La crisis del gobierno de la UP y las políticas reformistas

COAPO

El debate ideológico de las políticas reformistas durante el gobierno de la Unidad Popular, nos permite conocer sus consecuencias y sus resultados en ese periodo pre revolucionario. 

En el actuar proceso de rearticulación del MIR, Debate Mirista busca ser una herramienta política, al servicio de la necesaria discusión del Quehacer, aportando con análisis desde los documentos internos del partido, de sus publicaciones y resoluciones. 

El fracaso de las conversaciones entre la UP y el PDC


EL desarrollo y culminación de las negociaciones entre la Unidad Popular y la Democracia Cristiana, demostró en forma elocuente que los trabajadores nada bueno pueden esperar de las tácticas del reformismo. Bajo el pretexto de un diálogo se desenvolvió, en verdad, una amplia negociación política que puede comprometer seriamente el Programa de la UP. Algunos documentos conocidos, como son una exposición pública del Ministro de Justicia, Jorge Tapia, y una carta del senador Fuentealba, presidente del PDC, dejan una impresión desoladora acerca de la debilidad con que los representantes del gobierno (el propio Tapia, el ministro de Hacienda, Orlando Millas, y el senador Gumucio) afrontaron las negociaciones con la Democracia Cristiana. Se recoge la impresión de que se estuvo a punto de transar diversos asuntos cuya aceptación por parte del gobierno habría significado poner en grave riesgo el compromiso fundamental del Programa, o sea iniciar la construcción del socialismo en Chile. Las negociaciones fracasaron, sin embargo, porque poco antes de pronunciarse el Senado sobre los vetos del Ejecutivo, el sector freísta de la Democracia Cristiana volvió a empuñar el timón, exigiendo la rendición total e incondicional del gobierno.


Todo indica que los sectores reformistas que actúan en el interior de la Unidad Popular dominaban sin contrapeso en las negociaciones y que si no impusieron sus opiniones conciliadoras y entreguistas, se debió a la actitud despiadada del freísmo, punta de lanza de la extrema derecha. Algunos sectores de la UP, como el Partido Socialista, expresaron sus dudas de que la negociación con el PDC sirviera a los intereses del Programa del gobierno. Sus aprensiones se vieron confirmadas. Lo mismo puede decirse de la Izquierda Cristiana y de la Juventud Radical Revolucionaria, según se desprende de entrevistas a dirigentes de esos sectores, que publicamos en esta edición. La enseñanza de este episodio, cuyo análisis de fondo haremos más adelante, es que el reformismo amenaza cancelar las posibilidades del proceso iniciado en Chile. Los trabajadores lo están entendiendo así, como lo demuestran sus combativas movilizaciones recientes. Son justamente los trabajadores los que deben hacer sentir el peso de su influencia. Ellos pueden impedir que la oportunidad histórica de avanzar hacia la conquista del Poder, se vea frustrada por el reformismo. La actitud reformista de permanente conciliación con la burguesía y el imperialismo, ha ido erosionando la fuerza del proceso a un extremo que impone una enérgica reacción de la clase obrera para volver a poner rumbo hacia la meta esencial. 

«   PUNTO FINAL Año VI. Nº 162

 Martes 18 de julio de 1972 »


Para entender el contexto histórico de estas conversaciones de parte del gobierno de la Unidad Popular, hay que situarse en la situación de política nacional de 1971.

  


II. Resultado de la política UP en 1971

En forma sintética, se trata del desarrollo en Chile de una situación que hemos analizado como la de la creación en septiembre de 1970 de una “situación pre-revolucionaria” que no madura a “revolucionaria”, pero que todavía no revierte a la “normalidad”.

Se abre así el abanico de la nueva situación, que podríamos caracte-rizar para 1972 a través de 8 factores: a) Agudización de la lucha de clases. Esto debe entenderse no esquemáticamente. Enorme aumento de los enfrentamientos y de la agudización de esos enfrentamientos sociales y políticos, en todos los niveles tanto cualitativa como cuantitativamente.

b) Lo que en febrero llamamos “extensión a social del proceso” y en otros momentos hemos llamado “autonomización relativa de las clases”.

