Miguel Enríquez: el MIR y el Poder Popular

Radio TV Liberación plantea una necesaria reflexión sobre el poder popular, desde la vigencia del proyecto revolucionario del MIR, tomando como hilo conductor a  Miguel Enríquez  en el Chile de hoy.

 

Miguel Enríquez

“Pliego del Pueblo y el Manifiesto del Pueblo; embrionariamente surgían síntomas de una contraofensiva popular que debió haber sido la senda fundamental a partir de la cual debió ser orientado el movimiento de la izquierda y el pueblo después de la crisis de octubre. Pero la crisis de conducción y las vacilaciones reformistas hicieron que  esto no se estableciera. Habiendo germinado en órganos, germinalmente de poder local en un ascenso que era característico del período, pero que acá tomaba connotaciones importantes,

Habiéndose generado más de medio centenar de Comando Comunales que abríanembrionariamente la generación de un poder popular, la conducción reformista que predominó, y no fuimos capaces de revertirla, estableció lo contrario, buscó una salida distinta; el gabinete, el llamado por ellos gabinete, por nosotros “gabinete UP-generales ́ ́.

El reformismo fundamentalmente planteó y logró predominar en las fuerzas de izquierda y sabemos que en esto tuvo que “predominar” porque el conjunto de las fuerzas de izquierda no participaba de esto, y levantó la fórmula de lo que llamábamos gabinete UP-generales. ¿Qué estaba realmente haciendo? Aceptando imposiciones de la clase dominante o de fracciones de ella; no caía el gobierno, pero al mismo tiempo, eso sí, se consolidaba el sistema de dominación burgués. ” Miguel Enríquez

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Los Comandos Comunales, también llamados Coordinadores Comunales o Comités Coordinadores, fueron organizaciones populares surgidas originalmente para enfrentar los efectos del paro patronal de octubre de 1972.

Por consiguiente, como consecuencia del paro patronal … se fortalecieron enormemente las organizaciones de masas y surgió un sinnúmero de nuevas organizaciones, destacándose los Comandos Comunales, estos alcanzaron un nivel superior de organización, ya que lograron incorporar en un mismo aparato de coordinación y ejecución a obreros, campesinos, pobladores, estudiantes, profesionales y técnicos …se estaba frente a una alianza de clases en su máxima expresión, asumiendo tareas que se aproximarían a lo que sería un verdadero poder popular: Su objetivo el coordinar todas las acciones que se emprendieron en la comuna para vigilar, prevenir el sabotaje, asegurar la distribución de alimentos y bienes esenciales, el transporte, el abastecimiento de materias primas, etc, y en este sentido toman decisiones, planifican el trabajo, distribuyen responsabilidades, etc, es decir, ejercen realmente una determinada cuota de poder llegando a ser verdaderos organismos de poder en el seno de las masas, se fueron construyendo enlace y articulación entre sindicatos, juntas de abastecimiento y control de precios (JAP), juntas de vecinos, centros de madres, campamentos de pobladores, etc… teniendo como tareas básicas el abastecimiento de la población, canalizando la entrega de alimentos conjuntamente con las JAP comunales, la defensa, organizando comités de vigilancia en los barrios y poblaciones, y el transporte, empadronando a los chóferes y los vehículos durante el paro.

Desde el MIR se impulsaba ideológicamente el poder popular, se abrió un proceso de articulación  al interior de algunos partidos políticos de izquierda.

Los Comandos Comunales nacen con la movilización desarrollada por campesinos de Melipilla y obreros del cordón Cerrillos – Maipú en la primera quincena de julio de 1972, y por la realización de la Asamblea Popular en Concepción hacia fines del mismo mes. En el primer caso, se dio la coordinación de campesinos y obreros para protestar contra la decisión judicial desfavorable para los primeros, así como en rechazo de la derecha y sus acusaciones contra ministros de Allende, coordinación que se mantendría y potenciaría en el contexto del paro patronal y más tarde en la reacción frente al “tanquetazo”.

