando sobrevino la invasión japonesa durante la segunda guerra mundial debió llegar a un entendimiento para enfrentar al invasor, y una vez derrotado y expulsado éste del país volvió nuevamente a enfrentarse con la reacción interna. Podría también darse el caso inverso en que el único objetivo político pueda llevarse bajo formas militares distintas a, como el caso de los revolucionarios vietnamita que mientras desarrollaban la lucha guerrillera contra el invasor japonés devino la derrota en la segunda guerra mundial de éste, lo que les permitió dar un salto adelante desatando la insurrección apoyada en las unidades guerrilleras y tomar el poder, estableciendo un gobierno popular revolucionario que controló el país, por corto tiempo pues el retorno de los colonialistas les obligó a replegarse y volver a las formas de luchas irregulares.

En la guerra contra las dictaduras en América Latina y también en nuestro país, no podemos descartar a priori que pudiera ante una situación de extremo debilitamiento de la dictadura y de fuerte avance político militar de la resistencia, el imperialismo y la burguesía monopolizar local recurrir a un recambio burgués civil o militar que haga concesiones democrática restringidas y temporales para intentar arrebatar a los revolucionarios las banderas democráticas y dividir el movimiento popular. Coyunturas como éstas pueden exigir tener la flexibilidad de llevar readecuaciones políticas e incluso en la aplicación de la línea militar. Lo importante es que los revolucionarios mantengamos inflexible nuestra línea de acumulación fuerzas militares independiente de la burguesía, concientes de que cualquier intento de readecuación burguesa por más que se cubra de las banderas democráticas no puede ser consecuente con ellas y no tardarán en derivar en un régimen igualmente dictatorial y represivo que el actual, que sólo podrá ser derrotado mediante la guerra revolucionaria.

SIPONA: conclusiones finales para el debate ideológico

Debate Mirista de Radio TV Liberación, pública las conclusiones de la SIPONA, enviada desde la Brigada de Propaganda “Luis Alberto Barra García” .

CONCLUSIONES, SIEMPRE PROVISORIAS, PROVISIONALES

Para no extendernos más en esta SIPONA, entregaremos las conclusiones en forma sintetizada:

1.- La contradicción principal del periodo es burguesía monopólico-financiera versus los Pueblos-los Trabajadores;

2.- No existen elementos que permitan señalar que transitamos por una Crisis Nacional abierta, ya sea por arriba, por abajo o por donde se quiera;

3.- De los 2 puntos anteriores se desprende, entonces, que el elemento subjetivo, el Partido Revolucionario, se vuelve imprescindible. En ese contexto, el proceso de rearticulación del MIR, así como el valioso rol que está jugando hace ya tiempo el Movimiento Juvenil Lautaro MJL, son momentos fundamentales, que puede extenderse por un par de años, en el sentido de conformar una columna con carácter nacional, que permita consolidar una salida revolucionaria al sistema de dominación capitalista;

4.- Ese Partido revolucionario, que para que vuelva a ser árbol se necesita sembrar, unir, consolidar, extender, no debe ser como un partido tradicional. Debe ser un Partido que, tal como ayer, ni hoy ni mañana considere lo electoral como una forma de lucha, como un camino a seguir, como una instancia de acumulación. Un Partido con una militancia que retome la mística, la alegría de ser, comprometida, solidaria, que llegue a dar lo mejor de sí por los compañeros y compañeras, por los explotados, humillados y excluidos de siempre;

5.- Codo a codo, ese Partido revolucionario y el movimiento popular deben impulsar la lucha por todas las demandas sociales y populares, denunciando siempre el rol de quinta columna propiciado por los mantenedores-reproductores del modelo, encarnados en la exConcertación-NM y el Frente Amplio;

6.- En el proceso de rearticulación mirista, es necesario caminar simultáneamente sobre cuatro ejes: consolidar la propia fuerza surgida de la recomposición orgánica del MIR; impulsar la agitación y propaganda en torno a todas las demandas sociales y populares, con acento en la superación revolucionaria de las mismas; crear-extender-acumular fuerza social revolucionaria; e ir sentando desde ya las bases del poder material de los humildes y explotados, lo que permitirá lograr y asegurar su victoria.