Tiende a referirse a la incorporación de cada vez más contingentes y capas de distintos sectores sociales a la actividad política. A la vez que a la organización, cohesión y búsqueda de representación directa de sus intereses, etc.

c) Autonomización relativa y cohesión relativa de importantes sectores de la pequeña burguesía, especialmente propietaria y también asalariada, urbana y rural (“enardecimiento”).

 d) Autonomización relativa de los militares (entendemos que estos conceptos fueron explicados en el C.C. anterior).

e) Fortaleza de la clase dominante, a la vez que una feroz lucha por el liderazgo que los diferentes sectores libran en su interior (por lo tanto crisis interna).

f) Debilidad del Gobierno y de la UP.

g) División de la izquierda, división de los revolucionarios y división del pueblo.

h) Contradicción permanente e incluso en momento pasando a primer plano —propia del sistema capitalista y de cualquier sistema social, pero aquí agudizada— entre el aparato del Estado y el movimiento de masas (explicada en el C.C. de marzo).

Todo esto nadando en una crisis económica —muchas veces analizada—, en una inestabilidad del sistema, entendido como la inestabilidad del Gobierno, de la inestabilidad de las alianzas políticas, de la inestabilidad de la relación entre el movimiento de masas y los partidos; es decir, una inestabilidad en casi todos los planos.

III La política reformista para 1972

 Al parecer sectores importantes del PC (sectores “más” reformistas) comienzan, desde fines de diciembre de 1971, a plantearse el modelo explícitamente formulado por Millas y Teitelboim en junio. (Durante el año 71 hay una pugna dentro del PC y del conjunto de la UP, pero aquí nos interesa la de los comunistas). Posteriormente, a fines de diciembre, un sector se decide y realiza un primer intento de plantear su política de combate a las políticas revolucionarias y de búsqueda de alianzas explícitas y públicas con la DC. En el mes de enero, después de las elecciones de Linares, lo impulsan decididamente. A partir de ese momento se encuentran con dificultades en diferentes planos:

—En primer lugar, con resistencias en el seno mismo del PC.

—En segundo lugar, con diferencias en la UP.

—En tercer lugar, con dificultades con los partidos de la burguesía que no muestran “comprensión” para estas políticas.

  —También con el movimiento de masas, que no estaba todavía “ablandando” en función de un esquema reformista. Se les había ofrecido una revolución y ahora había que frenarla y transformarla en otra cosa.

Debido a ello, estos sectores del PC se repliegan durante los meses de enero, febrero y marzo hasta los primeros días de abril. En este último mes hay dos plenos del PC: uno público, en el cual se enfrentan las dos corrientes y no se logra imponer una sobre la otra, y otro privado, que se realiza, más o menos, en el período en que estábamos conversando nosotros con el PC, en el cual triunfa la política más reformista. En ese momento (abril-mayo) el PC comienza a crear las condiciones para la conciliación y el freno, cuyos resultados hoy estamos midiendo.

—En primer lugar, busca establecer una alianza más estrecha con Allende, crear dentro de la UP un eje Allende-PC, que sólo logra afianzarse públicamente a partir de la carta pública de Allende sobre la Asamblea del Pueblo, pero es evidente que ésta existe desde antes.

—En segundo lugar, intenta someter al PS a sus posiciones, lo que logra en alguna medida durante las elecciones de la CUT, paralelamente a la prosecución de estas medidas está dando un cerrado, inescrupuloso y descarnado ataque contra la Izquierda Revolucionaria, que desencadena en definitiva y como nunca a partir de las elecciones de la CUT (un poco antes, se morigera luego con las conversaciones y luego vuelve a la ofensiva).

—Desde esas posiciones busca, entonces, un grado de alianza con la DC y se abren públicamente las conversaciones UP-DC. Si bien estas conversaciones fracasan desde el punto de vista de su estridencia original y formalidad pública, la verdad es que se mantienen hasta hace muy poco a través del Parlamento (a nivel casi público, puesto que lo advierten públicamente). De este modo, tienen conversaciones periódicas por intermedio de los parlamentarios, especialmente en el Senado, sobre las mismas cuestiones que se discutieron cuando constituyeron las comisiones bilaterales.

—Más todavía, desde allí el PC ya logra tomar el control de la UP y se comienza a hablar del “golpe de timón”, de la “hegemonía” del PC dentro del Gobierno donde imponen sus políticas.