El segundo caso se refiere al acto convocado y desarrollado por diversos partidos políticos de izquierda y organizaciones sociales de la provincia de Concepción, entre los que se encontraban el PS, MIR, IC, MAPU, Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción (FEC), CUT provincial, entre otros. Este suceso, que en el fondo no tuvo mayores proyecciones políticas en términos de una coordinación más prolongada o la repetición del mismo, si tuvo repercusiones en el ámbito del debate respecto al poder popular y las formas de éste, planteándose entre otras ideas la necesidad de unificar los organismos populares en los Consejos Comunales de Trabajadores. Desde el PCCH se orientó una política de carácter reformista, logrando influir en el gobierno de Allende, con la finalidad de neutralizar a los sectores revolucionarios de izquierda.

Reconociendo en este periodo las embrionarias organizaciones que comienzan a conformarse hacia fines de 1971 y comienzos de 1972, cuando se crean el Consejo Comunal de La Florida y el Consejo Comunal de Las Condes, ambos con una importante participación de los sectores poblacionales del MIR. En el primer caso, dicho consejo comunal fue creado para representar a los sectores mayoritarios de la comuna,  sus objetivos políticos eran luchar contra los grupos reaccionarios, proyectándose realizar ambas tareas desde la misma municipalidad. A su vez, el caso del Consejo Comunal de Las Condes apuntaría a constituirse en un “foco de lucha antifacista” y de creación del nuevo poder popular .

El salto cualitativo en la toma de conciencia no se daría sino hasta octubre de 1972, en el contexto del paro patronal, y se produciría otra nueva oleada de creación o reactivación hacia junio – julio de 1973, a propósito del “tanquetazo”. Así, surgirían en Santiago los Coordinadores Comunales o Comandos Comunales de Vicuña Mackenna, Macul, Panamericana Norte – Renca, San Miguel, Cerrillos, Estación Central, Conchalí – Area Norte, Plaza Italia, Santiago Centro, Vizcachas – Open Door, La Granja, Comando Comunal Maipú, Comando Comunal de San Bernardo, Comité Coordinador Carrascal, Comando Comunal de Trabajadores de Colina, Comando Comunal de La Florida, Consejo Comunal de Las Condes, Consejo Comunal de Lampa y Batuco, Comando Comunal 2° Comuna, Comando Comunal de Trabajadores de Barrancas, Comando Comunal de Unidad Popular de Quilicura, Consejo Comunal de trabajadores de María Pinto, Comando Comunal de La Cisterna, Comando Comunal provisorio de la 8° Comuna, Comando Comunal de Quinta Normal, Coordinador Comunal de Macul o Ñuñoa Centro, Comité Coordinador Ñuñoa Oriente, y Comité Coordinador Parque O”Higgins.

Fue así, en los meses posteriores al paro gremial, funcionaron alrededor de 20 Comandos Comunales en el Gran Santiago, llegando a sumar cerca de 100 a nivel nacional, con heterogéneos niveles de organización y apoyo de organizaciones de base . Desde provincia se fueron gestando iniciativas locales/territoriales.

Respecto a su composición y tareas, podemos destacar como ejemplo ilustrativo del poder polar que se estaba gestando: el Comando Comunal de Conchalí – Área Norte y el de San Miguel. El primero incluía a sindicatos de las industrias y empresas DEVA, Fundición Libertad, Nobis, Ceresita, Ferriloza, Vía Sur, entre otras; las poblaciones “La Palmilla”, “Juanita Aguirre”, “Patria Nueva”, y “Parque Santa Mónica”; JAP y unidad vecinal 33, y unidades vecinales 3 y 26; el liceo 25, la escuela 428, la comunidad del Liceo Gabriela Mistral y las escuelas de Medicina y Dental de la Universidad de Chile; los hospitales Psiquiátrico, San José y el consultorio de “La Pincoya” y; finalmente, el sindicato campesino “Fidel Castro”, fijándose como tareas el abastecimiento, la vigilancia y el control de precios. Por su parte, el Comando Comunal de San Miguel lo integraban las  JAP,  los pobladores, centros de madres, organizaciones juveniles, juntas de vecinos, sindicatos como el de Sumar Polyester y Silberman, y centros de alumnos de liceos industriales, dándose como tareas la requisición de vehículos, la vigilancia, el abastecimiento y la distribución, y la no entrega de ninguna empresa requisada.

