El MIR la irreverencia revolucionaria de 1965

COAPO

Atreverse a luchar, atreverse a soñar, atreverse a vencer.

Un nuevo referente revolucionario irrumpe en la política chilena en agosto de 1965.

El Congreso fundacional del MIR

En agosto de 1965, en la sede de la Federación del Cuero y el Calzado ubicado en la calle San Francisco N° 269, local proporcionado por el dirigente anarquista Ernesto Miranda, se dieron cita una gran cantidad de delegados, provenientes de variados sectores sociales (desde obreros municipales y dirigentes poblacionales hasta estudiantes y profesionales de sectores medios), de una amplia gama de edades (Miguel Enríquez tenia 21 años, Hernán Aguiló, 17; Luis Vitale contaba con 38, Humberto Valenzuela tenia 56 y Clotario Blest, 66 años) y también portadores de diferentes tradiciones políticas de la izquierda chilena, desde anarcosindicalistas, pasando por viejos trotskistas y disidentes comunistas y socialistas de todo tipo influenciados por la desestalinización de Kruschev, por el conflicto chino – soviético, por la Revolución Cubana y las experiencias frentepopulistas de los partidos obreros chilenos. 

La experiencia de dirigentes sindicales, estudiantiles e intelectuales fueron el crisol revolucionario del MIR.

 “delegados que vinieron de diversas regiones del país (…) el 14 y 15 de Agosto la unidad del Partido Socialista Popular, la Vanguardia Revolucionaria Marxista (Rebelde) y personas y grupos independientes organizándose el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, que es la nueva dirección del movimiento insurrecccional de la revolución socialista chilena. Al Congreso concurrieron delegados de Puerto Montt, Osorno, Temuco, Los Ángeles, Concepción, Linares, Talca, O’ Higgins, Santiago, Puente Alto y Valparaíso. Loa delegados de la zona norte, que estaban elegidos y preparados para intervenir, no pudieron llegar a Santiago debido a los temporales que interrumpieron las vías de comunicación. Sin embargo estas camaradas han hecho llegar al Comité Central elegido sus vibrantes palabras de adhesión.”

«”Chile en camino de la revolución socialista” El Rebelde año III N° 32 / 1965.

 

Los compañeros que llegaron ese día, todos ellos confluían, en la crítica al Partido Comunista (PC) y al Partido Socialista (PS), que constituían los partidos de izquierda más grandes en Chile, y habían optado por la vía electoralista y de reforma gradual al sistema capitalista, abandonando la insurrección y la revolución, y alineándose directa (en el caso del PC) o indirectamente (como el PS) con la línea general soviética impulsada por Kruschev, la política de coexistencia pacifica de países comunistas con el capitalismo y la vía pacifica hacia el socialismo en países no comunistas. Y al mismo tiempo, planteando la necesidad de que exista una organización a la izquierda de estos dos partidos, capaces de disputar su primacía en la dirección de los sectores populares, especialmente en el movimiento obrero y que fuera capaz de dar una alternativa política y estratégica diferente a ambos partidos de la izquierda tradicional chilena, una alternativa revolucionaria. 

Aquel congreso giró en torno a este problema, tras lo cual se dio paso a los balances y posibles respuestas, confluyendo todas en la creación de un referente único a la izquierda, una sola organización que se transformara en esa alternativa. Para este efecto, se discutió también cuál debería ser la forma orgánica que esta organización tendría, ante lo cual se plantearon dos posiciones: en la forma de una organización federada o la de un partido centralizado. Luego de un debate entre una y otra postura, en donde algunos delegados de tradición anarcosindicalista eran los que principalmente defendían la postura federalista al modo de la CGT española, se decidió por votación adoptar la forma de un partido centralizado, con un Comité Central como órgano central único en la perspectiva de una dirección nacional de la naciente organización  que estaría presidido por un Secretariado Nacional (cinco integrantes elegidos de entre el mismo Comité Central) y un Secretario General. Sin embargo, cabe destacar, que a pesar de que en esencia la forma orgánica corresponde a la del centralismo democrático de la teoría de partido de Lenin, en el MIR esto fue delineado en un principio como una “coordinación democrática”.  Se comienza a construir el partido de cuadros.