—Ofrecen un modelo político que fue analizado por nosotros en una declaración del Secretariado Nacional, publicada internamente y en los diarios (inserción en “La Tercera”). Todo esto señala cómo el PC fue configurando el modelo político de “ultra-izquierda/ultra-derecha”; luego cómo fueron buscando las alianzas con la burguesía, y cómo entraron a ofrecer garantías a sectores de la burguesía empresarial. Ya el 5 de junio, O. Millas podía decirlo públicamente. Para ese entonces el sector “más” reformista había podido resolver la amplia gama de problemas anteriores, cuestión requerida para iniciar esa determinada política. De este modo el PC pudo abrir el combate virulento y ciego contra el MIR; pues con su modelo político Patria y Libertad y el MIR aparecían como los dos grandes elementos antinómicos al “proceso”, entre ellos se abría una “franja democrática y constructiva”, a partir de la cual era posible golpear fuertemente al MIR.

Esto es lo que el PC comienza a realizar y esa es la situación que antecede a la crisis. El PC controla el manejo del movimiento de masas con el aparato policial y controla, además, las relaciones con la burguesía y el imperialismo a través del Ministerio de Hacienda (O. Millas). Así “el modelo Millas” tiene ya condiciones favorables para comenzar a operar, y lo hace. En cuanto a los resultados, como veremos más adelante, al mes y medio casi se cayó el Gobierno. Ese fue el resultado final de la política reformista ejecutada como nunca y como nunca tan claramente expuesta por ellos, con absoluta hegemonía en el Gobierno y en la UP.

 «INFORME DE LA COMISIÓN POLÍTICA AL COMITÉ CENTRAL

RESTRINGIDO SOBRE “LA CRISIS DE AGOSTO”»

El MIR fue crítico a está línea reformista de claudicación del PC y el fracasado intento de alianza con el PDC. Al interior de los partidos de la UP se levantaban voces críticas a estas negociaciones.

« Aumentados por la Derecha, han obligado a los sectores de la izquierda a un detenido análisis. Dentro de la Unidad Popular, el debate aún prosigue. Apoyo y juicios críticos a las tácticas sustentadas hasta hoy nutren las discusiones internas.


La Izquierda Cristiana, por boca de su Secretario General Subrogante, diputado Pedro Felipe Ramírez, entregó a PF su juicio acerca del momento político que vive el país.


LA DC: PARTIDO CONTRA-REVOLUCIONARIO


PF: ¿Cuál es la experiencia que ha dejado a su partido, como integrante de la UP, el fracaso de las conversaciones con la Democracia Cristiana?


“Nosotros conocemos bien a la DC. Venimos muchos desde allá. Conocemos a sus dirigentes, a sus bases. Sabemos lo que piensan, lo que quieren, como actúan. El hecho de habernos salido no ha generado en nosotros ningún rencor que pudiera hacernos perder objetividad al pronunciarnos acerca de la DC. Vivimos fraternalmente allí y nos fuimos tranquilos de ella, convencidos de que ese partido había perdido toda chance de ser un partido revolucionario, un partido de izquierda, un partido que luche por el socialismo. La última oportunidad que tuvo la vivió con la candidatura Tomic. Su triunfo habría provocado dinamismos poderosos para hacer de ese partido un instrumento revolucionario. Otros son los que se habrían ido. Por esa razón es que trabajamos a fondo en favor de esa candidatura. Pero la ocasión se perdió y no volverá a repetirse. Lo que hay ahora en la DC es gente de centro y gente de derecha. Gente que se debate en las contradicciones del reformismo y gente coherente y firmemente pro capitalista. Todos, sin embargo, unidos en la pasión por el poder, por la hegemonía del poder. Pasión de dirigentes y, sobre todo, pasión de bases. Lo que buscan hoy es el fracaso de la UP. Algunos por la vía rápida, otros esperando el 76. Pero el denominador común es la búsqueda del fracaso de la UP. Todo esto hace que la DC sea un partido que trabajará en contra del proceso revolucionario, cualquiera sea su presidente. Lo hará tratando de mantener a los sectores del pueblo que votan por ella, para lo cual resulta indispensable sostener una imagen populista, hablar de socialismo, hablar de participación, hablar de empresas de trabajadores. Pero en nada de eso creen realmente. El fracaso de las conversaciones no hace otra cosa que confirmarnos lo que ya sabíamos y que oportunamente dijimos a nuestros aliados de la UP.