Esta SIPONA está dedicada a todos los Compañeros y Compañeras que nos han precedido en las actuales luchas. Dedicada a nuestros niños y niñas, que no merecen crecer en un sistema de dominación que impide la felicidad de millones. Dedicada a quienes hoy luchan, pese al peso ideológico de la dominación y que no se rinden.

Brigada de Propaganda MIR Luis Alberto Barra García

MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA MIR

Julio 28, 2018

SIPONA: los movimientos sociales

Debate Mirista pública la penúltima parte de la detallada SIPONA, referida a los movimientos sociales.

LO SOCIAL

Aquí analizamos el movimiento de quienes de una u otra forma rechazan el avance del capitalismo en Chile. Veremos cómo se expresan estallidos sociales ante la hegemonía del Bloque en el Poder, en todos los ámbitos de la vida social.

Debido en gran medida a la segunda derrota del Movimiento Popular chileno, que podemos ubicar en el segundo semestre de 1986, la cual apuntó a los elementos políticos e ideológicos, las acciones de ese movimiento se desarrollan en forma fragmentada, como en oleadas, episódicas y van apareciendo en la escena nacional como un calendario, sucediéndose una tras otra las acciones de protesta social, que cuentan con respaldo político de tiendas oficiales o del campo popular no implicado en el Bloque Político de Estado. Para reflejar el dibujo, lo social se ha desarrollado desde 1990 hasta la fecha con la frase “todos somos…” y se va llenando los tres puntos con Aysén o Freirina o Chiloé, o Pingüinos o no+AFP, o asamblea constituyente, etcétera.

En lo social también se contiene las acciones que realizan lo que otrora se llamó “frentes intermedios”, los cuales en el caso, por ejemplo de la Central Unitaria de Trabajadores tiene una conducción política que proviene desde el Bloque Político de Estado, o sea que en última instancia son correas transportadoras de las políticas del Bloque en el Poder.

No más TAG y peajes

A días de la instalación del nuevo gobierno de turno, se hace sentir la protesta del Movimiento Ciudadano Intercomunal “Basta de abusos por TAG y Peajes”. “La mañana de este lunes 19 de marzo se organizaron diversas manifestaciones masivas y pacíficas en ciertos puntos de las autopistas para exigir cambios. El movimiento busca que se cree un SERNAC de concesiones y el freno al cobro excesivo de TAG y peajes, entre otras modificaciones que consideran fundamentales”. “La iniciativa toma cada vez más adherentes en redes sociales y su fanpage oficial posee más de 8 mil seguidores y cerca de 40 grupos por whatsapp, para coordinar a la casi totalidad de las comunas del gran Santiago”. “Los representantes de este movimiento señalaron que no buscan eliminar los TAG, ni desean satanizar las autopistas, lo que buscan es visibilizar el abuso de en las alzas exageradas de estas entidades privadas”.

Se debe poner atención a este movimiento social, más allá de su carácter meramente reivindicativo. Una de las acciones a las cuales se debe avanzar precisamente es a generar la paralización del flujo de la fuerza de trabajo en las grandes ciudades, a fin de golpear el corazón de la dominación. Y por ésta senda se puede llegar a paralizar la circulación de la sangre y oxigeno del capital, no tan sólo pidiendo el fin del Tag y de los peajes, sino que bajo una demanda efectivamente anticapitalista a partir de una aspiración inmediata y aparentemente limitada.

No más patriarcado, no más capitalismo

El año 2018 marca la cristalización de un fuerte movimiento de las mujeres en su lucha ancestral por los derechos que les han sido conculcados; por su emancipación, en su participación en la lucha social en contra de la opresión. Así fue en los años “80s, en la lucha antidictatorial, así es en las actuales luchas por la liberación humana y social.