En esa primera Dirección Nacional estaban los compañeros:

Enrique Sepúlveda quien fue el primer Secretario General del MIR.

La Secretaría Nacional, estuvo compuesta por Sepúlveda, Humberto Valenzuela, Oscar Waiss, Dantón Chelén, y Gabriel Smirnow. El resto de este Comité Central sería Clotario Blest, Luis Vitale, Miguel Enríquez, Bautista Van Schouwen, Edgardo Condeza, Jorge Cereceda, Martin Salas, “pelao” Zapata, Luciano Cruz, Mario Lobos y Mondiola. Ricardo Ruz y Sergio Pérez, “El Chico”,  Jorge Grez, “El Conejo”, Carlos Ramos, “Genaro”, Manuel Medina, Juan Huanequeo y Melania Ahumada. 

La historia política de militancia de estos compañeros, nos dan una visión de las diversas corrientes ideológicas de esa primera Dirección Nacional del MIR.

  Enrique Sepúlveda, su primer Secretario General, fue un reconocido dirigente revolucionario, médico de profesión. Su trayectoria como militante de izquierda se remontarse a los años de la Izquierda Comunista trotskista, siendo dirigente universitario en la época de la “República Socialista” de 1932. Más tarde, esta organización se disolvió y la mayor parte entró en el PS. Sepúlveda junto a Valenzuela y una fracción pasó a fundar el Partido Obrero Revolucionario (POR), también trotskista. En 1947 dejó al POR y comenzó su tránsito ecléctico por variadas organizaciones. En 1952 se unió a Alianza Nacional de Pueblo, apoyando a Carlos Ibáñez,  luego en la década de 1960 fundó Vanguardia Nacional de Pueblo, que al fusionarse con un sector disidente del PC (el Movimiento de Resistencia Anti imperialista, dirigido por Luis Reinoso) se transformó en Vanguardia Nacional Marxista (VNM). Producto de una nueva fusión, esta vez con el Partido Revolucionario Trotskista (PRT) donde se integraron Jorge Cereceda y “Zapata” y con el Movimiento Revolucionario Comunista (MRA), escindidos de las juventudes del PC y dirigidos por Gabriel Smirnow, pasa a ser miembro fundador de Vanguardia Revolucionaria Marxista (VRM).

Producto de un fraccionamiento, un sector de VRM nucleado en torno al periódico El Rebelde en el que se encontraban, además de los ex PRT, algunos miembros del antiguo MRA como Martín Salas, el grupo del Smirnow y el grupo de estudiantes de Concepción liderados por Enríquez, Van Schouwen y Cruz, fundando finalmente el MIR.

Fue justamente esa riqueza ideológica el crisol revolucionario, que diera origen al MIR.

  Oscar Waiss también provenía de una antigua tradición militante. Después de haber quebrado del naciente PC, militando junto a Sepúlveda en el grupo Avance, con la fracción que luego formará la Izquierda Comunista (IC). Ingresó al PS junto a la fracción mayoritaria de IC en 1936, militando en ese partido hasta 1961, año que dejó la colectividad influenciado por la revolución cubana. Formó junto a Gonzalo Villalón la Organización Socialista de Izquierda (OSI) y el Partido Socialista Popular (PSP) en fusión con el POR y otras organizaciones en 196447, convergiendo finalmente en el MIR. 

Dantón Chelén, dirigente universitario, fue influenciado por su padre Alejandro Chelén quien era parte del ala Izquierda del PS e incluso militó en el POR un tiempo. Dantón rompió con el PS junto a Waiss y Villalón, militando también en la OSI y el PSP. Fue quien dirigió su periódico oficial, “La Chispa”. 