COMO SE CONFUNDE A LAS MASAS


PF. ¿Podría interpretarse este fracaso como un error táctico (o estratégico) de la línea seguida por la UP hasta el momento?


“La UP se ha debatido hasta ahora entre las masas y la superestructura para buscar la fuerza política que se requiere para llevar adelante el proceso de cambios. Gran parte de las empresas que hoy están en manos de los trabajadores han sido obtenidas apelando, en lo fundamental, al apoyo de las masas. Los conflictos institucionales con el Parlamento, el Poder Judicial y la Contraloría, se han tendido, sin embargo, a enfrentarlos sin sustentarse en las masas, buscando en cambio la salida superestructural. En general, esto confunde a las masas. Les hace perder de vista el PIR aparece como amigo y al día siguiente como enemigo. Un día hay que atacar a la DC y al día siguiente hay que alabarla. Un día se dice que la justicia chilena es una justicia que defiende los intereses de la clase dominante y al otro día se condena a campesinos que se rebelan contra un juez derechista y provocador ¿Qué puede entender entonces el pueblo sobre cuáles son sus amigos y cuáles sus enemigos? Y si se confunde a las masas más conscientes ¿qué queda para los campesinos, pobladores y obreros que, víctimas de su alienación, apoyan a la DC e incluso al Partido Nacional?


Lo que nos preocupaba de las conversaciones con la DC era que la UP no tuviera claro si se trataba de un paso táctico o de una estrategia permanente para la obtención de la fuerza política necesaria. Y si los partidos no lo tenían claro, tampoco lo tendría claro la mesa. En todo caso, queda en pie algo fundamental: el hecho del fracaso de las conversaciones demuestra que el Gobierno y la UP no aceptaron transar aspectos básicos del programa”.


UN PROCESO REVOLUCIONARIO O AVANZA O ES DERROTADO


PF. La posición sustentada por partidos de la UP en el sentido de que es necesario consolidar lo logrado, la considera ajustada al actual momento político?


“El actual momento político no es el mismo que al inicio del Cónclave y es previsible una readecuación de las posiciones de cada partido. Nosotros, en todo caso, antes y ahora hemos dicho que un proceso revolucionario o avanza o es derrotado. Y avanzar significa recoger, de manera adecuada, los factores de radicalización presentes en la sociedad chilena. Y el factor fundamental de radicalización es la existencia de contradicciones sociales que el pueblo vive y siente día a día. En general, entre los pobres y los ricos. Entre el campesino y la burguesía agraria. Entre los asalariados de la mediana y pequeña industria y sus patrones. Entre los sin casa y los dueños de los sitios y de las empresas constructoras. Entre los que pueden comprar auto y los que tienen que resignarse a esperar micro. Entre los médicos que se dedican a la atención particular y del Sermena y las familias de los imponentes del SNS o de aquellos que ni siquiera tienen previsión. Otro factor de radicalización es el conflicto que existe entre la masa y la burocracia. Sólo recogiendo estas contradicciones, levantando en relación a ellas las banderas de los oprimidos, con un sentido de clase, será posible encontrar la fuerza necesaria para derrotar a los enemigos. De allí también nacerá la cohesión de las fuerzas populares, su sentido solidario y su disciplina. De otra forma nos quedaremos sin nada. Sin capacidad para derrotar a los enemigos y con una masa que no verá en el éxito del proceso la solución de sus problemas. Y esta tratará de encontrarla en el reivindicacionismo individual o grupal.


DIFERENCIAS EN LA UP


PF. A su juicio, ¿cuáles serían las diferencias fundamentales que habría entre este planteamiento y el que sostienen otras fuerzas de la UP?


