MIR: En la huella del militante revolucionario

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Antonio Llidó: “Nunca en la historia los poderosos se dejaron arrebatar pacíficamente sus privilegios. Chile no va a ser la excepción”.

En este construir de las confianzas, en este proceso de la rearticulación, es un deber del presente el aprender a interpretar la huella del MIR para no hundirse en ella y con ella; saber leer la historia y la memoria sin quedar atrapados por ella; reconstruir las bases históricas del MIR. Tomando las banderas de lucha y dignidad rebelde.


   « Para la mayoría de los militantes del MIR un hito fundamental en sus vidas lo constituyó el momento cuando toman la decisión de comenzar a militar en el grupo revolucionario. Por lo que se puede sostener que las motivaciones para militar en el MIR no corresponden a una decisión fortuita, tal como relatan otras experiencias personales en otros grupos revolucionarios del continente.»


La militancia de curas en el MIR, formó parte de ese compromiso revolucionario de sacerdotes que asumieron ese compromiso con el pueblo. Uno de ellos fue el sacerdote valenciano Antonio Llidó llegó como misionero a Chile en 1969. La situación política que se vivía en el país y el debate que ocurría en la Iglesia, hicieron que rápidamente su compromiso social con los pobres creciera. De esta forma, mantuvo una relación muy cercana con sus feligreses en la ciudad de Quillota.

 Como dirigente del MIR, Llidó impulsó la lucha por un socialismo democrático y profundamente revolucionario a partir de una amplia participación y concienciación de los obreros y los campesinos. Este fuerte compromiso le enemistó con su vicario y su obispo, Emilio Tagle, conocido por su conservadurismo, del que haría gala en septiembre de 1973 para apoyar con entusiasmo el golpe de estado militar.

 « En octubre de 1971, cuando el MIR se reorganizó en la región, estructurando los comités locales de Valparaíso, Viña del Mar y el comité local “interior”, que cubría localidades como Quillota, La Calera, Llay Llay y Cabildo, entre otras, Antonio ya era  miembro de la dirección de ese comité local.   En aquel momento  la fuerza del MIR en Quillota crecía después de la toma de la importante industria textil  Rayón Said, traspasada al Área de Propiedad Social, cuyo sindicato estaba dirigido por el Frente de Trabajadores Revolucionarios. 

  El Comité Local Interior de cuya dirección formaba parte Llidó, coordinaba el trabajo campesino, estudiantil, obrero, y del mundo poblacional.


     Las razones de su opción por el MIR las  sintetizó en una carta que envió a un sacerdote valenciano el 18 de mayo de 1973: 


    “Participo en la lucha política dentro de un partido determinado por considerarlo el   instrumento más adecuado para la Revolución”.»

Su compromiso militante con el partido lo llevó a rechazar la posibilidad de resguardar su vida:

« En las primeras horas de la tarde del 11 de septiembre de 1973, Antonio Llidó y su compañero Jorge Donoso se refugiaron en una modesta casa del cerro Mayaca de Quillota y luego donde otra familia del sector. Allí conocieron los bandos militares del coronel Paredes, jefe de zona, que le prometían su repatriación si se entregaba, Antonio decidió no hacerlo. Logró llegar en octubre a Santiago, cobijándose en la casa de Jaime Valencia y Consuelo Campos, quienes también recibieron a Jorge Donoso. Consuelo (militante del MIR), Jorge y Donoso constituyeron un Comité de Resistencia y fueron parte de la “colonia Valparaíso” trasladada a la capital del país. En marzo de 1974, la Comisión Política del MIR sugirió a Antonio la posibilidad de desarrollar tareas de solidaridad en Europa, pero él la rechazó, con los ojos aguados por las lágrimas, y pidió que nunca más le propusieran abandonar Chile. Meses después, rechazó asimismo la propuesta de unirse a un grupo de militantes, muy críticos de la línea política elaborada por su dirección nacional, que se asilaron en la Nunciatura  Apostólica ese 26 de julio. El coincidía con la táctica de la Comisión Política y como indicó en la carta a su familia del 10 de julio de 1974, consideraba que “ausentarse en las presentes circunstancias” sería “una traición a la clase oprimida que sufre la acometida brutal del gorilaje uniformado”.»

  La dirección del Movimiento de Izquierda Revolucionaria había lanzado una consigna después de la asonada: “El MIR no se asila”. La única excepción a la norma de no abandonar Chile concernía a los militantes extranjeros y a los casos potencialmente más vulnerables. El sacerdote valenciano decidió resistir en el país hasta el final de sus días, a pesar de que, como recuerda Amorós, “conocía ya en abril-mayo de 1974 –en tanto que dirigente del la organización en la región de Valparaíso- que Pinochet había creado una policía secreta específica para la represión; y sabía también que se estaba deteniendo a personas de las que constaba su militancia de izquierdas.




« En su compromiso como dirigente del MIR se abocó a trabajar en la construcción de la Resistencia Popular contra la dictadura militar. En 1974 fue el año de la gran razzia de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) contra el MIR y en septiembre de aquel año, en la última carta a su familia, Antonio Llidó escribió, intuyendo ya un posible trágico final: “Siguen cayendo compañeros todos los días, pero hasta ahora yo me he podido librar. Ojalá la suerte me siga acompañando (…). No quiero ponerme dramático, pero alguna vez hay que decirlo. Si algo malo me ocurriera, quiero que tengan claro que mi compromiso con esto que hago ha sido libremente contraído, con la alegría de saber que esto es exactamente lo que me corresponde hacer en este momento”.




El 1 de octubre, pocos días después de escribir estas líneas, fue detenido por la DINA en el centro de Santiago de Chile y conducido a uno de sus centros clandestinos de detención y tortura, situado en la calle José Domingo Cañas 1.367. De su estancia allí y posteriormente en el centro de Cuatro Álamos existen numerosos testimonios que revelan que no delató ante sus torturadores ni a la familia que le acogió en la clandestinidad, ni a ninguno de sus compañeros, testimonios que nos hablan de su humanidad y de su trato afectuoso hacia sus compañeros de martirio.


Hacia el 25 de octubre de 1974, cuando tenía 38 años, fue sacado  junto a otros detenidos de Cuatro Álamos y desapareció para siempre. Llidó fue uno de esos militantes que se entregó por amor al proyecto revolucionario del MIR, su ejemplo hoy nos debería hacer reflexionar, justamente de lo que significa ser militante, donde se va construyendo esas confianzas en las relaciones entre los compañeros, asumiendo las mínimas tareas de disciplina en este proceso de rearticulación.»



«” Esos eran los años de  soledad política del MIR, aunque en gran parte de la militancia, golpeada y diezmada, el compromiso era total, respondiendo a un sentido de lealtad con el pueblo. Cada encuentro con un compañero o compañera era la posibilidad cierta de caer detenido. Pero en nuestras retinas todavía estaban las marchas y movilizaciones de los tiempos de la Unidad Popular, cuando el MIR había crecido y surgían consignas y políticas –como la de “Crear, crear, poder popular”- que pronto eran apropiadas por otros sectores. La memoria de las luchas campesinas y pobladoras era una fuente de fortaleza para  sostener el compromiso político en las nuevas y duras condiciones.”» Lucia Sepúlveda 

Rafael Maroto fue un cura obrero, un militante que renunció por su compromiso político, a una carrera dentro de la iglesia católica chilena. 

 Rafael Maroto, cura obrero, si bien fue párroco en la población La Legua, siempre trató de ser un poblador más. « “En el período en La Legua, creo que es uno de los períodos más  importantes de mi vida. Yo recibí en La Legua mucho. Mucho más de lo que puede significar dar; siempre en las relaciones humanas hay un dar y un recibir. Yo no digo que ni diera algo; indudablemente, di, pero mucho más recibí que di”»

 

 Maroto siempre buscó, como cura obrero, el ideal 

de proletarización, es decir, trabajar como un obrero más…

En 1974, logró trabajar como obrero por dos años, primero ayudando a un fontanero y posteriormente en la construcción del Metro de Santiago. «”Entonces yo estuve ahí trabajando metido en una gran empresa, en la cual había esa convivencia y esa participación total dentro de la clase, lo cual a mí me significó mucho”»

Rafael se refiere a su militancia en el MIR : «”Creo que en realidad me incorporé a la Resistencia desde el primer momento. Mi intervención respondió a una postura que entonces se vio como la única posible. El ejercicio de esa resistencia se realizó a través de las organizaciones que el pueblo se fue dando, tratando de participar realmente en ellas, de ir clarificando pensamiento dentro del mismo pueblo, animando, comprometiéndose con la realidad, e impulsando de alguna manera la movilización”»

«En lo político cumplió con su papel de militante del MIR. Más tarde, como miembro del Comité Central del partido, Rafael logró sintetizar el pensamiento de obrero, luchador social y militante con el de pastor, teólogo y sacerdote. Se llegó de esa manera a configurar una cierta anticipación de lo que más tarde sería la Teología de la  Liberación.

Cabe recordar que junto con su militancia política, Rafael Maroto fue uno de los primeros promotores de esta nueva teología. De hecho, antes del golpe militar, en Calama, se habían realizado reuniones de los partidarios de la teología de la libe-ración, posteriormente muchos de los iniciadores tuvieron que salir de Chile.»

Rafael de caminar lento y esa mirada que tranquiliza antes de esas reuniones clandestinas…Rafael Maroto era un fumador consumado siempre los Lucky sin filtro en un bolsillo y en el otro, una cajita de metal su cenicero portátil, con cierta solemnidad lo acomoda a la mesa anunciaba el inicio de interminables reuniones…Rafael era de debatir y siempre tenía un consejo para los más jóvenes. 