Gabriel Smirnow inició su actividad política en las Juventudes Comunistas (J.J.C.C.). Sin embargo, en 1963 rompió con las J.J.C.C., junto al grupo Espartaco, de tendencia pro china, sin llegar a formar parte de este último grupo. Fundó el Movimiento Revolucionario Comunista (MRC) en 1963 integrándose luego en 1964 a VRM y retirándose junto con el grupo de Sepúlveda (VRM – El Rebelde) para fundar el MIR en 1965.

  Humberto Valenzuela y Luis Vitale provenían del Partido Obrero Revolucionario (POR). Valenzuela militó en la IC de los años 30, y luego de la partida de Sepúlveda, pasó a dirigir el POR.

Era un reconocido dirigente de los obreros municipales y de la CUT junto a Clotario Blest. También fue candidato presidencial en 1942. Vitale, de origen argentino y de oficio historiador, ingresó al POR  en 1954, siendo elegido también dirigente nacional de la CUT. 

Clotario Blest también fue un dirigente reconocido dentro del movimiento obrero. Si bien su única militancia partidaria fue el MIR, en contraposición tenía muchos años y reconocimiento como dirigente obrero y luego como dirigente nacional de la CUT y de activismo político ligado al anarcosindicalismo cristiano. Organizó el Movimiento 2 de Noviembre en 1960, de objetivos y acción puramente sindicalistas al interior de la CUT, y luego el Movimiento de Fuerzas Revolucionarias en 1961, de acción más amplia e influida por la experiencia cubana.

Miguel Enríquez, Bautista Van Schouwen y Edgardo Condeza, todos estudiantes de Medicina en Concepción, retirados del PS en 1963, como consecuencia de la “derechización” de la campaña de Allende al interior del FRAP y su adscripción a la vía armada de la experiencia cubana, ingresando a VRM posteriormente. Cuando el grupo de Sepúlveda fue expulsado en 1964, hicieron causa común con él, fundando la VRM – El Rebelde. Luciano Cruz, si bien provenía de quebrar con las J.J.C.C., mantuvo la misma trayectoria que el resto del grupo de Concepción antes de fundar el MIR. 

Martín Salas, de oficio relojero, fue expulsado del PC junto con el grupo de Reinoso, fundando el Movimiento de Resistencia Anti imperialista (MRA). Confluyó con el grupo de Sepúlveda en la VNM y luego en la VRM abandonando la agrupación junto con el núcleo de Sepúlveda, fundando el MIR, del que se retiró a los pocos años. 

Mario Lobos fue militante del PS, mantuvo contacto con el POR, y junto al Comité Regional de Coquimbo, del que era Secretario General, contribuyó a fundar el PSP con el escindido Comité Regional de Talca y algunos núcleos de base del PS desde Linares a Puerto Montt.

  Jorge Cereceda y el “Pelao” Zapata provenían del trotskismo, pero desde una militancia diferente, el Partido Revolucionario Trotskista (PRT), que se fusionaría con la VNM para fundar la VRM, abandonando la agrupación junto con Sepúlveda. Mondiola, también cercano al trotskismo, habría participado en acciones armadas como la expropiación de una armería en Santiago.

Para quienes hoy plantean que es posible dar una lucha ideológica, dentro de los sectores denominado progresistas, reformistas y la socialdemocracia estableciendo alianzas estratégicas electoral. Como acontece con el movimiento social territorial de Ukamau y la IZAR, que se definen ideológicamente revolucionario, planteando un escenario estratégico en el quehacer. Renunciando a la construcción de correlación de fuerzas en los sectores populares. Nos replantea una gran contradicción histórica de la lucha popular de clase.


 En 1965 se  expresaba a las corrientes, tradiciones y/o agrupaciones que confluyeron en la fundación de este nuevo referente de la izquierda revolucionaria darnos una idea del peso que tuvo cada una en el momento de la conformación, pues la integración de cada tradición revolucionaria, e incluso la representación de los sectores sociales (obreros, campesinos, pobladores, estudiantes, etc.) que confluyeron, corresponden también a la lucha política y a la correlación de fuerzas al interior del MIR, entre las diferentes tradiciones y sus estrategias. 