Este 2018, las mujeres tienen pleno protagonismo y desde antes de la instalación del nuevo gobierno de turno expresan su rechazo ante la injusticia, la desigualdad, la opresión, demostrando que las condiciones que permiten que se atropellen sus derechos no son sólo producto de un gobierno de turno, sino que de algo estructural que se arrastra desde antes del 11 de septiembre de 1973, incluso. “Mediante un comunicado de prensa (…), la Red Chilena contra la violencia hacia la mujer y Marcha Mundial de las mujeres Chile consideran que es una burla y una afrenta simbólica de parte del Gobierno de Michelle Bachelet que el TPP-11 sea firmado el 8 de marzo, fecha en que se conmemora el Día Internacional de la mujer”. “La información de prensa de las organizaciones archa Mundial de las Mujeres Chile y Red Chilena contra la violencia hacia las mujeres rechazaron contundentemente que la firma del tratado se lleve a cabo el mismo día que se realizan las celebraciones por el día internacional de la mujer… Señalan que el TPP-11 o Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico es un acuerdo económico internacional que, pese a las críticas de la ciudadanía por la falta de información y debate público, será firmado el 8 de marzo por los once países participantes en Santiago de Chile… Frente a la decisión del Gobierno de Michelle Bachelet de firmar e incluso acelerar la aplicación de dicho acuerdo en nuestro país, representantes de distintas organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres manifestaron su descontento, ya que el TPP-11 perjudicaría principalmente a las mujeres más discriminadas y vulnerables”.

El impulso que tomó el movimiento de las mujeres repercute en el nuevo gobierno de turno. La toma de sedes universitarias exigiendo una educación no sexista, entre otras demandas, obliga a la derecha a diseñar una serie de medidas para enfrentar el tema. Ya en mayo, el gobierno decide impactar en el avance de las mujeres y quitarle el piso a una demanda legitima que podía ser enarbolada por la izquierda en su conjunto. Sin embargo, desde el mundo social, la respuesta fue clara: “el Ejecutivo está enfrentando la contingencia. Francisca Ochoa, secretaria de comunicaciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), indicó que hay que “ver para creer, porque se ha demostrado que hay muchas personas que no están sintonizando con las demandas”. “Para Valentina Gatica, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Austral (FEUACh), lo de Sebastián Piñera representa una maniobra ante la ‘falta de respuesta que han tenido frente a las demandas’. A su modo de ver, desde el Ejecutivo ‘han sido sumamente simplistas, y creen que la situación se responde proponiendo protocolos, cuando las peticiones son mayores’”.

Pasamos a exponer una opinión divergente, respecto del proceso de posicionamiento del movimiento de mujeres. “Por su parte, Amanda Opazo, vocera de la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (Cones), explicó que la educación no sexista es una exigencia que está “hace tiempo, durante los cuatro años del gobierno anterior”. En ese sentido, manifestó que dentro del Ministerio de Educación (Mineduc) hay contradicciones en cuanto a sus funcionarios”. Las negritas son nuestras. Aquí, una de las voces de las Juventudes Comunistas quiere pasar gato por liebre, dando a entender que el anterior gobierno de turno, o sea el de la NM, ya estaba preocupado por las demandas de las mujeres. No olvidemos que se trata del mismo sector político que está llamando a estatizar el litio, los mismos que han de marchar por el aborto libre (26 de julio), los mismos que llamarán a marchar desde el centro de la ciudad al cementerio para sellar su actitud pusilánime, traidora y entreguista.

El 5 de mayo, a través de la prensa, se informa del estado de avance del movimiento de las mujeres. “A lo largo de todo el territorio nacional, estudiantes mujeres se han organizado para paralizar o tomar diferentes facultades y universidades. Persiguiendo una educación no sexista y el fin de los acosos y abusos sexuales, han levantado consignas que aspiran a modificar la estructura institucional que, según señalan, ofrece un terreno fértil a estas prácticas”. “En este contexto y en un acontecimiento histórico, diversas universidades y facultades a lo largo del país han sido tomadas o paradas por sus estudiantes mujeres. Las pocas garantías con que las mujeres pueden llegar a desenvolverse en el espacio universitario han empujado una movilización que, a estas alturas, se extiende a nivel nacional”. “La Escuela de Gobierno y Administración Pública, el Instituto de Comunicación e Imagen, la Facultad de Derecho y de Ciencias Sociales en la Universidad de Chile, la Universidad Austral (UACh) sede Puerto Montt y sede Valdivia, la Facultad de Educación de la Universidad de Concepción, la Universidad Católica de Temuco y las carreras de Trabajo Social de la Universidad Católica de Valparaíso y de la Universidad Técnica Metropolitana conforman el listado de espacios en toma o en paro”.