Con la conformación masiva de estas nuevas organizaciones populares, tanto Cordones Industriales como Comandos Comunales, el debate respecto al poder popular y las proyecciones de este se acentuó , manifestándose claramente las diferencias que existían respecto a este tema entre los diversos partidos políticos de izquierda. Así, las coincidencias que se habían dado originalmente en torno a estos – contexto de su surgimiento, composición, tareas básicas, importancia para poder enfrentar el paro patronal -, se transformaron rápidamente en diferencias cuando se comenzaron a analizar las proyecciones que debían tener a futuro.

Del conjunto de los partidos políticos de izquierda, será el Partido Comunista que establecerá la relación más compleja con los Comandos Comunales, pese a que reconocía su importancia.

El Partido Socialista por su parte adoptó una posición más positiva frente a los comandos, alentando, por lo menos a nivel de discurso, su conformación . De hecho, el MIR, que impulsaba con fuerza la creación de los comandos, decide apoyar electoralmente al PS en las parlamentarias de marzo de 1973 argumentando entre otras razones la posición coincidente que se tenía frente a la constitución de estos y sus proyecciones políticas, coincidencia que en realidad no pasaba mas allá de cuestiones de forma.

El MIR impulsaba los órganos de poder popular, aunque todavía embrionarios que debían actuar con independencia respecto al gobierno y la burocracia estatal. Los socialistas los veían como simples vehículos de coordinación del trabajo de las organizaciones populares en una localidad determinada. Por lo tanto, rechazaban la tesis de poder popular implícita en la concepción mirista, partiendo de la base que el gobierno estaba ya controlado por partidos que representaban a la clase obrera.

«Miguel Enríquez, Secretario General del MIR, julio de 1973: “Desde hace dos años venimos impulsando el desarrollo de formas de organización de masas, que enfrentando el orden burgués genere embrionáriamente formas de dualidad de poder, único camino que permite cristalizar la acumulación de fuerzas que se ha venido desarrollando. Si bien al principio esto no tomó forma concreta a nivel de masas, a fines de 1972 frente a las agresiones patronales… el movimiento de masas y extensos sectores de la izquierda tomaron conciencia de la necesidad de organizar su propio poder y lo impulsaron desde la base, generando las formas de poder ya conocidas”. »

A su vez, respecto a su composición y el por qué de esta, Miguel Enríquez diría al periódico “El Rebelde”: “Entendíamos que era necesario establecer la alianza obrero – campesina y establecer la alianza con los que llamamos los pobres de la ciudad. Y la única forma era incorporándolos a lo que llamamos Comandos Comunales. En segundo lugar, entendíamos que el pueblo estaba fragmentado, que la clase obrera estaba dividida por ramas de producción. Que la clase obrera no podía ser vanguardia de las clases en forma global y plena en la medida que estaban fragmentados campesinos y obreros, pobladores y obreros, estudiantes y obreros. Que había que buscar un mecanismo que incorporara a todas las capas del pueblo. Y a la vez incorporara a capas más retrasadas o que estaban pasivas. A partir de esto, entendíamos que se podían plantear las tareas del control del aparato burocrático del estado, en las cuales se reconociera la contradicción que había y que hay entre el movimiento de masas y el aparato burocrático del estado. En estos comandos se encontraría la fuerza para ir enfrentando a la burguesía, por un lado, y para ir generando los órganos de poder, por el otro” .

Por su parte, Nelson Gutiérrez, dirigente nacional del MIR, caracterizará en forma certera los alcances políticos de estas nuevas organizaciones: “Los Comandos Comunales, Comités y Consejos… (serían) los órganos embrionarios de un poder alternativo, que debe afirmar orgánica, ideológica, programática y políticamente la independencia de clase del proletariado en su lucha por el poder… Los comités, Comandos y Consejos deben ser organismos que coordinen a nivel comunal la actividad e iniciativa de los distintos sectores del pueblo, unifiquen sus fuerzas, centralicen su dirección y permitan desarrollar en mejor forma sus luchas inmediatas y la lucha por el poder”.