En los 80 asumió la tarea de ser vocero del MIR, su voz siempre firme reflejaban ese amor revolucionario hacia sus compañeros, siempre estaba presente en esas extensas reuniones, en las jornadas de Protestas siempre preocupado de los más mínimos detalles.

En 1988 Maroto asume la Presidencia del último Congreso del MIR, en un intento por buscar la continuidad del partido y tratar de evitar su desintegración . 


 La división del MIR lo golpeó profundamente y mantuvo sus lazos de compañero con todos, un nuevo dolor lo sumió en la soledad…La división de CODEPU en esa última reunión en calle Bandera, dio su último intento por evitar el quiebre…con el tiempo trato en reiteradas ocasiones de reorganizar a esa izquierda dispersa y derrotada.

 Participó en la formación de la FAI (Fuerza Amplia de Izquierda) y del MIDA (Movimiento de Izquierda Democrática Allendista). 

 En una helada mañana, el 10 de julio de 1993, falleció a la edad de 80 años su militancia siempre comprometida con los más pobres, fue junto a Llidó curas revolucionarios miristas, que junto a Blanca Rengifo han dejado un legado de lo que significa ser militante del MIR.

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El MIR y la ética revolucionaria

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El MIR y la ética revolucionaria


“Que la inercia o la herencia de viejas tareas y procedimientos no nos impida desarrollar lo bueno y nuevo. En esas etapas ya apareció el nuevo tipo de militante, el que está completamente entregado a sus tareas; […], imbuido de un alto espíritu de sacrificio; ése es el modelo que exigiremos de todos; el resto en verdad se ha equivocado de organización. Una revolución interna comienza, sólo de ella surgirá fuerte, disciplinada y eficiente la nueva organización que hará la Revolución.” 

Van Schouwen al cumplirse un año de la muerte de Luciano Cruz  señalaba que sólo al calor de las luchas sociales y entre las relaciones entre militantes se podían superar “las condiciones que hacen nacer el egoísmo…una relación que se construye para subvertir este mundo y para liberar a una humanidad humillada, pisoteada, a una sociedad marchita…Bautista establece ese sentido de la ética revolucionaria.


“…Estamos hablando de una relación revolucionaria que recoge la realidad, que recoge la práctica concreta, la plasma en idea, la plasma en actividad revolucionaria y la proyecta en programa, en líneas políticas, en objetivos de lucha, en organización, en método de combate.”

“Y esa herencia…entrega herramientas, instrumentos,…esa herencia compañeros y compañeras, ¡a reivindicarla y a defenderla con la frente muy alta!…Por eso los llamamos a aumentar la cuota de entrega y de sacrificios para hacer la revolución una profesión cotidiana. Es una herencia a la cual ustedes no pueden renunciar…Y cuando alguna vez les flaqueen las fuerzas, cuando no se sientan seguros, cuando tengan dudas denle una mirada…Y cuando les flaqueen aún más las fuerzas ¡recuerden a Luciano! 

¡Recuerden esa figura generosa, combativa, audaz, inteligente y bondadosa! ¡Vean en Luciano estas cosas”


La importancia de la educación política enmarcada en una ética revolucionaria que tenga  como horizonte la construcción de una sociedad socialista, se hace hoy una tarea urgente y necesaria. Donde las descalificaciones personales, las acusaciones infundadas solamente traen disociación y confusiones. El MIR en este proceso de rearticulación, debe estar a la altura de su historia de lucha y consecuencia revolucionaria.

En la senda del combatiente

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MIR en el año de la rearticulación



«Cuando el dolor/la sangre, el odio y la muerte/son necesarios/miles de manos se tienden/para tomar las armas/Acuérdense ustedes de mí/Siempre» Paulina Aguirre


«Ha sido muy difícil, he retrocedido muchas veces, he dudado de lo que pienso, he vacilado y he sentido miedo, pero por sobre todo esto ha primado la conciencia de que este sistema es brutal y sanguinario» Mauricio Maigret



«Gustavo Abel Cabezas se marchó para ir a pelear allá lejos junto a las estrellas, un 17 de Agosto de 1997 la muerte física le sorprendió en un combate en los Altos de Jamundí, cerquita de Calí, capital del departamento del Valle, en el Suroccidente Colombiano.


Una Compañia del Batallón Contraguerrillas “Numancia” nos emboscó en la vereda de San Antonio. Gustavo, que entre nosotros era conocido como “Roberto” en homenaje al revolucionario argentino fundador del PRT-ERP, Roberto Santucho, se integró hace algunos años al MIR chileno y desde hacía poco pasó a formar parte del Ejército Guerrillero de los Pobres-Patria Libre.


La efervesencia política de la década de los setenta lo pillaron adolecente, sin embargo no dudó en militar activamente en la Juventud Peronista, instancia pública de Montoneros. Su vida estuvo ligada desde pequeño a las comunidades de base que sectores consecuentes de la Iglesia Católica Argentina impulsaban en diferentes lugares del gran Buenos Aires, particularmente en la zona sur.


A través de estos sectores conoció la dura realidad chilena en tiempos de la dictadura militar, visitó varias veces nuestro país, estableciendo fuertes vínculos afectivos con pobladores ligados al MIR chileno.


Colaboró en los retornos clandestinos de muchos combatientes, incluído Pablo Vergara Toledo, caído en combate en Noviembre de 1988 y por el cual profesaba un amor incondicional. Las diversas tareas que asumió en el MIR, lo convencieron de la necesidad de empuñar las armas en cualquier lugar del continente, donde la injusticia y la prepotencia de los poderosos oprimen a nuestros Pueblos Pobres.


Marchó así como combatiente internacionalista a las filas del Ejército de Liberación Nacional ELN, asignado a Frente Guerrillero “José María Becerra” dependiente del Frente de Guerra Suroccidental.


Por razones de Seguridad no pudimos asumir antes su muerte, sin embargo sabemos que nunca buscó la gloria, que no fue aprendiz de la soberbia, por el contrario un consecuente artesano de la humildad, de esos que nada gritan al vacío, que nunca posan ante los/as pares, de esos sabios anónimos del Pueblo.


Lo reivindicamos hoy ante ustedes sus hermanos/as, para que le acojan y cuiden su memoria, para que nos alegremos de estos años que no son mera conmemoración de los pasados. Nuestro/as hermano/as de hoy son como cada uno/a de ustedes, ni mejores, ni peores, ni santos, tampoco íconos para adorar.


No creemos en fetiches, en figuras infalibles, lo/as revolucionario/as del siglo que se anuncia caminan silencioso/as por Montañas y ciudades, inventando con cada amanecer la palabra redentora, la revolución por construir, la libertad, esa que aún tiene que enseñar sus alas para echar a volar.


Gustavo se fue, nos cuidará desde donde se encuentre, tal como lo hacen todo/as lo/as rebeldes coherentes que dejaron esta vida en pleno proceso de mejoras.


América, nuestra América se va a liberar. El Movimiento de Liberación Indígena y Popular como siempre camina hacia adelante, no se detuvieron los sueños ni con sables, ni bayonetas, y no se detendrán con los modernos fusiles de asalto, ni con la Guerra de baja Intensidad.


Hermano/as a luchar cada vez más unido/as, respetando las diversidades, a solidarizar con todos los Pueblos Pobres en resistencia, ese fue el compromiso de “Roberto” y es el compromiso del MIR.»

En el año de la rearticulación, Debate Mirista en esa senda de la (R) liderada por Miguel Enríquez junto a los combatientes que forman parte de la historia consecuente y revolucionaria del MIR.

El Manifiesto de Concepción y Poder Popular

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En el año de la rearticulación Debate Mirista


  “El enfrentamiento cada vez mas violento que se desarrolla en Chile entre los trabajadores y los patrones marca definitivamente las grandes líneas de este proceso. Ellas son la línea de las masas, las que empiezan a tomar en sus manos el problema del poder para resolver en su favor y la línea de la reacción, que dispara contra el pueblo desde los órganos del Estado que controlan: el Parlamento, la Justicia, la Burocracia. Entre estas dos líneas fundamentales, los reformistas actúan de hecho en el sentido de confundir, dividir y frenar el movimiento de masas y van quedando progresivamente marginados”. El Rebelde, agosto 1972 Edición N° 41

“…si los diputados y la mayoría parlamentaria democratacristiana y nacional se pone al servicio de los intereses norteamericanos, si la mayoría democratacristiana y nacional del Parlamento defiende los intereses de los dueños de las grandes fábricas, y los dueños de los grandes fundos, entonces el Parlamento habrá de ser combatido, vigilado y denunciado y si es necesario disuelto y remplazado por organizaciones que realmente representen al pueblo”. Miguel Enríquez

 

“Hoy es mas necesario que nunca ampliar y extender las posiciones conquistadas por todo un pueblo durante estos días. En la lucha por nuestra liberación definitiva hemos hecho avances enormes; nunca como hoy la clase obrera ha estado mas cerca del poder”. 

Juan Olivares, Presidente del Comando Comunal de Trabajadores de Estación Central y Consejero Nacional de la CUT. 1972

«La Asamblea surgió luego que algunos partidos de la Unidad Popular -PS, MAPU e IC- y el MIR de Concepción, convocaran a una marcha el 12 de mayo de 1972 en repudio a una movilización que había sido programada por la derecha para el mismo día. A partir de ese momento se comenzó a gestar un diálogo entre los convocantes, lo cual primero cristalizó en la redacción de un documento llamado Manifiesto de Concepción. En éste, se explicaban las razones de las movilizaciones, se criticaba al Parlamento por los proyectos de leyes que detenían el avance del proceso de cambios impulsado por el Gobierno, se visualizaba una contradicción entre el movimiento de masas y algunos sectores del Estado, y se proponía al Gobierno pasar a la ofensiva alentando la participación de los trabajadores en el APS con un mayor poder de decisión y control. Junto a ello la instauración del control obrero en la empresa privada. En el documento se percibe la influencia del MIR, en particular en el llamamiento que hace a construir los Consejos Comunales de trabajadores como expresión del Poder Popular.»