La acumulación de fuerza tras las demandas propias cristaliza en una gigantesca marcha, lo que demuestra un alto nivel de organización y conciencia. “Las organizaciones convocantes cifraron en 150 mil los asistentes a esta marcha. Todo esto en medio de la ola de tomas y paralizaciones que ha habido a lo largo de Chile para reclamar por una educación no sexista e intentar frenar la violencia y discriminación hacia la mujer”. “A esa misma hora, el ministro de Educación, Gerardo Varela, calificaba ciertos episodios de acoso y discriminación como “pequeñas humillaciones”. Las negritas son nuestras. Sí, es el famoso ministro de “educación”, quien en julio pasaría a la historia por su propuesta de mejorar la infraestructura de los colegios mediante el uso de “bingos”.

El movimiento de las mujeres prosiguió su lucha, manifestándose en las afueras del congreso nacional, ubicado en el puerto de Valparaíso, mientras Piñera daba su primer mensaje a la nación, en su segundo mandato presidencial. “Casi media hora antes de que el Presidente Sebastián Piñera diera inicio a su primera cuenta pública, miles de personas participaron en Valparaíso de la marcha convocada por la Coordinadora Transversal de Mujeres Organizadas”. “La instancia, que agrupa principalmente a organizaciones de estudiantes universitarios y secundarios, como la Confech, la Aces y la Cones, llamó a una movilización que también se replicó en otras regiones del país”.

La lucha por una vivienda digna: el Estado sólo reprime

El 14 de marzo, se produce un violento desalojo de pobladores de un campamento de la parte alta de Antofagasta. “Un violento desalojo sufrieron la mañana de este miércoles cerca de cien familias pertenecientes al campamento René Schneider II de la ciudad de Antofagasta… Según vecinos, Carabineros detuvo a los dirigentes de la toma antes de comenzar la expulsión que dejó a varios lesionados, incluyendo a una persona de la tercera edad y una madre con su recién nacido… Maritza Osorio, vecina del campamento, relató que sin previo aviso, Fuerzas Especiales arremetió con brutalidad contra cualquier los pobladores que se opusiera a la acción impulsada por la Gobernación Provincial. Incluso precisó que los residentes del lugar contaban con un recurso de protección que habían presentado ante la Corte de Apelaciones, cuestionando con esto la legalidad del procedimiento. “Hay detenidos, mujeres lesionadas, una guagua de tres días de nacida que la atropellaron junto con su madre. Carabineros fue con mucha prepotencia, cosa que vulnera nuestros derechos, así que vamos a denunciar los hechos a todas las instancias que correspondan, han botado todas nuestras cosas’, afirmó”.

La demanda por una vivienda digna sigue siendo una demanda central en el Movimiento Popular y debe ser abordada por el Movimiento Popular con un carácter de clara urgencia, respondiendo a la necesidad humana representada en dicha demanda, no ocupando o convirtiendo esta lucha en un medio para conseguir clientela electoral. Debe ser un espacio de lucha frontal en contra del Estado capitalista monopólico, concentrador y centralizador, que permite obtener ganancias, producir y reproducir altísimas tasas de ganancias con Derechos Sociales que debiese corresponderle a todos y a todas los Seres Humanos por el sólo hecho de serlo.

En Santiago y otras ciudades de Chile, se realiza la IV Marcha Nacional por el Derecho a la Vivienda y la Ciudad, el 24 de marzo. Con ella, “Organizaciones sociales, estudiantiles, políticas y pobladores de distintos lugares del país buscan llamar la atención y presionar a las autoridades para que se acojan las demandas de estas agrupaciones que reclaman una vivienda digna y una ciudad inclusiva”. “Para la secretaria general de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Javiera López, este ámbito ha sido acaparado por la especulación inmobiliaria, convirtiéndose en un bien de consumo que es transado por empresas y reduciendo su acceso a solo quienes pueden pagar. Por esta razón, indicó, la Confech se hará parte de la convocatoria y marchará este 24 de marzo… Algo que tenemos en común el movimiento por la educación y el movimiento por el derecho a la vivienda es la desregulación y la mercantilización, la misma precarización, la misma división que existe para ricos y pobres en las viviendas, también lo vivimos en educación, por tanto el llamado es que este sábados las y los estudiantes de Chile participemos. También nos afecta la segregación en las ciudades y cada uno de nosotros que se endeuda para costear su educación, no puede acceder a créditos hipotecarios’, afirmó”. Las negritas son nuestras en la primera opinión, mientras que en la segunda, donde se incluye el subrayado, debemos agregar lo siguiente: tanto la educación como la vivienda y todo lo que ocurre en la vida social, ESTÁ PLENAMENTE REGULADO. En esto diferimos con la sentencia que allí se entrega.