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Es así, que el MIR el sentido de los Comandos Comunales apuntaba a ir creando organismos de poder en forma embrionaria que fueran construyendo la dualidad de poder, elemento fundamental para destruir el aparato estatal de la burguesía y a la vez ir construyendo aquellos organismos sobre los cuales se haría el asalto al poder y la construcción de la sociedad socialista. De ahí entonces que el MIR colocó todos sus esfuerzos en la construcción de estos organismos de poder, lo que se manifestó en tres formas: en las críticas que realizaron a aquellos sectores de la izquierda que privilegiaron la construcción de otras orgánicas de poder popular; en las claras referencias que hacía respecto a la necesidad de constituir estos, incluso desde varios meses antes de que se implementara y masificara su constitución, y; en los esfuerzos reales de constitución de estos, tanto antes de octubre, como durante y después de esta coyuntura, lo que se refleja en la participación en ellos de militantes de los frentes de masas del MIR.

Respecto a lo primero, Miguel Enríquez planteaba en julio de 1973 que en el desarrollo del poder popular se habían presentado dos desviaciones: por una parte, aquellos que se habían opuesto a él con el propósito de mantener niveles de hegemonía burocrática en el movimiento de masas, oponiéndose a los comandos por un supuesto paralelismo a la CUT, posición que se manifestaba en el PC, y por otra, aquellos que habían restringido el desarrollo del poder popular al desarrollo de los cordones, cuestión que sería insuficiente pues solo aprovechaba los niveles de organización de la clase obrera, no organizando ni incorporando a las otras capas del pueblo, posición que se manifestaba especialmente en el Partido Socialista. Esta idea de las diferencias del MIR con los Cordones Industriales: el MIR “… objetaba el confinamiento y reclusión de los Cordones Industriales en el mundo de la fábrica y su consiguiente aislamiento de las demás capas del pueblo”.

En torno a lo segundo, el MIR comienza a plantear el tema de los “Consejos Comunales de Trabajadores” en forma constante a partir de marzo de 1972.

En un programa presentado por el MIR para “desatar la energía revolucionaria del pueblo” se plantea: “Impulsar el desarrollo del poder de los trabajadores. Desarrollar los Consejos Comunales Campesinos… Impulsar, a partir de las organizaciones de los trabajadores urbanos – sindicatos, poblaciones, JAP – el surgimiento de Consejos Comunales de Trabajadores que vayan asumiendo tareas de poder local”.

A su vez, en mayo de 1972 Miguel Enríquez diría: “Lo fundamental en los Consejos Comunales de Trabajadores… es que en ellos será posible incorporar a los amplios sectores urbanos, como los estudiantes, las mujeres, y sobre todo a los sectores postergados, a los pobres de la ciudad, como lo son los pobladores, lo sin casa, los cesantes: más que incorporar, se trata de unirlos bajo la conducción del proletariado industrial, y establecer bases sólidas para la alianza de clases que permitirá avanzar…” .

Por su parte, en julio del 72, en el programa que presenta simbólicamente el MIR para las elecciones complementarias de Coquimbo, se plantea en su punto 14: “A levantar como aspiración fundamental de los trabajadores y los pobres de la ciudad, los Consejos Comunales de Trabajadores, a través de los cuales expresen estos sus reivindicaciones y a la vez golpeen al aparato estatal burgués”

Miguel Enríquez
Radio TV Liberación, 5 de octubre Conversatorio Poder Popular en el Chile de hoy.