Es en este contexto que debe comprenderse la participación del MIR en la Asamblea celebrada en Concepción el año 1972.


«” Una lucha ideológica que enfrenta criterios reformistas con puntos de vista revolucionarios, se ha planteado en el seno de la izquierda chilena. En cierto modo pudiera decirse que esa confrontación se ha venido librando desde que se inició el actual proceso y aun antes. Tanto dentro del gobierno, como fuera de él, esas tendencias buscan imponer su conducción a las masas trabajadoras. Esta lucha ideológica no debe espantar a nadie porque no es sino la proyección, en el caso chileno, de una contienda que se viene dando desde que Lenin condujo a los bolcheviques al poder, luego de derrotar a los reformistas que combatieron ferozmente sus tesis. En toda oportunidad histórica en que el pueblo ha llegado a las puertas del poder, ha sido preciso dilucidar primero esta divergencia que separa las aguas entre reformistas y revolucionarios. Esta lucha ideológica, por cierto no corresponde más que esbozarla a los dirigentes políticos y a los intelectuales de ambas tendencias. Son las propias masas trabajadoras en cambio, las que profundizan y definen esa lucha. En definitiva es la acción, la práctica o la vida, como quiera decirse, lo que inclina la balanza en uno u otro sentido. Pero en cambio sí corresponde a los dirigentes responsables de partidos con influencia de masas, cuidar que esas discrepancias en el seno del pueblo se desarrollen dentro de cauces legítimos. Este aspecto es el que, sin embargo, más alarma produce en nuestro caso. En efecto, el combate contra lo que despectivamente llaman la “ultraizquierda”, ha llevado a determinados dirigentes desorientados de la izquierda tradicional a fomentar la agresión contra militantes de ia izquierda revolucionaria. De la agresión física a la represión organizada hay sólo un paso, y de allí a una respuesta igualmente violenta, mucho menos distancia. Deslizarse por esa pendiente llevaría a una guerra intestina en la izquierda de la que sólo sacarían provecho la burguesía y el imperialismo. Aun el simple reformismo de izquierda es intolerable para los reaccionarios, como se está demostrando en la situación chilena donde los partidos burgueses alientan variados recursos para retomar el gobierno. Por eso una división aguda, caldeada por enfrentamientos, llevaría al conjunto de la izquierda a su autodestrucción, peligro del que los sectarios parecen no darse cuenta.”»

 PUNTO FINAL

Año VI. Nº 159

Martes 6 de junio de 1972


Debate Mirista en el año de la rearticulación, invita analizar los hechos históricos y políticos, del “Manifiesto de Concepción”. 


« Los acontecimientos vividos por las masas en Concepción el viernes 12 de mayo, son uno de los hechos más extraordinarios que han ocurrido en Chile en un año y medio de Gobierno Popular, pues marcan un viraje profundo de la lucha de clases en la política nacional.


Si bien dichos acontecimientos estuvieron circunscritos a la provincia de Concepción, lo cierto es que, pese a la campaña de ocultamiento y falsificación posterior, sus efectos buscaban  proyectarse  en el resto del país.


Concepción, por su particular correlación de fuerzas políticas y sociales favorables a la revolución, no hace otra cosa que adelantar un reacomodamiento social y político que seguramente —aunque con distinto ritmo, en el tiempo— se extenderá a todo lo largo del territorio nacional.


Hacer conocer las experiencias ocurridas en Concepción, hacer comprender el significado oculto de los sucesos, forma parte de la clarificación urgente que requiere la formulación de una política reclamada por las masas populares. Este es el sentido más íntimo de este documento redactado por el conjunto de las organizaciones políticas que asumieron con plenitud revolucionaria la convocatoria del día 12.


Es esta una tarea ineludible en la medida que lo ocurrido en Concepción fue presentado en el país mediante esquemas y falsas contraposiciones que desfiguran por completo lo acontecido, impidiendo que los hechos se conviertan en una lección para las masas de todo el país.


Dar a conocer este documento el día mismo de la concentración revanchista de la reacción, es la respuesta política madura de quienes nunca circunscribieron la lucha de clases exclusivamente al enfrentamiento callejero con las fuerzas de la contrarrevolución.


Discrepancias importantes en el campo popular exigen que un proceso correcto de acumulación de fuerzas y de fortalecimiento de la izquierda, se desarrolle a través de la lucha ideológica de cara a las masas, sin deformaciones y falsificaciones malintencionadas.


Únicamente la verdad revolucionaria, la lucha ideológica abierta, responsable y fraternal, en el seno del pueblo, permitirá resolver los problemas que enfrentan las fuerzas revolucionarias en su camino hacia el poder.


1.— LA FALSIFICACIÓN DE LOS HECHOS


El martes 9 de mayo el conjunto de la Unidad Popular, incluida la dirección regional del Partido Comunista, acordó impulsar una movilización de masas, el mismo día en que saliera a las calles la reacción, resolviendo por unanimidad invitar a incorporarse al MIR a esta tarea.


Esta decisión de movilización combativa del pueblo contó con la adhesión de la CUT, el Consejo Provincial Campesino, el Comando Provincial de Pobladores, las federaciones estudiantiles y la mayoría de las organizaciones de masas de la provincia.


El propósito fue reducir la marcha de los momios a sus exactas dimensiones de minoría social y política, que aprovechándose de la legalidad burguesa pretendían canalizar y organizar públicamente la sedición y movilizar las masas políticamente atrasadas a través del engaño y la mentira.


El acuerdo sobre la movilización y marcha implicó por sí solo un avance en la relación entre las fuerzas populares y las fuerzas de la reacción.


Por primera vez en Chile el conjunto de la izquierda decidía una marcha simultánea a la marcha de los momios, lo que significaba comenzar a ganar también en las calles la lucha contra la reacción.


Más aún, por primera vez se manifestaba abiertamente la decisión de impedir, a través de la sola presencia combativa de las masas en las calles que los momios se reuniesen públicamente para incitar a la sedición y al derrocamiento del Gobierno Popular.


Estuvo claro para el conjunto de las organizaciones que esta convocatoria respondía a las exigencias de las masas que no ven en la alianza entre la DC, la DR, el PN y PyL, una fuerza de oposición política respetuosa de la legalidad, sino la fuerza que abiertamente organiza e incita a la contrarrevolución.


Posteriormente, la dirección del PC se restó al compromiso contraído públicamente frente al pueblo de Concepción. Más aun, luego utilizó todas sus influencias en el aparato del Estado para impedir la movilización de los trabajadores, deteniendo incluso un tren procedente de la zona del carbón.


Las restantes organizaciones persistieron en su decisión de convocar al acto, no como una demostración de prepotencia política, sino como una respuesta justa a quienes de una u otra manera participaron en el asesinato del General Schneider, en la organización del pánico financiero, en el desabastecimiento, en el sabotaje de la producción, en el complot de la ITT, en las campañas de insidias y calumnias que diariamente se suceden en “La Prensa”, “Tribuna” y “El Mercurio”, en la Reforma Constitucional Hamilton-Fuentealba, en la marcha de las ollas vacíes, en la destitución sistemática de Intendentes y Gobernadores, en la destitución del Ministro José Tohá.


Al mismo tiempo, considerando que la correlación de fuerzas que existe en la provincia de Concepción no es idéntica a la correlación de fuerzas en el conjunto del país, todas las organizaciones comprometidas en la convocatoria extremaron los recursos en materia de organización y disciplina para evitar provocaciones que fueran luego utilizadas por la reacción en contra del movimiento popular.


El recaudo principal fue asegurar una presencia multitudinaria que no diese lugar a la provocación artificial. Objetivo logrado con creces en tanto la convocatoria demostró coincidir con los anhelos más profundos de las masas populares y que desmiente cualquier acusación acerca de una supuesta provocación.


2.— LA CONCENTRACIÓN Y MARCHA DEL VIERNES 12


El hecho más escamoteado en la información que circuló con posterioridad a los acontecimientos fue la asamblea que tuvo lugar en el foro de la Universidad.


La concentración mostró algo magnífico y nuevo en la política nacional: la asamblea democrática que congregó a miles y miles de obreros, pobladores y estudiantes que durante casi dos horas escucharon con profunda atención y entusiasmo a los treinta y cinco oradores que se sucedieron en el uso de la palabra,


El pueblo de Concepción, reunido en asamblea, se autoconvocó decidido a defender activamente la estabilidad del Gobierno y la continuidad del proceso revolucionario.


Nunca hubo representación más democrática. Ningún arreglo parlamentario, ninguna convocatoria pudo ser más efectiva, más auténtica que esa multitud allí reunida. Hubo convicción en la unidad y unidad en la convicción.


Una vez más las mases demostraron su decisión de impedir que la reacción se resguardara en preceptos legales para ir preparando abiertamente las condiciones más favorables a la contrarrevolución.


La marcha demostró un alto grado de disciplina y organización de masas. En el largo trayecto a través de las calles de Concepción no hubo una sola provocación, un solo desmán, un solo piedrazo de legítimo resentimiento.


