El período                    pre revolucionario       y el gobierno de Allende

COAPO

El MIR hasta mayo de 1970 sostuvo la opción única de la lucha armada, para generar las condiciones revolucionarias. La lectura de la coyuntura política determinó, un fortalecimiento del trabajo de masas y preparar cuadros políticos-militar para la defensa del gobierno de la Unidad Popular.

“Para empujar estas movilizaciones, para combatir la legalidad de los patrones, es imprescindible la unidad de todos los sectores del pueblo. Y ella exige la unidad de las fuerzas más importantes de la izquierda.

La única alternativa hoy en Chile es socialismo o fascismo. Estamos todos comprometidos con el resultado de este proceso. No es posible que se pierdan Federaciones estudiantiles en Santiago, en Temuco y en Ñuble exclusivamente por el sectarismo de algunas fuerzas de la Unidad Popular que han impedido la unidad de la izquierda, entregando así victorias a la Democracia Cristiana.

[…]

¿Cómo no quisieran las clases dominantes que el pueblo se dividiera definitivamente? ¿Cómo no quisieran “El Mercurio”, “La Prensa”, “La Tribuna”, que la izquierda comenzara una lucha fratricida? ¿Cómo no quisieran los reaccionarios que entre la izquierda revolucionaria y el gobierno se abriera un nivel de enfrentamiento que en su desarrollo llevara inexorablemente al hundimiento del proceso?

El Movimiento de Izquierda Revolucionaria busca la unidad de todo el pueblo y de toda la izquierda para enfrentar en definitiva a las clases dominantes nacionales y extranjeras.

En 1970 el MIR siguió profundizando su inserción en los movimientos de masas, constituyendo y reforzando los llamados Frentes Intermedios o Frentes de Masas, los cuales servían de puente entre el partido y los sectores populares. En el frente estudiantil, mantenía dos agrupaciones: por un lado con el Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), cuya fundación es paralela a la del partido incluso (agosto – septiembre de 1965) siendo parte del proceso de unificación de la izquierda que dio origen al MIR. Por medio de esta agrupación, el partido mantenía su  influencia revolucionaria en los estudiantes de la zona de Concepción logrando conservar la dirección de la federación estudiantil universitaria hasta 1972. Y por otro lado, con el Frente de Estudiantes Revolucionarios (FER), fundado en 1968 con bases en Santiago y Valparaíso, logró transformarse en la tercera fuerza política de la izquierda tanto en la Federación de Estudiantes la Universidad de Chile (FECH) como en la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago (FESES). 

Alejandro Manque

En el movimiento campesino, específicamente en el pueblo mapuche, el MIR impulsó 15 “corridas de cerco” entre mayo y septiembre de 1970, especialmente en la zona de Arauco y Cautín, y en septiembre de 1970 organizó el Movimiento Campesino Revolucionario (MCR).  “A partir de las acciones directas de los mapuches, con el aliento del Movimiento Campesino Revolucionario (MCR) se extendió una ola de tomas de fundos, en lo que se llamó el verano caliente de 1971”.  Sin embargo, el MIR no era el único actuante en el campo. También el PCR, mediante su organización Netuiañ Mapu (A recuperar la tierra), impulsaba las corridas de cerco y se construía entre el movimiento mapuche, revelando que la agitación en el campo tenia variadas influencias. 

La Dirección del partido analizó las condiciones objetivas, de un eventual triunfo de Salvador Allende. Las divisiones de las fuerzas hegemónica del país, con dos candidatos a la presidencia. El MIR entendía la importancia de la lucha electoral, para profundizar el trabajo político de masas. Centrándose en los sectores periféricos de la sociedad chilena.

El MIR profundizó la influencia política en los sectores poblacionales, estudiantil y los obreros.

 El MIR se concentró en Santiago, bajo el accionar de las tomas de terrenos, los siete campamentos orientados por el MIR entre enero y julio de 1970: “26 de Enero”, “La Unión”, “26 de Julio”, “Rigoberto Zamora”, “Magaly Honorato”, “Ranquil” y “Elmo Catalán”. Estos tres últimos conformaron, en noviembre del mismo año, la población “Nueva la Habana”, el referente poblacional más importante del MIR, dirigido por Víctor Toro. A partir de sus bases en el movimiento de pobladores, el MIR impulsó el Movimiento de Pobladores Revolucionarios 

El (MPR) logró el control territorial a manos de los pobladores. Lo que fue criticado por sectores trotskista. Agrupados  en el MIR – FR.  Se cuestionaba el método de elección de las directivas de los campamentos, que de acuerdo al período se privilegio una estructura de carácter político-militar.