“Nosotros hemos sostenido que es correcto decir que los enemigos son el imperialismo, los monopolios y el latifundio, pero lo incorrecto es tomarlos como los enemigos únicos. Primero, porque afectan las relaciones de producción de una minoría del proletariado y no afectan para nada las condiciones de vida del subproletariado. Segundo, porque existen contradicciones sociales como las señaladas anteriormente que no son recogidas en la lucha contra estos enemigos principales. Tercero, porque la burguesía chilena tiene capacidad suficiente para desplazar sus centros de poder económicos en la medida que sigue teniendo a su favor la estructura social, política y cultural creada por ella. Una demostración clara de esto lo constituye lo sucedido en el agro. Ya casi liquidado el latifundio, la burguesía agraria sigue roncando en el campo chileno. La lucha contra el imperialismo, los monopolios y el latifundio debe darse en un marco general de lucha contra la burguesía”.


ES INDISPENSABLE DESATAR UNA POLÍTICA DE CLASE


PF. ¿Cuál es, a juicio de la IC, el contenido que tiene el llamado que hacen ciertos sectores de la UP a la Democracia Cristiana? ¿Es correcto hacer una diferencia entre las bases del PDC y sus dirigentes?


“Las bases militantes del PDC no son distintas de sus dirigentes. Incluso es posible percibir que ciertos dirigentes son más “razonables” que las bases. Por ejemplo, las bases en su mayoría estaban en contra de las conversaciones UP-DC. Y esto ha hecho que muchos sectores de izquierda crean posible debilitar a la DC sobre la base de agudizar las contradicciones entre sus dirigentes. Un buen ejemplo de esto es que cuando nosotros nos fuimos diciendo que las “bases estaban derechizadas”, tales sectores de izquierda, con sus declaraciones y su prensa, inflaron desmesuradamente la significación numérica de la gente que se venía con nosotros. Siempre les dijimos que estaban equivocados. Que los que partíamos éramos pocos. Que lo hacíamos no para “dividir” al PDC sino para crear afuera un instrumento revolucionario para los cristianos. Y que la única manera de debilitar al PDC es sustrayéndole los sectores populares adherentes. Pero esos sectores no los conquistaremos apelando a su condición de democratacristianos, sino a su condición de oprimidos. Para lo primero se requiere pasar por el tamiz de un partido derechizado. Para lo segundo, se requiere desatar una política de clase”. »


Cuando en   Maipú, hablaban las barricadas en la defensa de la producción.


   

En junio de 1972 el Ministerio de Trabajo dejó sin solucionar varios conflictos sindicales donde se solicitaba la intervención estatal, a raíz de que estaban en curso las conversaciones de Allende con la DC sobre la delimitación del Área de Propiedad Social, resultado de la adopción por parte de la UP de la llamada política Millas-Matus. (81) Fueron los obreros y pobladores de Maipú que habían participado en las movilizaciones anteriores quienes supieron aprovechar la cercanía geográfica de las industrias en conflicto para coordinar sus acciones y “dar la pelea juntos”. Así nace el primer “Comando de Trabajadores del Cordón Cerrillos-Maipú” (sector de la comuna de Maipú, en la cual están ubicadas la mayoría de las industrias). Significativamente su primera acción coordinada consiste en cerrar todas las vías de acceso a la comuna mediante barricadas, de tal forma que todo el territorio quedó bajo control de los trabajadores (los obreros de la extensa concentración de industrias que atraviesa la comuna y los pobladores de campamentos vecinos). Las barricadas se mantuvieron todo el día hasta que varios funcionarios del Gobierno trajeron el decreto de intervención para una empresa y garantías de que se procedería de igual manera con otras dos. Además de esa exigencia, el Comando había declarado en su Manifiesto, después de verter expresiones de adhesión al compañero Presidente, “repudiar al Poder Judicial y a la Contraloría y exigir la libertad de los interventores y dirigentes presos…” y “… aquí estamos los trabajadores en la pelea contra la justicia burguesa”. 


Las experiencias de Cerrillos-Maipú tienen repercusiones en otros sectores de la ciudad. A dos semanas de los acontecimientos, otro Comando organiza una masiva toma de la carretera al aeropuerto internacional. Además, es en las grandes concentraciones de industrias donde se forman también Comandos de Trabajadores con sindicatos y JAPs. En las zonas de extensos núcleos de campamentos se forman “Consejos de Pobladores” -similares organizaciones con otro nombre-, integrados por las direcciones de aquellos y de otras organizaciones poblacionales.