Con la conformación de este primer Comité Central, podemos señalar que la confluencia en la conformación del MIR es tremendamente heterogénea, incluyendo anarcosindicalistas y dirigentes sindicales, trotskistas y ex militantes del Partido Comunista y Socialista, algunos influenciados por el comunismo chino, por la experiencia cubana y/o la experiencia reciente del FRAP. 

Este primer Comité Central se expresaba un peso relativo mayor del trotskismo como tradición (en las figuras de Sepúlveda, Valenzuela, Vitale, Cereceda y Zapata), además de una gran cantidad de ex militantes del PS tales como el grupo de Concepción y las figuras de Waiss y Lobos.

  

   

La revolución cubana coincidió con la llegada de los postulados 

maoístas y su influencia a Latinoamérica, enmarcándose entre las posiciones críticas a la conducción internacional de Moscú, principalmente en torno a la forma de instaurar el socialismo (representada por la dicotomía vía pacifica – vía armada) en los países atrasados de América Latina, África y Asia. Los PC estalinistas se encontraban en una profunda crisis, cruzados por el proceso de desestalinización, la ruptura chino – soviética, la parlamentarización de sus partidos y el fracaso de los frentes populares en Francia, España y Chile. Concretamente, tanto las posiciones chinas como aquellas influenciadas por el proceso cubano reabrieron la posibilidad en Latinoamérica tanto de un crítica por izquierda a la línea soviética de vía pacífica y coexistencia con el capitalismo, como también de una militancia distinta sin dejar de ser un revolucionario, provocando una ola expansiva en nuestro continente reflejada en la multiplicación tanto de las agrupaciones armadas como de los focos guerrilleros en distintos países. La revolución cubana mostró la posibilidad de impulsar un proceso revolucionario al margen de la dirección del Partido Comunista y sin contar con la venia de Moscú, enclavado además a pocos kilómetros del centro mundial del capitalismo, despertando a su vez los sentimientos anti imperialistas y anti norteamericanos, transformándose en un referente revolucionario para el continente.

  Luego de su Congreso fundacional, el MIR inició su propia construcción, en base a las directrices que impregnan los documentos resultantes de aquel evento: su Declaración de Principios y su Programa. 

En estos documentos quedaron plasmados la naturaleza y los objetivos de la naciente organización, a la vez que le ayudaron a homogeneizarse en el marco teórico general, aunque sin resolver temáticas mas específicas tales como la forma orgánica del MIR, qué tipo de partido formar, qué estrategias debía implementar la organización y la importancia de los distintos frentes que pretendía abrir. 

En el primer acápite de la declaración de principios, redactada por Luis Vitale, se plantea que “El MIR se organiza para ser la vanguardia marxista leninista”113 y que “El MIR se define como una organización marxista – leninista, que se rige por los principios del centralismo democrático”, proyectando con ello su enraizamiento con la tradición bolchevique. Sin embargo, más allá de reafirmar su opción por el análisis marxista y su concepción de formar un partido revolucionario, no da luces sobre la orgánica del partido a formar, en circunstancias que tanto los PC, los partidos maoístas y trotskistas; y las organizaciones guerrilleras se reclamaban también herederas de la misma tradición, al menos en el papel, lo que no contribuye a una mayor diferenciación. En esencia, podemos asegurar que es un marxismo – leninismo antiestalinista.

“Para esto, el MIR definió con claridad las alianzas que la clase obrera debería de constituir con el propósito de conseguir la mayoría social que este proyecto requería para el desarrollo de su estrategia. Los principales aliados de la clase obrera se definieron como los pobres de la ciudad y el campo (pobladores, pequeños campesinos de subsistencia, pequeña burguesía empobrecida, pequeños comerciantes y artesanos) y sectores de la pequeña burguesía   (profesional, estudiantil y funcionaria). También se definieron como aliados a sectores de la pequeña burguesía industrial y agraria. Los sectores que deberían neutralizarse estaban  constituidos por la median burguesía industrial y agraria”


“(…) una Tesis Insurreccional, redactada por Miguel y Marco Antonio Enríquez y leída por Miguel, hecho inédito en la historia de los partidos de la izquierda chilena, pues en ninguno de sus Congresos jamás fue aprobada una Tesis insurreccional. Esta Tesis fue aprobada con una modificación fundamental: que para iniciar una insurrección armada debía haber un ascenso relevante del movimiento popular y que los grupos tenían que asentarse en fuertes bases sociales, para no caer en la desviación foquista, como había sucedido en varios países latinoamericanos” 

.