El MIR impulsaba en todos sus frentes, el partido de cuadros con militantes disciplinados y preparados para las tareas necesarias.

La población Nueva La Habana, se logró avanzar en el poder popular, logrando el control territorial. Se organizó la vida urbana con la participación en la toma de decisiones de los pobladores.

La oganización del campamento contaba con una red organizativa que partía desde la manzana hasta llegar a la asamblea del campamento, formándose una jefatura de 8 miembros elegidos por todos los pobladores y una dirección (integrado por la jefatura, los representantes de los frentes y los 24 jefes de manzana elegidos por sus vecinos). Además, contaba con diversos “frentes”, encargados de las tareas de autodefensa y seguridad interna, salud e higiene, la construcción de las viviendas y educación y cultura, formando con ello, un gran organismo centralizado que le permitió un gran nivel de organización, autonomía en la acción común y combatividad de la población. 

Esta organización de control territorial, no logró ser instalada en el resto de los sectores populares del país. 

La correlación de fuerzas de la izquierda reformista fue un factor que frenó, toda iniciativa del poder popular en las fábricas y poblaciones. Existía, junto al MPR , el Comando de Pobladores de la CUT, de preponderancia comunista y la Central Única de Pobladores, orientada por el PS. 
“Según estimaciones del Ministerio de Vivienda de la época, hacia mayo de 1972 unas 83.000 familias vivían en campamentos, de los cuales unas 6.000 habitaban en los territorios con participación del MIR, por lo cual se alcanzaba poco más del 7 % de la población que habitaba en esas agrupaciones poblacionales”.
Así mismo, el MIR y los demás partidos, no habrían contado con la dirección absoluta del movimiento (aunque esto no descarta que efectivamente así ocurriera en el frente de masas del MIR, el MPR), el movimiento de pobladores habría transitado por carriles propios y acordes a su propia historia y, además, los partidos en general (y el MIR en particular) sólo se habrían legitimado frente a los pobladores cuando sus políticas representaran efectivamente los intereses revolucionarios y no la política reformista del PC y PS.



«Un ejemplo de lo señalado lo encontramos en la lucha contra la dictadura, en 1983 la Coordinadora de Agrupaciones Poblacionales del MIR, busco alianzas estratégicas con la Metropolitana de Pobladores del PC y otras orgánicas, logrando una coordinación en los territorios. Fue así que el 22 de septiembre de 1983, se llevó a lugar una de las tomas más grandes en plena dictadura. Se avanzó en la unidad en la acción, organizando las jornadas de Protestas Nacional.

Se logró constituir el CUP y convocar a una de las más combativa jornadas de Protestas Popular. Desde los partidos políticos se profundizar las diferencias histórica de la izquierda reformista y el MIR.»



Hacia octubre de 1971 se organizó el Frente de Trabajadores Revolucionario (FTR) con un programa que contemplaba la expansión del Área de Propiedad Social (APS), la expropiación de las propiedades norteamericanas y las grandes empresas y monopolios, en control obrero de la producción en la mediana y pequeña industria, la materialización de la participación de los obreros en las empresas del Área Social y Mixta, la expropiación de todas las grandes empresas constructoras, el aumento de los salarios, la exigencia a la CUT para que impulsara la “democracia directa desde las bases” y la unidad con pobladores y campesinos.
Al año siguiente, el FTR levantó una plataforma sindical para las elecciones de la CUT, organizándose a nivel nacional. A partir de allí ganó la dirección de algunos sindicatos, además de la orientación de algunas huelgas y tomas de fábricas, especialmente en Santiago, Concepción, Lota – Coronel y Talcahuano: 

 

 “Por primera vez en la historia de la Central Única de Trabajadores, CUT, la presencia de posiciones revolucionarias adquiere niveles masivos y militantes de la izquierda revolucionaria, legitimados en la masa obrera, llegaron a su organismo máximo a plantear la discusión ideológica (…) Decenas de delegados del Frente de Trabajadores Revolucionario, FTR, representando a miles y miles de trabajadores en todo Chile participaron activamente en las discusiones y lograron hacer aprobar planteamientos básicos en las resoluciones finales (…) El FTR, corriente de opinión muy nueva en el contexto sindical, que agrupa sobre todo a jóvenes trabajadores revolucionarios, cobró legitimidad en el seno de la organización máxima sindical chilena, convirtiéndose en la alternativa frente al vacío de conducción que han creado en las masas los errores cometidos por la izquierda tradicional. 