“Para nosotros las elecciones no entregan el poder a quienes participen en ella, pero si son instrumentos tácticos que se pueden utilizar para fortalecer las luchas del pueblo y avanzar hacia la conquista del poder. Su utilización en este caso concreto lo hace enormemente importante desde el punto de vista de las consecuencias y las perspectivas abiertas a partir de las elecciones de marzo. Nosotros, por lo menos  como política, vamos a participar con actividad electoral sobre la base de condicionarlo al levantamiento de un programa, el programa que hemos llamado el Programa del Pueblo y al problema de impulsar los Comandos Comunales y a una serie de consideraciones que iremos precisando en muy corto plazo.”

En agosto de 1972, El Rebelde pública “Los hechos de poder que se están produciendo por la acción de las masas abarcan todo el país. En Santiago, tras la movilización obrera del cordón Cerrillos, han seguido nuevas iniciativas de los obreros, campesinos y pobladores en Barrancas y Macul. El resultado a que apuntan esas movilizaciones es la creación de órganos de poder local, los Consejos Comunales de Trabajadores. Su coordinación a nivel provincial y nacional hará surgir sin duda un poder popular unificado, obrero y campesino, cuya expresión máxima será la Asamblea del Pueblo” .

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El FTR desde los cordones industriales construyendo Poder Popular

Finalmente, en septiembre de 1972, el Movimiento de Pobladores Revolucionarios (MPR), en el encuentro internacional de la vivienda, plantea “… la lucha por estos problemas (creación de la Empresa estatal de la construcción, entre otros) nos permitirá darnos niveles de organización más altos: la lucha por el poder local, la creación de los Consejos Comunales de trabajadores, logrando unir a todos los sectores de una comuna bajo las banderas del socialismo…”

Respecto a lo tercero, los esfuerzos que implementó el MIR para la conformación práctica de los Comandos Comunales así como su presencia en las direcciones de ellos, esto se comienza a visualizar desde fines de 1971. Así, a fines de diciembre de este año se comienza a conformar embrionáriamente un Consejo Comunal en La Florida, básicamente a partir de los sectores ligados al MPR, el que tendrá como una de sus manifestaciones, hacia septiembre de 1972, al “Comando San Rafael”, el que aglutinaba a los campamentos “Nueva La Habana”, “26 de Septiembre”, “14 de agosto”, “Mamá Rosa”, “René Schneider”, “Nueva Nevada” y “60 Unido”. A este Consejo Comunal se integrarían posteriormente la Manufactura Chilena de Caucho, única industria del sector, y las poblaciones “Pablo de Rokha”, “La Bandera”, “O”Higgins”, “6 de Mayo”, “Raúl del Canto” y “Santa Elena” .

A su vez, a comienzos de enero de 1972 se dan los primeros pasos para formar un Consejo Comunal en Las Condes, donde se observaba la participación de pobladores del MPR y obreros del FTR de la municipalidad. Hacia septiembre – octubre de 1972 ya participaban en él, los campamentos “Luciano Cruz”, “Fidel Ernesto”, “Manuel Rosales” y “Ñancahuazú”, y las cooperativas de construcción “La Oración”, “Brunelesco” y “Cultural Las Condes”, agrupando en total a unas 1.000 familias. Además, se integrarán cuatro poblaciones de la zona de “El Arrayán”, el sindicato campesino del mismo sector, siete centros de madres, los obreros municipales de la comuna, y el Centro de Perfeccionamiento de la Enseñanza, dependiente del SUTE, Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación. El presidente de este comando era el jefe del campamento “Luciano Cruz”, militante del Movimiento de Pobladores Revolucionarios .

«“A fines de julio de 1972 se forma el Comando de Trabajadores de Barrancas para enfrentar el problema de la locomoción, de la luz y agua en los campamentos del sector, para manifestar la necesidad de un hospital y la toma de posesión de los fundos expropiados y contra la “justicia burguesa”. Si bien en ese período no se identifica claramente la presencia del MIR en el comando, salvo quizás en algunos de los elementos programáticos levantados, la confirmación de su presencia se da en julio del 73. En ese mes, específicamente el día 25, el diario “Las Ultimas Noticias” publica una noticia bajo el título “El MIR aisló sector poniente de Santiago”, identificando la participación del FTR en la movilización, la cual se hacia en función de once puntos, de los cuales destacarán la petición de más canastas populares y abastecimiento directo, expropiación de las grandes distribuidoras mayoristas, el fortalecimiento de los organismos de defensa del pueblo y creación de brigadas en todos los campamentos, apoyo a un paro nacional destinado a fortalecer el poder popular, y el llamado a controlar y vigilar a los grupos armados de la derecha.”»