En esta agudización de la lucha de clase, llevo al Comando de Trabajadores pasar a la acción directas. La movilización que impulsamos en Maipú —con el bloqueo de caminos y las barricadas— fue una forma de mostrarle al Presidente Allende que los trabajadores somos quienes debemos tomar los acuerdos… fue una forma de decir que estábamos descontentos con lo que estaba haciendo la UP por arriba. Y creemos que resultó muy impactante, tanto para los trabajadores como para el gobierno. Logramos uno de los objetivos: estaban suspendidas las intervenciones, y sin embargo salieron los decretos para Perlak, Fantuzzi y Polycron. Al mismo tiempo le dimos apoyo al gobierno, como trabajadores; y apoyo es lo que le está faltando en el último tiempo”…


Esto afirmó Santos Romeo González, socialista, secretario del Sindicato Profesional de la Industria Perlak, requisada por resolución del Ministerio de Economía al calor de la movilización obrera. (“¿Qué mejor argumento podíamos dar para convencer a los sectores reacios a las intervenciones?”, comentaba más tarde un ministro socialista. “Los obreros en las calles, paralizando el tránsito y dispuestos a todo … Había que actuar rápidamente”). 

   Aquel viernes 24 de junio, fue la culminación de la lucha que habían comenzado a dar solos los trabajadores de Perlak por la intervención de la industria. En el sector, el Cordón Cerrillos, otras fábricas habían entrado en conflicto, y todas se veían enfrentadas al tácito compás de espera que acompañaba las conversaciones UP-PDC. Al mismo tiempo arreciaba la ofensiva del poder judicial y sobre Perlak pesaba una orden de desalojo que debía cumplirse ese día. El encarcelamiento de interventores y dirigentes sindicales alertó a los trabajadores del sector, que formaron un Comando para iniciar una acción conjunta. Dieciocho industrias participaban en el Comando que acordó la movilización y lanzó la proclama:


“Es para decirle al compañero Presidente que aquí estamos los trabajadores firmes al lado suyo, que no pare el programa popular. Aquí estamos los trabajadores en la pelea contra la justicia burguesa”. Luego detallaron los objetivos del movimiento: Apoyar al gobierno y al Presidente Allende; repudiar al Poder Judicial y a la Contraloría, y exigir la libertad de los interventores y dirigentes presos y la suspensión de querellas. Pedían que no se pararan las intervenciones y que se decretara la intervención de las industrias en conflicto, y exigieron la participación real para lograr el control obrero de la producción.


Las barricadas que dieron fe de este programa se levantaron en Pajaritos, frente a Perlak. Franklin, Mapesa, Cic. También las hubo en Insa y en Pedro Aguirre Cerda con Buzeta.

Para el Partido Socialista, la movilización de Maipú fue “triunfo proletario, triunfo de una línea, triunfo del programa” (Semanario “Posición”, número 12). Señala expresamente la revista que esa movilización, en los términos en que se produjo, es el mejor respaldo al Presidente y al Gobierno Popular.


El diario “El Siglo”, en cambio, calificó de provocadores a quienes estuvieron en las barricadas de Maipú y reprodujo duras declaraciones de Allende contra los manifestantes. Sin embargo, el 25 de junio, el matutino comunista publicaba conceptos emitidos por Víctor Díaz, subsecretario del PC en el Pleno de esa colectividad. Dijo entonces “El Siglo”:

“Los obreros, los campesinos, los pobladores, los trabajadores en general, van a pasar derechamente a presionar con las masas para que los funcionarios se den cuenta que los problemas tienen que resolverse de modo revolucionario. Vamos a pasar del dicho al hecho. Que cada organización, cada sector de masas sepa y sienta que es poder, que participando, exigiendo, los problemas se van a solucionar”.

Cuando el Comando de Trabajadores de Maipú acordó la movilización del 24, sólo se opusieron los dirigentes comunistas del sector. “Sin embargo —explica Santos Romeo— muchos comunistas de base estuvieron con nosotros. Yo vi algunos compañeros que quemaban sus carnets frente a la industria Mapesa”.


Señala que ahora el Comando entró a una nueva etapa. Otras industrias se han unido a ellos en torno al programa levantado en esa oportunidad. “Queremos aumentar la combatividad del movimiento de masas en el sector, y queremos demostrar el poder de los trabajadores”, explica el dirigente sindical. Agrega que el Comando se propone lograr el control de la CUT de Maipú, y llamar a un congreso comunal.