Reiteradamente el Grupo Móvil impidió el desarrollo normal de una marcha que no se proponía el enfrentamiento físico con la reacción, sino la disuasión mediante la presencia multitudinaria del pueblo.


Resultado del apaleo del Grupo Móvil fue la muerte del estudiante Eladio Caamaño. Al día siguiente, nuevamente, los carabineros apalearon estudiantes que realizaban una manifestación de duelo por la muerte de su compañero. En estas razones se apoya la exigencia de destitución de una política administrativa provincial contraria a los trabajadores.


3. — LA FALSIFICACIÓN IDEOLÓGICA


No sólo los hechos de Concepción fueron falsificados. Igualmente grave fue la falsificación ideológica de los acontecimientos y de las posiciones reales que se enfrentaron en el seno de la izquierda.


En esa perspectiva, la falsificación más grave es aquella que presume que las organizaciones que convocaron al pueblo para disuadir a los momios, quieren impulsar un enfrentamiento que considerarían inevitable.


Al respecto, debemos reiterar que el enfrentamiento depende del comportamiento de las clases dominantes frente a los avances de la revolución y de la capacidad e inteligencia que demuestren las fuerzas revolucionarias para disuadir y arrinconar a tiempo a la reacción.


Lo que estuvo en discusión en concepción fue la manera más correcta de disuadir y arrinconar a la reacción, única condición que hará posible, de ser exitosa, evitar la guerra civil y el derramamiento de sangre.


La discusión sobre los caminos más efectivos para disuadir y arrinconar a la contrarrevolución pasa por el análisis del papel que las masas, los partidos, el Gobierno y el aparato del Estado tienen en el proceso.


En los sucesos de Concepción las masas demostraron cuál es el papel que están dispuestas a desempeñar en ese proceso de disuasión y arrinconamiento de las fuerzas contrarrevolucionarias.


El pueblo objetivamente ve que no puede distinguirse, en la práctica, entre una pretendida oposición legal, por un lado, y la sedición contrarrevolucionaria por el otro.


En la medida que las masas no reconocen en la oposición política otra cosa que la contrarrevolución en ciernes, entran en contradicción con el aparato del Estado construido por la burguesía en sus largos años de dominación política y social. Es decir, que en su lucha para aplastar la contrarrevolución, que se reviste de oposición, las masas chocan permanentemente contra un Estado construido básicamente para resguardar los intereses de la reacción burguesa.


Buscando refugio en la legalidad que está por detrás del Estado, los contrarrevolucionarios se disfrazan de opositores e impiden el avance de la revolución. En el Congreso detienen los proyectos de ley tendientes a crear el área social de la economía, a través de la Contraloría exigen la devolución de empresas, mediante el aparato burocrático del Estado desvirtúan las medidas del Gobierno y a través de la Justicia exigen el concurso de las fuerzas represivas para detener el avance popular.


Esta contradicción entre las masas y sectores importantes del aparato del Estado es una contradicción fundamental porque a través de ella se expresa la lucha por el poder entre la burguesía y el proletariado.


La conquista del Gobierno Popular implicó neutralizar en parte el carácter coercitivo de este aparato del Estado y permitió avances importantes en la lucha antimperialista y democrática.


Lo cualitativamente nuevo en Concepción fue el reconocimiento por parte de la mayoría de las organizaciones de izquierda de la provincia, de la existencia de esa contradicción y la decisión de ponerse a la cabeza de la movilización popular. Este hecho, en que dentro de una argumentación reformista y ultralegalista se pretende ver una amenaza aparente a la estabilidad del Gobierno, en la práctica contribuye a su fortalecimiento, ya que demuestra a las fuerzas de la reacción la decisión de las masas de no permitir un retroceso en los avances del movimiento popular.


Por otra parte, el hecho de que la mayoría de los partidos de la izquierda se pongan unitariamente a la cabeza de las movilizaciones populares, interpretando y canalizan do sus exigencias más sentidas, otorga una flexibilidad política a las fuerzas revolucionarias que debe ser utilizada en profundidad. Porque de esta manera la acción de masas no se disuelve en una rebeldía estéril ni en el repliegue a posiciones conservadoras.


Reiteramos: lo cualitativamente nuevo que se dio en Concepción fue la coincidencia entre las direcciones de la mayoría de las organizaciones de izquierda y la correcta percepción de las masas que no admiten la falsa separación entre los partidos políticos de la derecha y los saboteadores, entreguistas, cómplices del imperialismo y calumniadores.


La DC no puede ser tratada sólo como fuerza de oposición cuando en los hechos se suma a quienes defienden las banderas del capitalismo, del latifundio, del imperialismo, marchando con Patria y Libertad y con el PN, o aplaude las expresiones orgánicas de los grandes empresarios como el FRENAP y la SOFOFA.


Mientras esto ocurra, las masas tienen todo el derecho a identificar concretamente oposición y contrarrevolución, actuando en consecuencia. Quien aliente una distinción inexistente en la realidad sólo favorece los planes de la contrarrevolución y se hace cómplice de la falsificación ideológica.


En esta perspectiva, creemos que en Concepción se dio un paso positivo en la resolución de la contradicción entre las exigencias revolucionarias de las masas y un Gobierno Popular que, si bien las representa, se encuentra cercado por un aparato del Estado construido para sustentar los intereses de la burguesía.  


Los acontecimientos de Concepción deben ubicarse en el camino de la acumulación de fuerzas revolucionarias, en un momento crítico en que la neutralización de los sectores vacilantes del pueblo, se ve más trabada por los problemas de desabastecimiento, las dificultades inherentes a las transformaciones económicas y el cerco imperialista.


Es simplismo afirmar que se trató entonces de la “tesis malsana del gran enfrentamiento”, no se trató de una presunta ruptura programática, sino de una alianza que busca la discusión y la puesta en práctica de una línea que asegure la irreversibilidad del proceso revolucionario.


LAS PERSPECTIVAS FUTURAS


Los sucesos de Concepción demostraron la inmensa reserva de energía revolucionaria que anida en las masas populares y la conciencia política que está señalando la decisión de aplastar a sus enemigos de clase.


Esta inmensa energía no puede ser constreñida en una institucionalidad que fue creada para reprimirla. Se requiere canalizar esas energías en la dirección de la lucha de clases y modelarla en nuevas formas institucionales que vayan gestando los cimientos del poder revolucionario.


Alrededor de los sucesos de Concepción se enfrentaron dos políticas en el seno del pueblo:


UNA, QUE CREE QUE SE PUEDE CONDESCENDER CON LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO, LO QUE EN EL HECHO SIGNIFICA OLVIDAR LA EXISTENCIA DE LA LUCHA DE CLASES, QUE BUSCA APOYARSE BÁSICAMENTE EN EL APARATO DEL ESTADO Y NO EN EL PODER DEL PUEBLO Y DE LAS MASAS Y QUE, INCLUSO APUNTA LA REPRESIÓN DE AQUELLOS SECTORES DE LA IZQUIERDA QUE NO COMPARTEN SU POLÍTICA DE CONCILIACIÓN, PRETENDIENDO, EN LA PRACTICA, TRANSFORMAR EL ACTUAL GOBIERNO EN UN ARBITRO, RESTRINGIENDO SU ACCIÓN A LOS MARCOS DE UNA INSTITUCIONALIDAD QUE DE IGUALES GARANTÍAS A LAS FUERZAS DEL PUEBLO Y A LAS FUERZAS DE LA CONTRARREVOLUCIÓN.


LA OTRA POLÍTICA SE AFIRMA EN LA CONVICCIÓN DE QUE NO ES POSIBLE LA CONCILIACIÓN CON LOS ENEMIGOS DE LA CLASE TRABAJADORA.


SOSTIENE QUE LAS CONTRADICCIONES ENTRE EXPLOTADORES Y EXPLOTADOS SE MANTIENEN Y SE AGUDIZAN.


SOSTIENE QUE ES NECESARIO APOYARSE EN LA FUERZA Y MOVILIZACIÓN ORGANIZADA DE LAS MASAS, RECHAZANDO TODA EXPRESIÓN DE DOGMATISMO Y SECTARISMO EN EL SENO DEL PUEBLO, ABRIENDO CAUCE A LA DISCUSIÓN EN EL SENO DE LA IZQUIERDA SOBRE LA CONDUCCIÓN Y FUTURO DEL PROCESO REVOLUCIONARIO.


ESTA POLÍTICA RECHAZA LA TENDENCIA A ASIGNAR EN LOS HECHOS AL GOBIERNO POPULAR UN CARÁCTER NEUTRAL Y EXIGE QUE LA FUERZA DE GOBIERNO SE SUME A LA FUERZA DEL PUEBLO PARA IMPULSAR Y ENCAUZAR LA REVOLUCIÓN CHILENA.


LOS SUCESOS DEL VIERNES 12 FUERON LA CULMINACIÓN DE UN MOVIMIENTO PARA CUYA CONSOLIDACIÓN Y DESARROLLO SE REQUIERE PASAR A LA OFENSIVA:


— ALENTANDO LA PARTICIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES EN EL ÁREA SOCIAL, OTORGÁNDOLES UN MAYOR PODER DE DECISIÓN Y CONTROL SOBRE LOS CUERPOS ADMINISTRATIVOS.


— IMPLANTANDO EL CONTROL DE LOS TRABAJADORES EN LA INDUSTRIA PRIVADA.


— ASEGURANDO LA PARTICIPACIÓN REAL DE LOS POBLADORES EN LA DIRECCIÓN DE LOS ORGANISMOS DE LA VIVIENDA.