 “Los resultados son objeto de arduas discusiones, incluso acusaciones de fraude, pero finalmente arrojan para el PC el 30 % de los votos, 26,4% para el PS, 5,2% para el Mapu. El PR obtiene 4,7% y el MIR 2,1%. La DC logra un 24,6%. Sufragan en la elección 560.000 trabajadores de un total de afiliados superior a 800.000, alto porcentaje de votantes si se considera que es la primera vez en que se realiza la elección directa”. 

Miguel Enríquez en relación a la baja votación alcanzada en las elecciones de la CUT señaló: “…lo que pasa es que somos una vanguardia ideológica, pero no somos una vanguardia política; entonces como partido, mejor hagamos un centro de estudio. “

 “Cuando se discutió la declaración de principios del FTR, el MIR sostuvo que el FTR era una corriente de opinión política. 

Esta caracterización implicaba fortalecerse ideológicamente el desarrollo y la actividad del FTR (…) El Frente Revolucionario sostuvo que el FTR tenía que ser un organismo vivo y actuante en el seno del movimiento obrero, abierto a todos los trabajadores que estén dispuestos a luchar por su programa, a emplear sus tácticas de lucha y que concuerden con su objetivo máximo, cual es, la toma del Poder por los Trabajadores.

 Así se acordó por los trabajadores, el MIR, tendencia mayoritaria en el seno del FTR y en la dirección del mismo, sacó documentos a nombre del FTR en que hace aparecer a este organismo sustentando los puntos de vista del MIR. (…) Se generaron críticas de aquellos sectores que se oponían a la construcción del partido de cuadros.

 

 “Con el propósito de revertir la conducción reformista en revolucionaria, vuelca al partido hacia las masas (lo que es correcto en términos generales), se generan los frentes intermedios (para alentar la alianza de los revolucionarios por la base y a la vez para potenciar la conducción hacia sectores más amplios de la clase obrera y el pueblo). Pero en este vuelco se abre al partido y sus militantes y sus dirigentes en mayor o menor medida pierden su clandestinidad. (…) 

Sus militantes, dirigentes y los sectores revolucionarios aliados pierden tempranamente la clandestinidad. Con esta táctica, el MIR no logró conducir ni tampoco ligarse a las masas, sino sólo a sus sectores más radicalizados, que a su vez se desligan del resto de las masas y muchos de ellos también pierden la clandestinidad: FTR, MCR, MPR, FER, etc.” Aguiló Hernán

Los frentes de masas asumen la conducción del poder popular, dando una conducción a la lucha por el abastecimiento en las poblaciones. La lucha reivindicativa del pueblo careció de la adecuada conducción política revolucionaria. 

El paro de los camioneros con financiamiento norteamericano, en octubre de 1972 logró su objetivo fascista de estrangular la economía, arrastrando al gobierno a una crisis instalando a los militares en los puestos claves del Ejecutivo. El Presidente Allende optó por institucional los canales de distribución de abastecimiento: las JAP fue la respuesta política administrada desde la cúpula del poder. El MIR proponía el control directo de la producción y abastecimiento, organizado desde los cordones industriales y los territorios. 

Las inquietudes y necesidades del pueblo, tuvieron una lectura reformista y conciliadora de parte del gobierno. La coyuntura política requería una organización popular que permitiera el control territorial. 

El MIR había logrado importantes avances en el poder popular autónomo, que no fue insuficiente para los desafíos de la lucha de clase de la época. 

 El gobierno, habiendo disuelto los comités de base, se había separado de los organismos que lo conectaban con las organizaciones del movimiento de masas (como sindicatos, centros de madres, juntas de vecinos, comités de pobladores, etc.) y que por tanto podían presionarlo directamente. También había logrado por esa vía, evitar la influencia de grupos de izquierda como el MIR – Frente Revolucionario, más tarde sólo FR, el PCR y el PC “Bandera Roja” (maoísta) que integraban dichos comités que habían sido abiertos. El MIR, que se vinculaba cada vez más a la UP, ganaba por medio de los frentes de masas un mecanismo de presión al gobierno dejando fuera al resto de la izquierda y, a la vez, posicionándose como alternativa única de izquierda revolucionaria. 