El FTR tuvo —y sigue teniendo— activa participación en la movilización de los obreros y empleados de Maipú.


“Hemos cambiado, la gente ha cambiado mucho estos días de lucha”, —medita Santos Romeo— Empezamos con la huelga, luego fue la toma del Ministerio, después vino el lío con la Ministro Baltra, y luego el corte de camino.


Porque Santos Romeo González, dirigente socialista, es según Mireya Baltra, Ministro del Trabajo, un revolucionario trasnochado, un ultra y un provocador que mereció ser abofeteado. Junto a una festiva caricatura, el diario DC “La Prensa” tituló ese día “Mireya Baltra dejó KO a gallo que se insolentó”, mientras “El Siglo” destacaba: “Mireya les paró el carro a provocadores de Perlak”.


El Presidente del Sindicato Industrial de Perlak, Jaime Ramos Pino, 32 años, socialista, aclara: “Estamos defendiendo nuestros intereses, ¡cómo íbamos a andar con reverencias!”, dice.


El dirigente sindical explica que por acuerdo de los dos sindicatos, se había decidido que no entrara a la industria Octavio González, dirigente provincial de la CUT, porque sus actuaciones anteriores le habían merecido el calificativo de “persona no grata” para los obreros. Como la Ministro condicionara su entrada a la del dirigente de la CUT, se produjo el diálogo que terminó con el manotazo en cuestión.


“Ningún dirigente sindical dio explicaciones, como se dijo entonces”, afirma Ramos. “Nosotros teníamos ya la experiencia de la tramitación en el Ministerio del Trabajo. Para que nos atendieran, tuvimos que presionar con toda nuestra gente allí. Nos decían que no se podían hacer intervenciones sin antecedentes, y nosotros ya habíamos entregado una carpeta con todos los datos”, sostiene el dirigente.


EL SABOTAJE


“Aquí en Perlak no se aguantaba más la explotación y el sabotaje. Nos organizamos para luchar contra eso. El salario de la mayor parte de la gente es treinta escudos diarios. Un compañero con 30 años de trabajo, gana 54 escudos … Nos dan dos escudos para movilización y 50 para arriendo”, cuenta Ramos.


En la Industria Perlak, cuatro familias, emparentadas entre sí —los Carlemari, Cantiquera, Queirolo y Lagomarsino— se repartían la torta.


“En varias oportunidades se llevaban la mercadería por la libre, y la vendían sin que quedara constancia. Así iba todo derecho a sus bolsillos”, acusa Ramos. Recuerda que la última vez que eso sucedió fue mientras los trabajadores iban al funeral de un compañero. “Se llevaron mil cajas de conservas. Así no pagan impuestos ni nada, porque las venden por debajo”, explica.


Lo que más preocupaba a los obreros era el sabotaje a la producción. 

Como podemos darnos cuenta las críticas a la política reformista del PC, tenía diferentes actores políticos de la época, que se manifestaban por profundizar el periodo pre revolucionario.

 « A la política comunista de alianza con la burguesía media y pequeña, Camú responde que en esta correlación lo decisivo es “la propia fuerza de la revolución”, la que se logra “esencialmente por la firmeza y resolución de las vanguardias proletarias de conquistar, én primer lugar, a la mayoría del proletariado, de unir tras sí a las grandes masas de trabajadores, a los mejores hombres de la clase obrera”. Y agrega: “Difícilmente se podría afirmar qué esta tarea está cumplida en Chile, como para poner por encima de esta tarea y contradictoriamente a ella otras tácticas conducentes a la captación o neutralización de la pequeña, mediana burguesía y otros sectores medios y pequeño burgueses”.


Camú especifica que la tesis del PC de hacer concesiones para ganar determinadas capas sociales es antagónica al camino de acrecentar las fuerzas proletarias, semiproletarias del campo y la ciudad, y otras capas populares. “Ciertamente no se ganan estas fuerzas (sobre todo en medio de las dificultades económicas, financieras y de cerco imperialista en que nos encontramos) aceptando la premisa de Orlando Millas de que “EN NADA AYUDA al proceso revolucionario poner el acento en el anuncio de lo que haremos en el futuro, cuando haya condiciones más desarrolladas”. (Subrayado de Camú).