— OTORGANDO EFECTIVA CAPACIDAD DE DECISIÓN A LOS CONSEJOS CAMPESINOS, ENTREGÁNDOLES MEDIOS MATERIALES PARA EL CUMPLIMIENTO DE LAS FUNCIONES.


— UNIFICANDO LAS ORGANIZACIONES POPULARES EN CONSEJOS COMUNALES DE TRABAJADORES, QUE A TRAVÉS DE ASAMBLEAS POR LA BASE RESUELVAN CUESTIONES DE INTERÉS COMO EL CONTROL DEL ABASTECIMIENTO A TRAVÉS DE LAS JAP; COMO EDUCACIÓN Y SALUD, ETC.


Las masas de Concepción están demostrando, siguiendo la advertencia de Fidel, qué pueden y quieren aprender más rápido que la burguesía. Pero sus esfuerzos quedarían frustrados si las masas populares de Chile, si sus direcciones nacionales no aprendieran, ellas también, más rápido que la burguesía del país y sus camarillas dirigentes.


POR ESTO LLAMAMOS A LAS MASAS, A LA IZQUIERDA DEL PAÍS, A UNA FRANCA E INTENSA DISCUSIÓN DE LOS SUCESOS DE CONCEPCIÓN.


PARTIDO SOCIALISTA

MOVIMIENTO DE ACCIÓN POPULAR UNITARIA (MAPU)

IZQUIERDA CRISTIANA

MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA (MIR)

Concepción, 24 de mayo de 1972.»

 El diálogo entre los convocantes a la marcha finalmente confluyó en el llamado a desarrollar una Asamblea Popular en Concepción. A ella convocaron la CUT Provincial, el Comando Provincial de Pobladores, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción y la Federación Provincial de Estudiantes Secundarios.

 

149 organizaciones de masas adhirieron al llamamiento, lo que motivo la activa participación de mas de cinco mil trabajadores. En la moción presentada por el Comité Regional del MIR a la Asamblea, se planteaba por primera vez la necesidad de la “creación por la base de los Consejos Comunales de Trabajadores en el campo y en la ciudad’.

El 26 de julio de 1972 en el teatro de Concepción, se llevó a lugar la Asamblea con la participación de 60 delegados de sindicatos de la Provincia, delegados de 5 organizaciones campesinas, 31 representantes de los campamentos, 16 representaciones de organizaciones estudiantiles, 26 directivas de Centro de Madres, con representantes de los 5 partidos políticos de izquierda.

El MIR planteó un Programa Revolucionario en la creación del Poder Popular, como alternativa a la institucionalidad, proponiendo la Asamblea del Pueblo.


 La relevancia se situó en  inpulsar un espacio de discusión que reunió a distintos actores sociales, por un lado, y, vino a abrir dentro de la izquierda un importante debate en torno al Poder Popular, por el otro.

El MIR desde la convocatoria a la Asamblea del Pueblo, tenía muy presente que ante los partidos políticos de la Unidad Popular, era minoría y sus propuestas no sería aprobadas. Esto no fue impedimento para general el debate ideológico en el seno del pueblo y del propio Gobierno.

Aquel debate estuvo encabezado por el propio presidente Allende quien envió una carta de rechazo a la Asamblea dirigida a los partidos de la UP. En ella sostuvo que la Asamblea generaba una potencialidad perturbadora. A la par denunció a los grupos que intentaban diseñar tácticas paralelas a las del gobierno.

Agregó que ese poder constituía una conducta aventurera que ponía en riesgo la lucha contra los verdaderos enemigos de la patria. Agregó, además, que el poder popular no surgiría de la maniobras divisionistas, y que la adhesión al régimen institucional y democrático garantizaban la realización del proyecto de la UP. Su análisis estaba directamente influenciado por el PC y sectores del PS.

Frente a la Asamblea el Partido Comunista reiteró la tesis que hacia residir el Poder Popular en los organismos sindicales y de masas.

El MIR respondió a través de su Secretario General Miguel Enríquez, quien sostuvo que la Asamblea del Pueblo sólo había sido una reunión agitativa y de propaganda; agregó que con su convocatoria se pretendía crear condiciones políticas que luego se proyectarían en la formación de los Consejos Comunales de Trabajadores.

  El MIR dejó en claro  que los espacios de participación diseñados por el gobierno no reconocían al movimiento de masas ni le entregaban espacios de desarrollo. Ante ello sería necesario levantar nuevas fórmulas de participación, entre las cuales  los Comandos Comunales, único órgano del Poder Popular capaz de incluir al conjunto del pueblo a los procesos de cambio necesarios. 


 En el periodo que fue desde la Asamblea del Pueblo de Concepción hasta el paro patronal de octubre de 1972, los sectores revolucionarios estuvieron permanentemente llamando a los trabajadores a desarrollar las tareas del Poder Popular.


Tanto en las crisis de agosto, provocada por la ofensiva de la burguesía, como la producida en los primeros días de septiembre, el MIR, a través de su periódico “El Rebelde”, ponía énfasis en la labor, señalando que construía la principal tarea de poder que debían llevar a cabo los trabajadores. 


  

La crisis del gobierno de la UP y las políticas reformistas

COAPO

El debate ideológico de las políticas reformistas durante el gobierno de la Unidad Popular, nos permite conocer sus consecuencias y sus resultados en ese periodo pre revolucionario. 

En el actuar proceso de rearticulación del MIR, Debate Mirista busca ser una herramienta política, al servicio de la necesaria discusión del Quehacer, aportando con análisis desde los documentos internos del partido, de sus publicaciones y resoluciones. 

El fracaso de las conversaciones entre la UP y el PDC


EL desarrollo y culminación de las negociaciones entre la Unidad Popular y la Democracia Cristiana, demostró en forma elocuente que los trabajadores nada bueno pueden esperar de las tácticas del reformismo. Bajo el pretexto de un diálogo se desenvolvió, en verdad, una amplia negociación política que puede comprometer seriamente el Programa de la UP. Algunos documentos conocidos, como son una exposición pública del Ministro de Justicia, Jorge Tapia, y una carta del senador Fuentealba, presidente del PDC, dejan una impresión desoladora acerca de la debilidad con que los representantes del gobierno (el propio Tapia, el ministro de Hacienda, Orlando Millas, y el senador Gumucio) afrontaron las negociaciones con la Democracia Cristiana. Se recoge la impresión de que se estuvo a punto de transar diversos asuntos cuya aceptación por parte del gobierno habría significado poner en grave riesgo el compromiso fundamental del Programa, o sea iniciar la construcción del socialismo en Chile. Las negociaciones fracasaron, sin embargo, porque poco antes de pronunciarse el Senado sobre los vetos del Ejecutivo, el sector freísta de la Democracia Cristiana volvió a empuñar el timón, exigiendo la rendición total e incondicional del gobierno.


Todo indica que los sectores reformistas que actúan en el interior de la Unidad Popular dominaban sin contrapeso en las negociaciones y que si no impusieron sus opiniones conciliadoras y entreguistas, se debió a la actitud despiadada del freísmo, punta de lanza de la extrema derecha. Algunos sectores de la UP, como el Partido Socialista, expresaron sus dudas de que la negociación con el PDC sirviera a los intereses del Programa del gobierno. Sus aprensiones se vieron confirmadas. Lo mismo puede decirse de la Izquierda Cristiana y de la Juventud Radical Revolucionaria, según se desprende de entrevistas a dirigentes de esos sectores, que publicamos en esta edición. La enseñanza de este episodio, cuyo análisis de fondo haremos más adelante, es que el reformismo amenaza cancelar las posibilidades del proceso iniciado en Chile. Los trabajadores lo están entendiendo así, como lo demuestran sus combativas movilizaciones recientes. Son justamente los trabajadores los que deben hacer sentir el peso de su influencia. Ellos pueden impedir que la oportunidad histórica de avanzar hacia la conquista del Poder, se vea frustrada por el reformismo. La actitud reformista de permanente conciliación con la burguesía y el imperialismo, ha ido erosionando la fuerza del proceso a un extremo que impone una enérgica reacción de la clase obrera para volver a poner rumbo hacia la meta esencial. 

«   PUNTO FINAL Año VI. Nº 162

 Martes 18 de julio de 1972 »


Para entender el contexto histórico de estas conversaciones de parte del gobierno de la Unidad Popular, hay que situarse en la situación de política nacional de 1971.

  


II. Resultado de la política UP en 1971

En forma sintética, se trata del desarrollo en Chile de una situación que hemos analizado como la de la creación en septiembre de 1970 de una “situación pre-revolucionaria” que no madura a “revolucionaria”, pero que todavía no revierte a la “normalidad”.

Se abre así el abanico de la nueva situación, que podríamos caracte-rizar para 1972 a través de 8 factores: a) Agudización de la lucha de clases. Esto debe entenderse no esquemáticamente. Enorme aumento de los enfrentamientos y de la agudización de esos enfrentamientos sociales y políticos, en todos los niveles tanto cualitativa como cuantitativamente.

b) Lo que en febrero llamamos “extensión a social del proceso” y en otros momentos hemos llamado “autonomización relativa de las clases”.

Tiende a referirse a la incorporación de cada vez más contingentes y capas de distintos sectores sociales a la actividad política. A la vez que a la organización, cohesión y búsqueda de representación directa de sus intereses, etc.

c) Autonomización relativa y cohesión relativa de importantes sectores de la pequeña burguesía, especialmente propietaria y también asalariada, urbana y rural (“enardecimiento”).

 d) Autonomización relativa de los militares (entendemos que estos conceptos fueron explicados en el C.C. anterior).

e) Fortaleza de la clase dominante, a la vez que una feroz lucha por el liderazgo que los diferentes sectores libran en su interior (por lo tanto crisis interna).

f) Debilidad del Gobierno y de la UP.

g) División de la izquierda, división de los revolucionarios y división del pueblo.

h) Contradicción permanente e incluso en momento pasando a primer plano —propia del sistema capitalista y de cualquier sistema social, pero aquí agudizada— entre el aparato del Estado y el movimiento de masas (explicada en el C.C. de marzo).