Anuncios

El “Chico Alejo” a un año de su asesinato en Venezuela

COAPO

“Chico Alejo”

El asesinato de José Muñoz ( Chico Alejo) fue un duro golpe para el campo popular. Una vez más los enemigos del pueblo acertaron un duro golpe, no fue cara a cara en combate, sino amparado en las sombras de la cobardía. 

 José Muñoz Alcoholado, conocido en la lucha clandestina con el nombre de combate: “Alejandro” para el mirismo siempre será el “Chico Alejo”. Un revolucionario internacionalista, que siempre supo entregar su compromiso solidario con la lucha de los pueblos.

El compañero “Alejandro” jamás dejó de estar conectado con la realidad política de Chile. Su mirada crítica a  alianzas estratégicas electorales de la izquierda revolucionaria, con sectores denominado progresistas como acontece en el Frente Amplio, donde esa izquierda renuncia a la acumulación de fuerza propia en el campo popular. 

El “Chico Alejo” desde muy temprano su conciencia de la situación política del país y su amor por el pueblo, lo llevó a asumir un compromiso revolucionario tomando  las armas contra la Dictadura. Siempre en la primera línea de combate, siendo un ejemplo para la (R).  Prontamente se destacó por su claridad política, por su disciplina y su ética revolucionaria.

En los 80 su militancia en el MIR fue siempre reconocida por sus condiciones de un sobresaliente, cuadro político-militar. Jamás eludió una discusión ideológica o un combate con los esbirros de la dictadura. 

En el Congreso de 1986 el MIR no logra superar las diferencias ideológicas. “MIR Histórico”; ” MIR Político”; “MIR Militar”.

La alternativa revolucionaria de la lucha popular 

 En los 90 rechazo con firmeza la claudicación de la izquierda y la naciente concertación. Jamás creyó en esa falsa de la democracia de los acuerdos. 

Con argumentos políticos se opuso a la desmovilización del pueblo, impulsó una profundización del proyecto mirista, articulando el MIR-EGP-PL, reconstruyeron la organización partidaria y llevando adelante una intensa lucha subversiva contra la instalación de la política de los acuerdos, esos mismos partidos políticos que fueron opositores a Pinochet, se acomodan para continuar administrando el modelo neoliberal, lo que hasta hoy ha sido mantenido por los gobiernos de la concertación y la Nueva Mayoría.

Su capacidad humana y política fue un factor aglutinante de una juventud que había luchado desde las poblaciones contra la dictadura, que a principios de los 90 era abandonada por los partidos políticos de izquierda.

Desde las comunidades católicas de la zona sur de Santiago, conocieron su posición política de rechazo a la salida pactada del dictador.
José Muñoz se caracterizó por buscar la unidad de las distintas fuerzas de la izquierda revolucionaria, impulsando alianzas con otras organizaciones revolucionarias, no para buscar cuotas de poder político, por intermedio de los votos. Sino directamente por la vía armada del pueblo organizado. 

…José Muñoz impulsó la autogestión popular, rechazando todo tipo de financiación de programas del aparato del Estado.
Desde la rearticulación del MIR, al cumplirse un año del crimen del compañero “Alejandro” Guerrillero, recordamos al revolucionario, al militante,  al padre, al  amigo, al hermano,  y compañero. “Alejo” supo llevar a la práctica revolucionaria, un ideal de vida comprometida con la lucha popular.

   …«” su visión era de una Latinoamérica unida y liberada, por lo que fue un articulador que trabajo con diversos movimientos políticos y sociales en toda su América Morena y más allá, siendo uno de los que resistió con armas en mano el golpe de Estado en Venezuela en el 2002.”».