Después del asesinato de Edmundo Pérez Zújovic y la muerte de los dirigentes de la Vanguardia 

Organizada del Pueblo (VOP), los hermanos Rivera y Heriberto Salazar, el MIR, previo repudio tanto del asesinato como también a las exigencias de la DC contra la izquierda revolucionaria, impulsó una campaña para  “cerrar filas frente al ataque enemigo, seguir avanzando, apoyarse resueltamente en las masas y desde allí quebrarle la mano al freísmo. Lamentablemente (…) una de las fuerzas de la Unidad Popular (…) hoy se tienta a equivocar de enemigo, elude responder, o responde débilmente a las incursiones sediciosas del freísmo democratacristiano y trata de dividir a la izquierda, atacando torpe y artificialmente al MIR cuando más que nunca es necesaria la unidad de toda la izquierda y los trabajadores.

 El MIR lanzó una campaña unitaria contra la DC, principalmente, partido que definió como burgués; denunciando al mismo tiempo al PC como sectario por sus ataques contra el MIR. Estas tensiones con el PC fueron aumentando, bajo la forma de discusiones ideológicas y polémicas por medio de sus medios de propaganda, principalmente sus respectivos periódicos (El Rebelde y El Siglo). 

A partir de este momento, se irán definiendo cada vez más los análisis del MIR sobre la UP, distinguiendo al interior de ésta a un sector reformista (identificado, en general con el PC y el ala derecha del PS dirigida por Clodomiro Almeyda y Aniceto Rodríguez) y otro revolucionario (identificado con el ala izquierda del PS, orientada por Altamirano), que estaban empezando a enfrentarse en el seno de la UP, aunque aún incipientemente.

 El Cónclave UP realizado en la localidad de “El Arrayán” a fines de 1971, consiguió contener momentáneamente las diferencias, imponiéndose la política del PC de distanciarse del MIR. Sin embargo, cinco meses después, esta situación se haría evidente en el segundo Cónclave, realizado esta vez en “Lo Curro”, en mayo de 1972. 

La principal disputa política se da en relación a qué tan rápido y profundamente se llevaba adelante el programa de la UP. El MIR comenzó a impulsar tomas de fundos, terrenos y fábricas que no estaban contempladas en el programa del gobierno, sobrepasando, desde el movimiento de masas, el programa de la UP. Así el MIR, al tiempo que mantuvo las denuncias de las tentativas golpistas de Patria y Libertad y la Derecha, por un lado, y rechazaba la acción común con otros partidos de la izquierda extra UP, se mantuvo impulsando una campaña de unidad antifascista y antigolpista hacia los partidos de gobierno. 

“Denunciamos los planes golpistas del Partido Nacional y de Patria y Libertad (…) El MIR, como lo ha hecho con otros intentos golpistas pondrá todos sus recursos para informarse, movilizar a los trabajadores de la izquierda revolucionaria y combatir cualquiera aventura golpista contra las clases trabajadoras. El MIR una vez más levanta la bandera de la unidad de la izquierda frente al enemigo común pues esta unidad es factor decisivo para triunfar y aplastar intentos sediciosos de la reacción. El MIR llama a la izquierda en su conjunto y a las organizaciones trabajadoras a no olvidar la experiencia reciente del golpe fascista en Bolivia que nos enseña la necesidad de prepararse para combatir las reacciones en cualquier campo de lucha”.

Hubo críticas a su izquierda respecto a su posición ambigua, “centrista”, entre la UP y el resto de los grupos de izquierda (que eran muy pequeños también).

 El MIR – FR, que continuó intentando la unificación de la izquierda revolucionaria, se mantuvo con la política que había dado origen al MIR, logrando unificarse con la Tendencia Revolucionaria Octubre y otros grupos menores fundando el Partido Socialista Revolucionario en 1972. Esta agrupación dirigía sus críticas continuamente hacia el MIR, conciente de que era el partido más grande e influyente de la izquierda extra UP, como lo expresaba en duras críticas el compañero Humberto Valenzuela, quien militaba en el MIR – FR.