Por su parte, en el Comando Comunal Conchalí – Area Norte, donde participan un número importante de organizaciones de diversos sectores, se observa la presencia del FTR a través de la conducción del sindicato de la industria DEVA, sindicato que a su vez convocará a la conformación del comando, obteniendo más tarde la dirección de dicha instancia al ser elegido el presidente del sindicato en el cargo máximo del comando.

Finalmente, otros comandos donde se puede observar la presencia del MIR, tanto en sus direcciones como a nivel de participación de base, son en el Comando Comunal de Estación Central, el cual preside un miembro del FTR de ENAFRI, industria del sector; el Comando Comunal Macul o Ñuñoa Centro, donde participan núcleos del MPR a través del campamento “Jaime Eyzaguirre”, el cual de hecho preside un miembro de dicho frente de masas, pudiendo observarse además la presencia del FER del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, y; el Comité Coordinador Ñuñoa Oriente, presentándose la fuerte presencia del MPR a través de su participación y dirección en una de las agrupaciones poblacionales más importantes del sector, el campamento “Lo Hermida”.

En 1973 el Manifiesto de Agosto de los Comandos Comunales”. Este manifiesto de matriz mirista, planteará: “La formación de Comandos Comunales, en todos los sectores en que funcionen los Cordones Industriales, es la orden del día para los obreros, pobladores, campesinos y estudiantes”, para luego señalar que “La creación de Comandos Comunales en todo Santiago conducirá a la instauración de un verdadero poder popular capaz de sustituir, cada vez más, los organismos de poder burgués y capacitando los trabajadores a tomar en sus manos la conducción del estado” . Dicho manifiesto será suscrito por el Comando Comunal de Trabajadores de Estación Central, Comando Comunal de Barrancas, Comando de Coordinación de Pobladores de “Lo Hermida”, Comando Comunal de La Florida, Consejo Comunal Campesino de Lampa, Consejo Comunal Campesino de Colina y la JAP Comunal de Maipú.

Este hito histórico sería el último intento para organizar al pueblo.

«” Los Comandos Comunales estructurados irregularmente, respondiendo esencialmente a coyunturas específicas, y por lo mismo con escasa capacidad de convocatoria “efectiva”, es decir, movilizable constantemente, no tendrá correlato con la importancia que van adquiriendo en el debate teórico, donde claramente pasan a constituirse en un tema central. A la vez, esta propia centralidad, y especialmente la álgida coyuntura que se vivió a fines de la Unidad Popular, llevará a que los propios partidos de la coalición de gobierno llamen a constituirlos,  buscando pasar  de la teoría a la práctica.”»

Por su parte, para el MIR, los Comandos Comunales constituyeron desde el principio la forma organizativa esencial donde se debía organizar el pueblo, y ese elemento de su política se puede observar por lo menos desde marzo de 1972, y claramente hacia el período final logra madurar su posición respecto a estos, permitiéndole a su vez insertar el tema de los comandos en la discusión con la izquierda, y más importante aún, logrando, creemos, influir en mayor o menor medida en el resto de la izquierda en torno a la importancia capital de este órgano de poder.

En el Chile de hoy, Radio TV Liberación Miguel Enríquez invitamos, a debatir sobre la construcción del poder popular, desde el rol de los medios alternativos de comunicación.

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Chile: Macarena Valdés la impunidad de sus asesinos

Macarena Valdés apareció ahorcada en su casa hace dos años, en Tranguil (Chile). Los hechos ocurrieron después de que ella y su marido mostraran su oposición a una empresa que construía una mini central hidroeléctrica. Las autoridades determinaron que fue un suicidio, pero para Rubén Collío, “no investigaron realmente” y asegura que “alguien mató a Macarena”. Por Santiago Sáez.