Todo esto nadando en una crisis económica —muchas veces analizada—, en una inestabilidad del sistema, entendido como la inestabilidad del Gobierno, de la inestabilidad de las alianzas políticas, de la inestabilidad de la relación entre el movimiento de masas y los partidos; es decir, una inestabilidad en casi todos los planos.

III La política reformista para 1972

 Al parecer sectores importantes del PC (sectores “más” reformistas) comienzan, desde fines de diciembre de 1971, a plantearse el modelo explícitamente formulado por Millas y Teitelboim en junio. (Durante el año 71 hay una pugna dentro del PC y del conjunto de la UP, pero aquí nos interesa la de los comunistas). Posteriormente, a fines de diciembre, un sector se decide y realiza un primer intento de plantear su política de combate a las políticas revolucionarias y de búsqueda de alianzas explícitas y públicas con la DC. En el mes de enero, después de las elecciones de Linares, lo impulsan decididamente. A partir de ese momento se encuentran con dificultades en diferentes planos:

—En primer lugar, con resistencias en el seno mismo del PC.

—En segundo lugar, con diferencias en la UP.

—En tercer lugar, con dificultades con los partidos de la burguesía que no muestran “comprensión” para estas políticas.

  —También con el movimiento de masas, que no estaba todavía “ablandando” en función de un esquema reformista. Se les había ofrecido una revolución y ahora había que frenarla y transformarla en otra cosa.

Debido a ello, estos sectores del PC se repliegan durante los meses de enero, febrero y marzo hasta los primeros días de abril. En este último mes hay dos plenos del PC: uno público, en el cual se enfrentan las dos corrientes y no se logra imponer una sobre la otra, y otro privado, que se realiza, más o menos, en el período en que estábamos conversando nosotros con el PC, en el cual triunfa la política más reformista. En ese momento (abril-mayo) el PC comienza a crear las condiciones para la conciliación y el freno, cuyos resultados hoy estamos midiendo.

—En primer lugar, busca establecer una alianza más estrecha con Allende, crear dentro de la UP un eje Allende-PC, que sólo logra afianzarse públicamente a partir de la carta pública de Allende sobre la Asamblea del Pueblo, pero es evidente que ésta existe desde antes.

—En segundo lugar, intenta someter al PS a sus posiciones, lo que logra en alguna medida durante las elecciones de la CUT, paralelamente a la prosecución de estas medidas está dando un cerrado, inescrupuloso y descarnado ataque contra la Izquierda Revolucionaria, que desencadena en definitiva y como nunca a partir de las elecciones de la CUT (un poco antes, se morigera luego con las conversaciones y luego vuelve a la ofensiva).

—Desde esas posiciones busca, entonces, un grado de alianza con la DC y se abren públicamente las conversaciones UP-DC. Si bien estas conversaciones fracasan desde el punto de vista de su estridencia original y formalidad pública, la verdad es que se mantienen hasta hace muy poco a través del Parlamento (a nivel casi público, puesto que lo advierten públicamente). De este modo, tienen conversaciones periódicas por intermedio de los parlamentarios, especialmente en el Senado, sobre las mismas cuestiones que se discutieron cuando constituyeron las comisiones bilaterales.

—Más todavía, desde allí el PC ya logra tomar el control de la UP y se comienza a hablar del “golpe de timón”, de la “hegemonía” del PC dentro del Gobierno donde imponen sus políticas.

—Ofrecen un modelo político que fue analizado por nosotros en una declaración del Secretariado Nacional, publicada internamente y en los diarios (inserción en “La Tercera”). Todo esto señala cómo el PC fue configurando el modelo político de “ultra-izquierda/ultra-derecha”; luego cómo fueron buscando las alianzas con la burguesía, y cómo entraron a ofrecer garantías a sectores de la burguesía empresarial. Ya el 5 de junio, O. Millas podía decirlo públicamente. Para ese entonces el sector “más” reformista había podido resolver la amplia gama de problemas anteriores, cuestión requerida para iniciar esa determinada política. De este modo el PC pudo abrir el combate virulento y ciego contra el MIR; pues con su modelo político Patria y Libertad y el MIR aparecían como los dos grandes elementos antinómicos al “proceso”, entre ellos se abría una “franja democrática y constructiva”, a partir de la cual era posible golpear fuertemente al MIR.

Esto es lo que el PC comienza a realizar y esa es la situación que antecede a la crisis. El PC controla el manejo del movimiento de masas con el aparato policial y controla, además, las relaciones con la burguesía y el imperialismo a través del Ministerio de Hacienda (O. Millas). Así “el modelo Millas” tiene ya condiciones favorables para comenzar a operar, y lo hace. En cuanto a los resultados, como veremos más adelante, al mes y medio casi se cayó el Gobierno. Ese fue el resultado final de la política reformista ejecutada como nunca y como nunca tan claramente expuesta por ellos, con absoluta hegemonía en el Gobierno y en la UP.

 «INFORME DE LA COMISIÓN POLÍTICA AL COMITÉ CENTRAL

RESTRINGIDO SOBRE “LA CRISIS DE AGOSTO”»

El MIR fue crítico a está línea reformista de claudicación del PC y el fracasado intento de alianza con el PDC. Al interior de los partidos de la UP se levantaban voces críticas a estas negociaciones.

« Aumentados por la Derecha, han obligado a los sectores de la izquierda a un detenido análisis. Dentro de la Unidad Popular, el debate aún prosigue. Apoyo y juicios críticos a las tácticas sustentadas hasta hoy nutren las discusiones internas.


La Izquierda Cristiana, por boca de su Secretario General Subrogante, diputado Pedro Felipe Ramírez, entregó a PF su juicio acerca del momento político que vive el país.


LA DC: PARTIDO CONTRA-REVOLUCIONARIO


PF: ¿Cuál es la experiencia que ha dejado a su partido, como integrante de la UP, el fracaso de las conversaciones con la Democracia Cristiana?


“Nosotros conocemos bien a la DC. Venimos muchos desde allá. Conocemos a sus dirigentes, a sus bases. Sabemos lo que piensan, lo que quieren, como actúan. El hecho de habernos salido no ha generado en nosotros ningún rencor que pudiera hacernos perder objetividad al pronunciarnos acerca de la DC. Vivimos fraternalmente allí y nos fuimos tranquilos de ella, convencidos de que ese partido había perdido toda chance de ser un partido revolucionario, un partido de izquierda, un partido que luche por el socialismo. La última oportunidad que tuvo la vivió con la candidatura Tomic. Su triunfo habría provocado dinamismos poderosos para hacer de ese partido un instrumento revolucionario. Otros son los que se habrían ido. Por esa razón es que trabajamos a fondo en favor de esa candidatura. Pero la ocasión se perdió y no volverá a repetirse. Lo que hay ahora en la DC es gente de centro y gente de derecha. Gente que se debate en las contradicciones del reformismo y gente coherente y firmemente pro capitalista. Todos, sin embargo, unidos en la pasión por el poder, por la hegemonía del poder. Pasión de dirigentes y, sobre todo, pasión de bases. Lo que buscan hoy es el fracaso de la UP. Algunos por la vía rápida, otros esperando el 76. Pero el denominador común es la búsqueda del fracaso de la UP. Todo esto hace que la DC sea un partido que trabajará en contra del proceso revolucionario, cualquiera sea su presidente. Lo hará tratando de mantener a los sectores del pueblo que votan por ella, para lo cual resulta indispensable sostener una imagen populista, hablar de socialismo, hablar de participación, hablar de empresas de trabajadores. Pero en nada de eso creen realmente. El fracaso de las conversaciones no hace otra cosa que confirmarnos lo que ya sabíamos y que oportunamente dijimos a nuestros aliados de la UP.


COMO SE CONFUNDE A LAS MASAS


PF. ¿Podría interpretarse este fracaso como un error táctico (o estratégico) de la línea seguida por la UP hasta el momento?


“La UP se ha debatido hasta ahora entre las masas y la superestructura para buscar la fuerza política que se requiere para llevar adelante el proceso de cambios. Gran parte de las empresas que hoy están en manos de los trabajadores han sido obtenidas apelando, en lo fundamental, al apoyo de las masas. Los conflictos institucionales con el Parlamento, el Poder Judicial y la Contraloría, se han tendido, sin embargo, a enfrentarlos sin sustentarse en las masas, buscando en cambio la salida superestructural. En general, esto confunde a las masas. Les hace perder de vista el PIR aparece como amigo y al día siguiente como enemigo. Un día hay que atacar a la DC y al día siguiente hay que alabarla. Un día se dice que la justicia chilena es una justicia que defiende los intereses de la clase dominante y al otro día se condena a campesinos que se rebelan contra un juez derechista y provocador ¿Qué puede entender entonces el pueblo sobre cuáles son sus amigos y cuáles sus enemigos? Y si se confunde a las masas más conscientes ¿qué queda para los campesinos, pobladores y obreros que, víctimas de su alienación, apoyan a la DC e incluso al Partido Nacional?


Lo que nos preocupaba de las conversaciones con la DC era que la UP no tuviera claro si se trataba de un paso táctico o de una estrategia permanente para la obtención de la fuerza política necesaria. Y si los partidos no lo tenían claro, tampoco lo tendría claro la mesa. En todo caso, queda en pie algo fundamental: el hecho del fracaso de las conversaciones demuestra que el Gobierno y la UP no aceptaron transar aspectos básicos del programa”.