Otra opinión que se levanta con relación a la demanda de la vivienda, la entrega la dirigenta de Ukamau, en donde nos hemos de permitir una crítica de fondo: “Al respecto la dirigenta de Ukamau, Doris González, aseguró que esta situación de desigualdad habitacional se hereda del Plan Nacional de Desarrollo Urbano de 1978, que rayó la cancha para el crecimiento desregulado de las ciudades, la segregación, la precarización y el encarecimiento del costo de la vida para las familias…La también vocera del Frente de Resistencia Urbana realizó un llamado a marchar para detener la corrupción y desregulación del sector inmobiliario. Agregó que estas son causas directas del desarraigo, el hacinamiento, la inseguridad, “condenando a la ciudadanía de menos recursos a permanecer de allegados, eternos deudores o destinando gran parte del sueldo a pagar un costoso arriendo”…La política subsidiaria instalada hasta el día de hoy por la dictadura, a través del subsidio, sigue siendo la tónica, no garantiza el derecho a una casa adecuada, digna, no podemos permitir que se siga segregando la ciudad y que el mercado siga dirigiendo, mandatando lo que se construye y con qué calidad. Hoy día decimos que los que haremos es levantar una reforma urbana que vaya en pos de la ciudadanía. El acceso a la vivienda debe consagrarse en la Constitución’, subrayó”. Las negritas son nuestras y en esto establecemos una clara diferencia con relación a quienes desde el campo popular impulsan la lucha, incluso con acciones directas y callejeras, pero sólo para buscar clientela electoral para presentarse a cuanta elección proponga el sistema de dominación. Para que efectivamente el Derecho Social a la Vivienda esté consagrado en una Constitución política, previamente debe haber una Revolución Social con carácter Socialista. La construcción, la escritura de esa nueva legalidad, la del conjunto de los explotados, de los humillados y postergados de siempre, de los excluidos, de los nadie, se ha venido haciendo desde hace ya tiempo; se comenzó a escribir con la sangre y entrega generosa de nuestros compañeros y compañeras que desde el 11 de septiembre de 1973, luego, en la lucha antidictatorial, y manteniendo en alto las ideas del cambio social desde 1990, nos han señalado el camino. Lo demás son ilusiones, atajos inconducentes; en suma, jugar con las necesidades de nuestro pueblo.

Cerramos este apartado con la opinión del alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, quien “también llamó a participar en la marcha de este sábado que comenzará en Plaza Italia. El edil puso como ejemplo su iniciativa de inmobiliaria popular como una de las formas posibles para superar el déficit habitacional que, según cifras oficiales, supera los 500 mil hogares”. Las negritas son nuestras: diosito los cría y el Bloque Político de Estado los va juntando.

Los niños y las niñas; una política fundamental del MIR

Ser Humano, ser mujer, ser niño, ser niña, ser joven, no tiene ni más mínima importancia para el sistema de dominación capitalista y para aquellos que en lo político sostienen-mantienen dicha dominación. Sólo somos considerados sujetos portadores de la estructura capitalista, se nos quiere despiertos todo el día para prolongar las ganancias.

A partir de lo acontecido con Ámbar, la pequeña que murió en la ciudad de Los Andes, presumiblemente en manos de su “cuidador”, diversas organizaciones pro derechos del niño convocaron, en mayo, a una marcha en la capital. La jornada familiar, denominada “Una infancia con derechos”, se realizó por el centro de Santiago y en ella, Silvana Tobar, fundadora de Marcha por Ellos, precisó que, “a pesar de las penas vigentes por hechos de violencia contra niños y niñas, se continúa quebrantando los Derechos Humanos de los menores…“Marcharemos en repudio a las leyes poco firmes que tenemos y castigos poco ejemplares contra los asesinos y violadores de niños, niñas y adolescentes. Creemos que se debe cambiar este sistema de protección casi nulo con los menores, que lo pasan mal en sus casas o en centros del Sename, pues no tienen un sistema de protección como corresponde, falta mucho en este sentido, hay que declarar a los niños como sujetos de derecho y darles resguardo como ellos merecen”, afirmó”.

Es innegable que debemos redoblar nuestros esfuerzos para ganar la guerra social. Las presentes generaciones, las futuras, no pueden seguir viviendo esta vida plástica, en donde la felicidad se mide por el tener.