Rubén Collío vive en Tranguil, en la comuna Panguipulli, en las faldas de los Andes de la región de Los Ríos, en Chile. Cuando habla de sus montañas, que él llama cerros, lo hace con emoción. “Es un lugar que tiene mucha vegetación, está rodeado de verde. Es un verde especial, distinto del eucalipto o el pino. Es un lugar lleno de vida”, afirma Collío, quien, junto con su mujer, Macarena, y sus hijos, llegaron a vivir a Tranguil en 2014, hartos del cemento de la capital, Santiago. “Allí vivimos dos años de pura felicidad. Los recuerdos de esos años son los que nos mantienen en pie hasta ahora, durante estos dos años de pelea”, explica.

Macarena apareció ahorcada en su casa. Los hechos ocurrieron después de que ella y su marido mostraran su oposición a una filial de la empresa austriaca RP Global, que construía una mini central hidroeléctrica en la localidad. Las autoridades concluyeron que se trató de un suicidio. Según Collío, sus investigaciones indican que ya estaba muerta. El activista mapuche está en Europa estos días para defender su caso y pedir “justicia para La Negra”. La pasada semana presentó su caso ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra. Esta semana ha pasado por los Parlamentos vasco y navarro, donde también ha denunciado la situación del pueblo mapuche.

¿Quién mató a Macarena?

Sería muy irresponsable por mi parte decirte quién mató a La Negra. Me encantaría poder saberlo a ciencia cierta. Conozco a los responsables del clima de tensión en toda la zona de la Araucanía, pero sería muy irresponsable darte un nombre.

¿Cuál es su primer contacto con la empresa a la que se opusieron?

El primer contacto con ellos lo tiene la comunidad, a finales de 2015, que es la que nos invita a participar en una reunión donde supuestamente se iban a tratar algunos temas de interés. Finalmente, la empresa trajo un acuerdo ya listo y cerrado de lo que la comunidad supuestamente necesita para dejar que la empresa se instale.

¿Estas empresas se instalan con facilidad en las comunidades?

El sueldo mínimo en Chile es de 250.000 pesos al mes (unos 317 euros). En la montaña la gente vive con unos 100.000 pesos, menos de la mitad, para toda una familia. Esta empresa aparece ofreciendo 400.000 pesos por todo tipo de trabajos. Es mucho más de lo que gana cualquier persona por allí. Además, la empresa no solo ofrece trabajo para los hombres, sino que también la ofrece para las mujeres y los jóvenes de más de 14 años. Entonces, en una casa en la que antes vivían con 100.000 pesos, pueden acabar con más de un millón y medio al mes.

Es muy difícil que la gente se oponga a eso. Yo entiendo que la gente cede ante esas ofertas. Porque si estás con el dinero justo, de repente puedes vivir con 1.500 o 2.000 euros al mes haciendo cualquier cosa, porque los tenían tapando hoyos con arena en el camino. Es algo que podrían hacer con una máquina, pero tenían a la gente trabajando día y noche, y bajo la lluvia. Para la empresa era innecesario, pero con eso mantenían a la gente bajo control.

¿Qué ocurre para que comience la oposición en Tranguil?

La oposición se produce porque empiezan a vulnerar derechos. Nos instalan una línea de alta tensión sobre las cabezas, y después empiezan a instalar salas de máquinas en la comunidad. Operan fuera de la ley, y comenzamos a encararlos.

Su conflicto nace de una línea de alta tensión.

Tranguil es, básicamente, un camino sin salida de unos 19 kilómetros, con casas a lo largo del mismo. Llega hasta el final y termina en la falda de un cerro. En la misma población la empresa construyó una mini central hidroeléctrica.

La empresa se instaló unos ocho kilómetros antes de llegar al final del camino. Desde ahí hasta la punta hicieron un tendido de alta tensión, y el único espacio que no lograron completar eran unos 800 metros fuera de mi casa. No lo podían hacer porque había un poste que estaba dentro de nuestro terreno, y nosotros les prohibimos el acceso. Esos 800 metros eran los que les faltaba para poder terminar su tendido y vender la electricidad que generaban en la central local.