UN PROCESO REVOLUCIONARIO O AVANZA O ES DERROTADO


PF. La posición sustentada por partidos de la UP en el sentido de que es necesario consolidar lo logrado, la considera ajustada al actual momento político?


“El actual momento político no es el mismo que al inicio del Cónclave y es previsible una readecuación de las posiciones de cada partido. Nosotros, en todo caso, antes y ahora hemos dicho que un proceso revolucionario o avanza o es derrotado. Y avanzar significa recoger, de manera adecuada, los factores de radicalización presentes en la sociedad chilena. Y el factor fundamental de radicalización es la existencia de contradicciones sociales que el pueblo vive y siente día a día. En general, entre los pobres y los ricos. Entre el campesino y la burguesía agraria. Entre los asalariados de la mediana y pequeña industria y sus patrones. Entre los sin casa y los dueños de los sitios y de las empresas constructoras. Entre los que pueden comprar auto y los que tienen que resignarse a esperar micro. Entre los médicos que se dedican a la atención particular y del Sermena y las familias de los imponentes del SNS o de aquellos que ni siquiera tienen previsión. Otro factor de radicalización es el conflicto que existe entre la masa y la burocracia. Sólo recogiendo estas contradicciones, levantando en relación a ellas las banderas de los oprimidos, con un sentido de clase, será posible encontrar la fuerza necesaria para derrotar a los enemigos. De allí también nacerá la cohesión de las fuerzas populares, su sentido solidario y su disciplina. De otra forma nos quedaremos sin nada. Sin capacidad para derrotar a los enemigos y con una masa que no verá en el éxito del proceso la solución de sus problemas. Y esta tratará de encontrarla en el reivindicacionismo individual o grupal.


DIFERENCIAS EN LA UP


PF. A su juicio, ¿cuáles serían las diferencias fundamentales que habría entre este planteamiento y el que sostienen otras fuerzas de la UP?


“Nosotros hemos sostenido que es correcto decir que los enemigos son el imperialismo, los monopolios y el latifundio, pero lo incorrecto es tomarlos como los enemigos únicos. Primero, porque afectan las relaciones de producción de una minoría del proletariado y no afectan para nada las condiciones de vida del subproletariado. Segundo, porque existen contradicciones sociales como las señaladas anteriormente que no son recogidas en la lucha contra estos enemigos principales. Tercero, porque la burguesía chilena tiene capacidad suficiente para desplazar sus centros de poder económicos en la medida que sigue teniendo a su favor la estructura social, política y cultural creada por ella. Una demostración clara de esto lo constituye lo sucedido en el agro. Ya casi liquidado el latifundio, la burguesía agraria sigue roncando en el campo chileno. La lucha contra el imperialismo, los monopolios y el latifundio debe darse en un marco general de lucha contra la burguesía”.


ES INDISPENSABLE DESATAR UNA POLÍTICA DE CLASE


PF. ¿Cuál es, a juicio de la IC, el contenido que tiene el llamado que hacen ciertos sectores de la UP a la Democracia Cristiana? ¿Es correcto hacer una diferencia entre las bases del PDC y sus dirigentes?


“Las bases militantes del PDC no son distintas de sus dirigentes. Incluso es posible percibir que ciertos dirigentes son más “razonables” que las bases. Por ejemplo, las bases en su mayoría estaban en contra de las conversaciones UP-DC. Y esto ha hecho que muchos sectores de izquierda crean posible debilitar a la DC sobre la base de agudizar las contradicciones entre sus dirigentes. Un buen ejemplo de esto es que cuando nosotros nos fuimos diciendo que las “bases estaban derechizadas”, tales sectores de izquierda, con sus declaraciones y su prensa, inflaron desmesuradamente la significación numérica de la gente que se venía con nosotros. Siempre les dijimos que estaban equivocados. Que los que partíamos éramos pocos. Que lo hacíamos no para “dividir” al PDC sino para crear afuera un instrumento revolucionario para los cristianos. Y que la única manera de debilitar al PDC es sustrayéndole los sectores populares adherentes. Pero esos sectores no los conquistaremos apelando a su condición de democratacristianos, sino a su condición de oprimidos. Para lo primero se requiere pasar por el tamiz de un partido derechizado. Para lo segundo, se requiere desatar una política de clase”. »


Cuando en   Maipú, hablaban las barricadas en la defensa de la producción.


   

En junio de 1972 el Ministerio de Trabajo dejó sin solucionar varios conflictos sindicales donde se solicitaba la intervención estatal, a raíz de que estaban en curso las conversaciones de Allende con la DC sobre la delimitación del Área de Propiedad Social, resultado de la adopción por parte de la UP de la llamada política Millas-Matus. (81) Fueron los obreros y pobladores de Maipú que habían participado en las movilizaciones anteriores quienes supieron aprovechar la cercanía geográfica de las industrias en conflicto para coordinar sus acciones y “dar la pelea juntos”. Así nace el primer “Comando de Trabajadores del Cordón Cerrillos-Maipú” (sector de la comuna de Maipú, en la cual están ubicadas la mayoría de las industrias). Significativamente su primera acción coordinada consiste en cerrar todas las vías de acceso a la comuna mediante barricadas, de tal forma que todo el territorio quedó bajo control de los trabajadores (los obreros de la extensa concentración de industrias que atraviesa la comuna y los pobladores de campamentos vecinos). Las barricadas se mantuvieron todo el día hasta que varios funcionarios del Gobierno trajeron el decreto de intervención para una empresa y garantías de que se procedería de igual manera con otras dos. Además de esa exigencia, el Comando había declarado en su Manifiesto, después de verter expresiones de adhesión al compañero Presidente, “repudiar al Poder Judicial y a la Contraloría y exigir la libertad de los interventores y dirigentes presos…” y “… aquí estamos los trabajadores en la pelea contra la justicia burguesa”. 


Las experiencias de Cerrillos-Maipú tienen repercusiones en otros sectores de la ciudad. A dos semanas de los acontecimientos, otro Comando organiza una masiva toma de la carretera al aeropuerto internacional. Además, es en las grandes concentraciones de industrias donde se forman también Comandos de Trabajadores con sindicatos y JAPs. En las zonas de extensos núcleos de campamentos se forman “Consejos de Pobladores” -similares organizaciones con otro nombre-, integrados por las direcciones de aquellos y de otras organizaciones poblacionales.



En esta agudización de la lucha de clase, llevo al Comando de Trabajadores pasar a la acción directas. La movilización que impulsamos en Maipú —con el bloqueo de caminos y las barricadas— fue una forma de mostrarle al Presidente Allende que los trabajadores somos quienes debemos tomar los acuerdos… fue una forma de decir que estábamos descontentos con lo que estaba haciendo la UP por arriba. Y creemos que resultó muy impactante, tanto para los trabajadores como para el gobierno. Logramos uno de los objetivos: estaban suspendidas las intervenciones, y sin embargo salieron los decretos para Perlak, Fantuzzi y Polycron. Al mismo tiempo le dimos apoyo al gobierno, como trabajadores; y apoyo es lo que le está faltando en el último tiempo”…


Esto afirmó Santos Romeo González, socialista, secretario del Sindicato Profesional de la Industria Perlak, requisada por resolución del Ministerio de Economía al calor de la movilización obrera. (“¿Qué mejor argumento podíamos dar para convencer a los sectores reacios a las intervenciones?”, comentaba más tarde un ministro socialista. “Los obreros en las calles, paralizando el tránsito y dispuestos a todo … Había que actuar rápidamente”). 

   Aquel viernes 24 de junio, fue la culminación de la lucha que habían comenzado a dar solos los trabajadores de Perlak por la intervención de la industria. En el sector, el Cordón Cerrillos, otras fábricas habían entrado en conflicto, y todas se veían enfrentadas al tácito compás de espera que acompañaba las conversaciones UP-PDC. Al mismo tiempo arreciaba la ofensiva del poder judicial y sobre Perlak pesaba una orden de desalojo que debía cumplirse ese día. El encarcelamiento de interventores y dirigentes sindicales alertó a los trabajadores del sector, que formaron un Comando para iniciar una acción conjunta. Dieciocho industrias participaban en el Comando que acordó la movilización y lanzó la proclama:


“Es para decirle al compañero Presidente que aquí estamos los trabajadores firmes al lado suyo, que no pare el programa popular. Aquí estamos los trabajadores en la pelea contra la justicia burguesa”. Luego detallaron los objetivos del movimiento: Apoyar al gobierno y al Presidente Allende; repudiar al Poder Judicial y a la Contraloría, y exigir la libertad de los interventores y dirigentes presos y la suspensión de querellas. Pedían que no se pararan las intervenciones y que se decretara la intervención de las industrias en conflicto, y exigieron la participación real para lograr el control obrero de la producción.


Las barricadas que dieron fe de este programa se levantaron en Pajaritos, frente a Perlak. Franklin, Mapesa, Cic. También las hubo en Insa y en Pedro Aguirre Cerda con Buzeta.

Para el Partido Socialista, la movilización de Maipú fue “triunfo proletario, triunfo de una línea, triunfo del programa” (Semanario “Posición”, número 12). Señala expresamente la revista que esa movilización, en los términos en que se produjo, es el mejor respaldo al Presidente y al Gobierno Popular.