Educación Gratuita y de Calidad en todos sus niveles, para todos y todas, sin ninguna excepción

2011 marcó un punto de inflexión con relación al tema de la Educación. Sin embargo, los gobiernos de turno, el sistema de dominación capitalista, no se hacen cargo de permitir que la Educación sea un derecho social plenamente garantizado por el Estado. Todo lo contrario, a través del engendro llamado Tribunal Constitucional, dichas fuerzas echan pie atrás incluso las más tibias reformitas otorgadas. “Después de se acogiera el requerimiento de inconstitucionalidad del artículo de la reforma educacional que prohibía el lucro, las organizaciones estudiantiles se fueron contra el Tribunal, pero también contra el ministro de Educación, a partir de declaraciones que ya realizó sobre movilizaciones sociales. Este es el comienzo de un nuevo año con la derecha en el poder”.

Ojo con esto: “El requerimiento de inconstitucionalidad no fue presentado por algún partido de derecha, sino más bien por la militante del PPD y rectora de la Universidad de las Américas, Pilar Armanet. Finalmente, se determinó que este ítem debía tener características de Ley Orgánica Constitucional, lo que habría requerido quorum calificado y no una votación de ley simple como ocurrió todavía durante el período de Michelle Bachelet”. Las negritas son nuestras.

Es curioso lo que sucede en “esta democracia”. Veamos lo que señala la propia presidenta de la cámara de diputados, respecto del Tribunal Constitucional: “Maya Fernández, lamentó que se pase por encima de la voluntad popular, la que primero se expresó desde los movimientos ciudadanos y que luego logró un acuerdo transversal dentro del Poder Legislativo… A continuación, indicó que el camino a seguir tiene que ver con hacer modificaciones mayores: “me parece impresentable que se socave la voluntad popular expresada en el Congreso. Es por eso que hemos planteado que necesitamos una nueva Constitución, justamente para que de nuevo nunca el Tribunal Constitucional tuerza lo que ha aprobado el Congreso. No es la primera vez. Ocurrió con el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) y con aborto en tres causales”. Las negritas son nuestras. Curiosa “esta democracia”, lo reiteramos, pues cada vez que aparece el ya famoso Tribunal Constitucional TC, todos y todas los que defienden “esta democracia” señalan que ese organismo no puede ni debe existir y claramente se señala que el TC se pasa por buena parte la soberanía popular. En relación a que, “se necesita una nueva Constitución” para saldar deudas sociales, ya hemos expresado nuestra opinión al respecto.

Ante lo brutal de la medida establecida por el TC, se convoca a la primera marcha nacional estudiantil del año 2018, en abril. Ella fue convocada por estudiantes universitarios (Confech), secundarios (Aces y Cones) y el Colegio de Profesores. Las causas de la movilización las encontramos en la siguiente opinión: “el vocero de los Estudiantes de la Universidad Diego Portales, Rodrigo Rivera, apuntó que “mientras sigan existiendo opciones de lucro, sigan existiendo familias endeudadas y una educación sexista, seguiremos saliendo a las calles”. “Además de protestar por una educación no sexista, la principal razón que motiva la movilización de este miércoles es la reposición del artículo 63 por el Tribunal Constitucional, lo que en la práctica significa que se permite a las entidades de educación superior que tengan controladores cuyo giro sea lucrativo”.

Veamos las opiniones del ministro de “educación” al respecto: “Fue el propio ministro de Educación, Gerardo Varela, quien abrió el flanco para esta movilización nacional al afirmar en una entrevista al diario La Tercera que “el tiempo de las marchas ya pasó. La gente está cansada de las marchas”. Además, en un acto que podría interpretarse como de provocación a los estudiantes, señaló que “el movimiento estudiantil va a perder fuerza, porque se va a dar cuenta de que su verdadero deber no está en la calle, sino que en la sala de clases”.