«“Frente a la UP y su gobierno, el MIR tiene una política bastante confusa. A ratos tiene posiciones críticas correctas y en otros, acepta incondicionalmente determinados planteos reformistas del gobierno y de la UP. Así por ejemplo, acepta sin ninguna posición crítica la política de las Tres Áreas, y al hacerlo está reconociendo y aceptando el derecho de propiedad privada de los medios de producción por parte del sector capitalista, tanto a través del Área llamado Mixta, que es la asociación de capitales privados con el Estado, como a través del Área Privada. De esta manera el MIR, y lo recalco, está aceptando el derecho capitalista sobre los Medios de Producción y con ello cae en el oportunismo, siguiendo las aguas del reformismo que dice combatir”» El MIR no sólo se enfrentaba al fascismo golpista, al reformismo de la izquierda tradicional y a los sectores de compañeros trotskistas que se resistían a la conducción revolucionaria del MIR, planteando sus críticas.
El primer año del gobierno de la UP, el MIR señalaba los errores que venía cometiendo la izquierda que integraba la coalición, para enfrentar la campaña de la Derecha contra el gobierno: 

“El triunfo electoral y el ascenso al gobierno de la Unidad Popular produjo en Chile un temporal equilibrio de fuerzas en la lucha de clases. (…) Mientras la burguesía se ha embarcado en una ofensiva sediciosa para recuperar la fracción de poder perdido, en sectores del gobierno y de la Unidad Popular han primado tendencias que con ceguera e infantilismo han escogido el camino de llevar a cabo reformas y medidas populares a través de canales burocráticos y administrativos, no comprendiendo que solo el apoyo en la movilización y participación activa de las masas es lo que permite ganar fuerzas en un movimiento revolucionario. (…) Su actitud defensiva más bien ha contribuido a crear el mito y la confusión de que las masas trabajadoras están hoy en el poder, cuando en realidad el poder sigue en manos de la burguesía”.
El MIR planteó su principal crítica al cumplirse el  primer año del gobierno de la Unidad Popular: 

 “Al proceder de forma legalista y burocrática, al no apoyarse en la movilización y participación de las masas trabajadoras, estos sectores de la izquierda han llevado a la Unidad Popular a estancarse en la legalidad utilizada por la burguesía para defender sus intereses. No solo se ha limitado y desvirtuado grandemente con ello el programa de la Unidad Popular, sino además se han hecho muchas claudicaciones y concesiones frente a las presiones e  imposiciones de la burguesía. (…) No obstante el empantanamiento del programa de reformas de la Unidad Popular, en este año de gobierno se han llevado a cabo muchas medidas que favorecen a las masas trabajadoras, más que cualquier administración anterior. (…) Pero estas buenas medidas no se han traducido en un gran fortalecimiento del gobierno. Al desmovilizar a las masas, al no incorporarlas como motor del proceso de reformas el gobierno y la izquierda tradicional no han ganado la fuerza de masas que le debieran entregar las medidas económicas y sociales positivas”.
En relación con el estado de las masas, el MIR señalaba: 

“Mas aún, el primer año de gobierno nos muestra que los sectores más dinámicos de obreros, campesinos, pobladores y estudiantes han sobrepasado la política defensiva que han intentado imponer los sectores legalistas y burocráticos de la Unidad Popular. (…) se observa que a través de las industrias, de los campos y de las poblaciones de Chile se extiende como mancha que cubre vastos sectores de masas, la decisión de los trabajadores por movilizarse directamente para conquistar más industrias, más fundos, más viviendas, más educación para el pueblo. (…) Los trabajadores han sobrepasado el camino de las reformas legalistas y comienzan a usar sus propias formas de lucha. (…) Lo que define un proceso revolucionario y lo hace irreversible, es la movilización e incorporación activa de las masas trabajadoras en la lucha por destruir el aparato estatal de la burguesía y conquistar el poder. En este año de gobierno, la Unidad Popular ha fallado, precisamente, en no movilizar a las masas y en golpear el aparato del Estado y sus instituciones. Una falla que puede ser fatal, pues la dinámica de la lucha de clases hace que el proceso político chileno tenga sólo dos salidas: fascismo o socialismo. El Movimiento de Izquierda Revolucionario ha buscado la unidad de todo el pueblo y la izquierda para luchar por la conquista del poder e instaurar un gobierno revolucionario de obreros y campesinos”.



Esto significó un debate directo contra el PC cuyo balance, que había logrado imponer en el Conclave de “El Arrayán”,             «” había sido que la UP se estaba debilitando por la pérdida de su influencia en las capas medias debido a sus relaciones con grupos ultraizquierdistas como el MIR, que propiciaban el enfrentamiento y la violencia. “»>

Junto con la propuesta de desligarse del MIR, el PC impulsó la de buscar un acuerdo con el PDC, iniciativa acorde a su política de lograr un acuerdo con los sectores “progresistas” de la burguesía nacional y llevar adelante la revolución democrática previa a la revolución socialista.

El año de la urgente y necesario proceso de rearticulación del MIR, se hace un deber revolucionario asumir el compromiso colectivo e individual del mirismo, con toda la fuerza de la historia.

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