Por el contrario, Camú estima, aludiendo a Rosa Luxemburgo, que la ley vital de toda revolución “es la de avanzar con extrema celeridad y decisión (…) y PLANTEÁNDOSE SIEMPRE METAS ULTERIORES”, de lo contrario será empujada más atrás “de las débiles posiciones de partida”, hasta ser aplastada.



Más adelante, Camú se refiere a los peligros de perder fuerzas entre los propios trabajadores “al optar por políticas de quietismo, atrayentes a la pequeña burguesía”. Da como ejemplo el planteamiento de Millas sobre la cuestión agraria, quien dice “en cuanto A LOS SECTORES NO AFECTADOS por la actual etapa de la Reforma Agraria, debe llegarse con ellos a acuerdos concretos de producción, ASEGURANDO SU ESTABILIDAD Y ASCENSO ECONÓMICO”. Consejo con el cual pretende evitar el efecto de la lucha campesina que, a juicio de Millas, ha enajenado el apoyo de grandes masas de agricultores medios.


Camú señala que un acuerdo con los sectores no afectados por la Reforma Agraria significa concretamente “que no habrá para ellos Reforma Agraria”. Y agrega “esta seguridad brindada a estas clases sociales ‘permitiría’ ganar o neutralizar aproximadamente a treinta y dos mil propietarios de predios entre 20 y 80 hectáreas de riego básico y a setenta y dos mil propietarios de predios entre cinco y veinte has. de riego básico. Esta política, que es correcta sin discusión de nadie con respecto por lo menos a la pequeña propiedad (hasta veinte hectáreas de riego básico y quizás hasta cuarenta) conduce derechamente a la conclusión de que 120 mil obreros agrícolas …que laboran en propiedades de entre 40 y ochenta hectáreas QUEDAN MARGINADOS DE SU DERECHO HISTÓRICO A LA TIERRA, AL NO IMPULSARSE UNA NUEVA Reforma Agraria”. (Subrayado de Camú). 

Debate Mirista un espacio que pretende dar cabida al pensamiento revolucionario del MIR, en el año de la rearticulación…En las próximas publicaciones abordará el surgimiento de los Comandos de Trabajadores y el ” manifiesto de Concepción”.  

« Paralelamente la agudización de los conflictos entre los intereses de los sectores populares y la burguesía se reflejaba en las movilizaciones políticas partidarias de la izquierda, donde toma cuerpo el debate teórico (expuesto con anterioridad) en torno a la línea de comportamiento político que permitiría romper la camisa de fuerza que la derecha parecía ponerle al programa de Gobierno (por ejemplo con la Reforma Constitucional Hamilton-Fuentealba). Las expresiones concretas de la línea más radicalizada se dan a nivel de partidos políticos, en los acontecimientos de Concepción. 


De uno de tales acontecimientos surge el “Manifiesto de Concepción”,  primer documento político que llama a la constitución de los Comandos Comunales. Firmado por los partidos Socialista, MAPU, Izquierda Cristiana y MIR, propone pasar a la ofensiva “unificando las organizaciones populares en Consejos Comunales de Trabajadores que, a través de asambleas por la base resuelven cuestiones de interés inmediato para los trabajadores, tales como el control del abastecimiento a través de las JAPs, como educación y salud, etc.”  Sin embargo la gran movilización conocida como “Asamblea Popular” sería el hecho político que pone en el tapete de discusión de la izquierda la necesidad de que el pueblo desarrollara urgentemente sus propios organismos de poder. Fue convocada por todas las organizaciones populares más representativas de la provincia con la consigna de denunciar el carácter contrarrevolucionario del Parlamento y de formar Consejos Comunales de Trabajadores, lográndose llenar el teatro más grande de la ciudad. Pero constituye simultáneamente el comienzo y el fin de los intentos estructurados de los partidos de la UP de imprimirle un nuevo curso político al proceso en lo que se refiere a la institucionalidad burguesa, y eso, a causa del categórico rechazo que recibe la Asamblea de parte del PC y del propio Presidente, quien calificó la iniciativa como “un proceso que sirve a los enemigos de la causa revolucionaria”, diciendo que “ella entraña un peligroso  » Un adelanto de la próxima publicación de Debate Mirista.

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