Y no sólo quieren que los estudiantes sigan recibiendo una educación al servicio del capitalismo monopólico-financiero, sino que, de una, dejen de luchar por Educación gratuita y de calidad para todos y todas. Además, el Estado capitalista, del cual se ha hecho cargo el Bloque Político de Estado desde 1990 para administrarle los negocios al conjunto de la burguesía, responde con represión ante las demandas estudiantiles y de todos los movimientos sociales: “El presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Temuco, Eugenio Teillier advirtió que particularmente en la zona de la Araucanía, se toman con especial cuidado las contantes provocaciones que Carabineros ejecuta durante diversas manifestaciones que se han realizado pacíficamente… “Existe una preocupación producto de la escalada de acciones violentas por parte de Fuerzas Especiales y los aparatos represivos del Estado. Se sabe que estos personajes han intervenido más de 250 celulares de dirigentes sociales, indígenas y estudiantiles en la región. Nosotros estamos coordinando todas las acciones necesarias para que la marcha del día jueves implique salir a la calle con nuestra creatividad histórica y eso también nos invita a manifestarnos de una forma pacífica”, argumentó”.

Es la misma represión que se viene aplicando desde 1990; es la misma represión que comenzó el 11 de septiembre de 1973. La distinción es que no todos y todas ahora luchan por superar el capitalismo; algunos quieren reformarlo, maquillarlo, darle un rostro humano a punta de reformas, de progresismo, de escribir nosotres, de tres causales, de algunas reformitas, de entregar el litio y luego llamar a recuperarlo o de creer que las elecciones resuelven nuestros problemas. Métanse su democracia patronal por el orto y sus podridos votos, sus roñosas urnas, su cheque julero de que es posible la derrota política del capitalismo, así como ayer plantearon que era posible la derrota política de la dictadura.

En la ocasión, es decir, en la marcha por la educación, se hizo presente el caradura, el carerraja de Jaime Gajardo, ahora vicepresidente del Colegio de Profesores. Veamos sus idiotas declaraciones: “Gajardo criticó la conformación de comisiones por parte del gobierno para tratar acuerdos nacionales, dado que se “ha dejado marginado al mundo social y más parece una maniobra para dividir a la oposición y a los actores sociales, más que encaminar a buscar convergencia en temas fundamentales”. Las negritas son nuestras. Lo carerraja de Gajardo es que es él quien permitió la reforma educacional del Estado capitalista, iniciada desde 1990, SIN PREGUNTARLE NADA A L@S PROFESOR@S.

“Con un recorrido que comenzó en Plaza Italia, se desarrolló este jueves la primera marcha estudiantil de 2018, bajo la consigna no al lucro, no al endeudamiento y no a la educación sexista. En Santiago, la manifestación, según los dirigentes, congregó aproximadamente a 120 mil personas, cuyo trazado incluyó el bandejón sur de la Alameda, desde Plaza Italia hasta calle Echaurren. La protesta dejó conformes a los representantes estudiantiles, quienes aseguraron que la masiva convocatoria sirvió como medición de fuerzas contra el Ejecutivo”. “Las manifestaciones se realizaron también en otros puntos del país: Valparaíso, Concepción, Temuco, Valdivia, Osorno, Puerto Montt y Castro… En la ciudad puerto, llamó la atención la participación en la marcha de parlamentarios del Partido Comunista y el Frente Amplio… Sumado a la participación en regiones, los dirigentes estudiantiles cifraron en más de 200 mil la convocatoria a nivel nacional”. Las negritas nos pertenecen. Es la tónica de toda esta SIPONA: Volvieron a las calles, pero sabemos bien que es sólo para recuperar su espacio en el ejecutivo, ampliar sus escaños en el congreso y… que todo siga igual.

No más AFP

“A las 11 en punto estaba todo listo para dar inicio a la primera marcha de NO+AFP en este segundo gobierno de Sebastián Piñera. En un comienzo se veían pocas personas apostadas en la Plaza Italia, pero con el paso de los minutos la columna se robusteció y empezó su movimiento por la Alameda hacia abajo”. Y luego, para corroborar lo ya dicho con relación al rol del PC-PS-FA-PPD en este nuevo periodo: “La fila estaba compuesta por diversas organizaciones sociales y políticas. Dentro de los partidos que tuvieron alta convocatoria estuvo Revolución Democrática, en un grupo de militantes encabezados por los diputados Miguel Crispi y Renato Garín. También el Partido Comunista, con la diputada Karol Cariola sosteniendo un lienzo en el que se leía lo siguiente: ‘Las AFP deben morir pa’ que los jubilados vivan’”. Las negritas son nuestras. Cuando se escriba la historia de Chile del actual periodo, las futuras generaciones se preguntarán ¿cómo se llegó a tal grado de carerrajismo? ¿Por qué quienes luchaban por superar el capitalismo permitían la presencia en la lucha social de los mismos que sostenían-mantenían el sistema de dominación?