El diario “El Siglo”, en cambio, calificó de provocadores a quienes estuvieron en las barricadas de Maipú y reprodujo duras declaraciones de Allende contra los manifestantes. Sin embargo, el 25 de junio, el matutino comunista publicaba conceptos emitidos por Víctor Díaz, subsecretario del PC en el Pleno de esa colectividad. Dijo entonces “El Siglo”:

“Los obreros, los campesinos, los pobladores, los trabajadores en general, van a pasar derechamente a presionar con las masas para que los funcionarios se den cuenta que los problemas tienen que resolverse de modo revolucionario. Vamos a pasar del dicho al hecho. Que cada organización, cada sector de masas sepa y sienta que es poder, que participando, exigiendo, los problemas se van a solucionar”.

Cuando el Comando de Trabajadores de Maipú acordó la movilización del 24, sólo se opusieron los dirigentes comunistas del sector. “Sin embargo —explica Santos Romeo— muchos comunistas de base estuvieron con nosotros. Yo vi algunos compañeros que quemaban sus carnets frente a la industria Mapesa”.


Señala que ahora el Comando entró a una nueva etapa. Otras industrias se han unido a ellos en torno al programa levantado en esa oportunidad. “Queremos aumentar la combatividad del movimiento de masas en el sector, y queremos demostrar el poder de los trabajadores”, explica el dirigente sindical. Agrega que el Comando se propone lograr el control de la CUT de Maipú, y llamar a un congreso comunal.


El FTR tuvo —y sigue teniendo— activa participación en la movilización de los obreros y empleados de Maipú.


“Hemos cambiado, la gente ha cambiado mucho estos días de lucha”, —medita Santos Romeo— Empezamos con la huelga, luego fue la toma del Ministerio, después vino el lío con la Ministro Baltra, y luego el corte de camino.


Porque Santos Romeo González, dirigente socialista, es según Mireya Baltra, Ministro del Trabajo, un revolucionario trasnochado, un ultra y un provocador que mereció ser abofeteado. Junto a una festiva caricatura, el diario DC “La Prensa” tituló ese día “Mireya Baltra dejó KO a gallo que se insolentó”, mientras “El Siglo” destacaba: “Mireya les paró el carro a provocadores de Perlak”.


El Presidente del Sindicato Industrial de Perlak, Jaime Ramos Pino, 32 años, socialista, aclara: “Estamos defendiendo nuestros intereses, ¡cómo íbamos a andar con reverencias!”, dice.


El dirigente sindical explica que por acuerdo de los dos sindicatos, se había decidido que no entrara a la industria Octavio González, dirigente provincial de la CUT, porque sus actuaciones anteriores le habían merecido el calificativo de “persona no grata” para los obreros. Como la Ministro condicionara su entrada a la del dirigente de la CUT, se produjo el diálogo que terminó con el manotazo en cuestión.


“Ningún dirigente sindical dio explicaciones, como se dijo entonces”, afirma Ramos. “Nosotros teníamos ya la experiencia de la tramitación en el Ministerio del Trabajo. Para que nos atendieran, tuvimos que presionar con toda nuestra gente allí. Nos decían que no se podían hacer intervenciones sin antecedentes, y nosotros ya habíamos entregado una carpeta con todos los datos”, sostiene el dirigente.


EL SABOTAJE


“Aquí en Perlak no se aguantaba más la explotación y el sabotaje. Nos organizamos para luchar contra eso. El salario de la mayor parte de la gente es treinta escudos diarios. Un compañero con 30 años de trabajo, gana 54 escudos … Nos dan dos escudos para movilización y 50 para arriendo”, cuenta Ramos.


En la Industria Perlak, cuatro familias, emparentadas entre sí —los Carlemari, Cantiquera, Queirolo y Lagomarsino— se repartían la torta.


“En varias oportunidades se llevaban la mercadería por la libre, y la vendían sin que quedara constancia. Así iba todo derecho a sus bolsillos”, acusa Ramos. Recuerda que la última vez que eso sucedió fue mientras los trabajadores iban al funeral de un compañero. “Se llevaron mil cajas de conservas. Así no pagan impuestos ni nada, porque las venden por debajo”, explica.


Lo que más preocupaba a los obreros era el sabotaje a la producción. 

Como podemos darnos cuenta las críticas a la política reformista del PC, tenía diferentes actores políticos de la época, que se manifestaban por profundizar el periodo pre revolucionario.

 « A la política comunista de alianza con la burguesía media y pequeña, Camú responde que en esta correlación lo decisivo es “la propia fuerza de la revolución”, la que se logra “esencialmente por la firmeza y resolución de las vanguardias proletarias de conquistar, én primer lugar, a la mayoría del proletariado, de unir tras sí a las grandes masas de trabajadores, a los mejores hombres de la clase obrera”. Y agrega: “Difícilmente se podría afirmar qué esta tarea está cumplida en Chile, como para poner por encima de esta tarea y contradictoriamente a ella otras tácticas conducentes a la captación o neutralización de la pequeña, mediana burguesía y otros sectores medios y pequeño burgueses”.


Camú especifica que la tesis del PC de hacer concesiones para ganar determinadas capas sociales es antagónica al camino de acrecentar las fuerzas proletarias, semiproletarias del campo y la ciudad, y otras capas populares. “Ciertamente no se ganan estas fuerzas (sobre todo en medio de las dificultades económicas, financieras y de cerco imperialista en que nos encontramos) aceptando la premisa de Orlando Millas de que “EN NADA AYUDA al proceso revolucionario poner el acento en el anuncio de lo que haremos en el futuro, cuando haya condiciones más desarrolladas”. (Subrayado de Camú).


Por el contrario, Camú estima, aludiendo a Rosa Luxemburgo, que la ley vital de toda revolución “es la de avanzar con extrema celeridad y decisión (…) y PLANTEÁNDOSE SIEMPRE METAS ULTERIORES”, de lo contrario será empujada más atrás “de las débiles posiciones de partida”, hasta ser aplastada.



Más adelante, Camú se refiere a los peligros de perder fuerzas entre los propios trabajadores “al optar por políticas de quietismo, atrayentes a la pequeña burguesía”. Da como ejemplo el planteamiento de Millas sobre la cuestión agraria, quien dice “en cuanto A LOS SECTORES NO AFECTADOS por la actual etapa de la Reforma Agraria, debe llegarse con ellos a acuerdos concretos de producción, ASEGURANDO SU ESTABILIDAD Y ASCENSO ECONÓMICO”. Consejo con el cual pretende evitar el efecto de la lucha campesina que, a juicio de Millas, ha enajenado el apoyo de grandes masas de agricultores medios.


Camú señala que un acuerdo con los sectores no afectados por la Reforma Agraria significa concretamente “que no habrá para ellos Reforma Agraria”. Y agrega “esta seguridad brindada a estas clases sociales ‘permitiría’ ganar o neutralizar aproximadamente a treinta y dos mil propietarios de predios entre 20 y 80 hectáreas de riego básico y a setenta y dos mil propietarios de predios entre cinco y veinte has. de riego básico. Esta política, que es correcta sin discusión de nadie con respecto por lo menos a la pequeña propiedad (hasta veinte hectáreas de riego básico y quizás hasta cuarenta) conduce derechamente a la conclusión de que 120 mil obreros agrícolas …que laboran en propiedades de entre 40 y ochenta hectáreas QUEDAN MARGINADOS DE SU DERECHO HISTÓRICO A LA TIERRA, AL NO IMPULSARSE UNA NUEVA Reforma Agraria”. (Subrayado de Camú). 

Debate Mirista un espacio que pretende dar cabida al pensamiento revolucionario del MIR, en el año de la rearticulación…En las próximas publicaciones abordará el surgimiento de los Comandos de Trabajadores y el ” manifiesto de Concepción”.  

« Paralelamente la agudización de los conflictos entre los intereses de los sectores populares y la burguesía se reflejaba en las movilizaciones políticas partidarias de la izquierda, donde toma cuerpo el debate teórico (expuesto con anterioridad) en torno a la línea de comportamiento político que permitiría romper la camisa de fuerza que la derecha parecía ponerle al programa de Gobierno (por ejemplo con la Reforma Constitucional Hamilton-Fuentealba). Las expresiones concretas de la línea más radicalizada se dan a nivel de partidos políticos, en los acontecimientos de Concepción. 


De uno de tales acontecimientos surge el “Manifiesto de Concepción”,  primer documento político que llama a la constitución de los Comandos Comunales. Firmado por los partidos Socialista, MAPU, Izquierda Cristiana y MIR, propone pasar a la ofensiva “unificando las organizaciones populares en Consejos Comunales de Trabajadores que, a través de asambleas por la base resuelven cuestiones de interés inmediato para los trabajadores, tales como el control del abastecimiento a través de las JAPs, como educación y salud, etc.”  Sin embargo la gran movilización conocida como “Asamblea Popular” sería el hecho político que pone en el tapete de discusión de la izquierda la necesidad de que el pueblo desarrollara urgentemente sus propios organismos de poder. Fue convocada por todas las organizaciones populares más representativas de la provincia con la consigna de denunciar el carácter contrarrevolucionario del Parlamento y de formar Consejos Comunales de Trabajadores, lográndose llenar el teatro más grande de la ciudad. Pero constituye simultáneamente el comienzo y el fin de los intentos estructurados de los partidos de la UP de imprimirle un nuevo curso político al proceso en lo que se refiere a la institucionalidad burguesa, y eso, a causa del categórico rechazo que recibe la Asamblea de parte del PC y del propio Presidente, quien calificó la iniciativa como “un proceso que sirve a los enemigos de la causa revolucionaria”, diciendo que “ella entraña un peligroso  » Un adelanto de la próxima publicación de Debate Mirista.