“A la cabeza de la Coordinadora No+AFP se encontraba Luis Mesina, quien (…) se mostró contento por la alta convocatoria que salió a la calle. ‘Esto está pasando en 14 ciudades. La gente viene a participar, cree en esta lucha, que tiene un componente axiológico: los viejos se están muriendo de hambre, esa es la realidad’, dijo… ‘Siempre se ha desdeñado al movimiento social diciendo que es contestatario, que es radical, que no propone. Nosotros tenemos una propuesta que la hicimos pública en noviembre de 2016, absolutamente integral, que rebaja en más de 1 punto el gasto público este año, que se hace cargo de los cambios demográficos que Chile va a experimentar en 30 años más; no como la propuesta momia como la que tenemos hoy día, que nos captura nuestros ahorros. Estamos luchando contra los momios que se apoderan de nuestra previsión’, manifestó”.

Primero de Mayo de 2018: ¿marcha oficialista o alternativa?

Claramente, la marcha de éste Primero de Mayo en Santiago señala la necesidad de separar aguas entre quienes quieren sostener-mantener el sistema de dominación capitalista y quienes quieren destruirlo. En la marcha convocada por la CUT, que cada año concentra menos asistentes, quedó en evidencia el carácter oficialista, de cercanía y supeditación respecto de los gobiernos de turno. En su marcha, quedó en evidencia el penoso rol que juegan hoy el PC y el PS y es por ello que se les debe denunciar y exponer, como aquí se ha hecho, en relación a su desparpajo de participar de las legítimas demandas sociales y populares, buscando recuperar sus granjerías.

“Bajo la consigna ‘Chile necesita al pueblo unido’ se llevó a cabo la tradicional marcha organizada por la Central Unitaria de Trabajadores, que reunió a diversos grupos sindicalistas, políticos, culturales y sociales. En paralelo, la Central Clasista de Trabajadores también realizó una marcha conmemorativa”. Sobre la de la CUT, añadamos: “A la convocatoria no solo asistieron diversos grupos sindicalistas, sino que además se hicieron presentes representaciones políticas, agrupaciones culturales, migrantes y pueblos originarios. También asistieron al evento varios parlamentarios del Partido Socialista, entre ellos los senadores Carlos Montes, y Juan Pablo Letelier, la diputada Maya Fernández, y el presidente del partido Álvaro Elizalde, quienes hicieron un llamado al gobierno a no poner el foco solo en bajar el desempleo en el país, sino a buscar mejores condiciones laborales, mayor inclusión y el fin de la discriminación y desigualdad laboral”. Las negritas son nuestras y sobran los comentarios. Incluso veamos lo que dice el senador Juan Pablo Letelier: “El senador Letelier, quien integra la Comisión de Trabajo y Previsión también habló de las diferencias: “Necesitamos trabajo decente, con remuneraciones decentes, con derecho a los sindicatos a organizarse, que los trabajadores participen de mejor forma en la riqueza que produce este país, y es entorno a ese tema que tenemos diferencias con el gobierno”. Además, el parlamentario destacó que la movilización organizada por la CUT es el primer paso para iniciar el debate sobre la falta de unión política y social que, para él, han sido parte de los errores cometidos a la hora de buscar mejoras para el país”. Las negritas nos pertenecen. No, no se ría, es lo que “piensan” quienes se pasaron con camas y petacas a la traición, pero creyendo que siguen sosteniendo sus nobles ideas de cambio social.

La marcha alternativa, que ya supera en número a la oficialista, tiene sus orígenes a fines de los “90s y luego comienza a tomar cuerpo tras la creación del Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores MPT, en 2009. Poco a poco ha ido tomando consistencia la necesidad de contar con una central sindical clasista, que sólo responda a los intereses históricos de los trabajadores y las trabajadoras. Desde hace unos 3 años, la multitudinaria asistencia no ha podido escuchar un mensaje central, pues la represión se descarga sobre los asistentes antes que se pueda entregar. Por otro lado, la presencia de sectores que consideran que el capital son cosas, que sólo se presentan para la ocasión y aprovecharse de una convocatoria que en otras circunstancias no tendrían, son tomados como una excusa para reprimir.