En Chile, el agua no es un derecho. Es un bien. Si tienes dinero suficiente puedes comprar un río entero y secarlo, y dejar que la gente que está río abajo muera de sed. Pero a pesar de que existe esta legislación, la empresa no tenía los derechos del agua, y por lo tanto no tenía derecho a secar el río ni a construir donde estaba construyendo.

Descubrimos esa irregularidad y la denunciamos, pero no nos tomaron en cuenta. El 1 de agosto de 2016 hicimos una manifestación. Convocamos para que los funcionarios explicaran por qué la empresa estaba construyendo fuera de la ley con el aval del gobierno. El día 19 de agosto fiscalizan a esta empresa y la Dirección General de Aguas la sancionó con 16 multas, además de iniciar dos procesos por tala ilegal de bosque nativo. Eso generó mucha molestia, incrementándose las amenazas contra nosotros.

¿Cómo eran esas amenazas?

Nos las hacían llegar a través de vecinos, que nos decían lo que se comentaba. Nos decían que ya me pillarían caminando solo por la calle, que me iban a pegar, que me quemarían la casa, que sabían que yo salía a comprar por la noche… Yo nunca le di mayor importancia. Yo les decía que el que me quisiera pegar, que viniera. Saben perfectamente dónde vivo, pero que venga dispuesto a recibir también.

El día 21 de agosto, dos personas en un vehículo con el logotipo de la empresa se presentan en la casa de la propietaria de la vivienda que alquilábamos en Tranguil, en otra región de Chile. Le dicen que si no nos echa del terreno, algo muy malo nos va a pasar, porque hay gente que nos quiere hacer caso.

El día 22 matan a Macarena.

Macarena era más que mi esposa. Era mi compañera, mi amiga, mi confidente. Era mi guardaespaldas, mi guardiana, mi secretaria y también mi jefa. Era todo. Y de repente te quedas solo a cargo de una casa que no te habías dado cuenta que era tan grande.

La Negra tenía mucha, mucha energía. Nunca se levantó temprano, pero lo primero que hacía cuando se levantaba eran dos horas de ejercicio, porque le encantaba tener una linda figura. Luego se daba un baño y luego ordenaba toda la casa, bañaba a los niños, cocinaba… Lo que no sé es cómo lo hacía. Era mágica.

Yo hacía orfebrería, y a las 6.30 ya estaba en pie. A las 7 ya estaba desayunando y poniéndome a trabajar. Eso era todo lo que hacía. Después de almorzar nos tomábamos unos mates y ella salía al huerto, de donde comíamos nuestras verduras. También cuidaba a los animales. Teníamos gallinas, pavos, patos, un par de perros, una cerda que tuvo ocho cerditos y un par de ovejas.

Ella se encargaba de todo. Hasta de hacer cercos. Y no porque yo no quisiera hacerlo. Yo salía a hacer mi entrega y, cuando volvía, ella ya había construido el cerco. Así era ella, pura energía.

Imagínate que asesinan a la persona con la que tienes planificado envejecer. Teníamos cuatro hijos, hacíamos todo juntos. Estábamos juntos todos los días. Teníamos la idea de hacer un liceo (un lugar donde estudiar la enseñanza secundaria), porque nos habíamos dado cuenta de que había mucha gente sin educación secundaria solo por vivir en la montaña. Vimos que era necesario acercarles una escuela. Ya teníamos buscado el sitio y estábamos buscando recursos para poder construirlo.

Las autoridades deciden que su muerte corresponde a un suicidio. ¿Por qué?

No investigaron realmente. La primera autopsia se hizo mal, y eso quedó demostrado. Esa autopsia no habla de que fue un suicidio, sino que la muerte fue por ahorcamiento. Un ahorcamiento también puede ser involuntario. Sin embargo, la misma autopsia dice también que no hay ningún tipo de lesión en la tráquea, ni en las mucosidades ni los músculos, ni en las vértebras cervicales. Eso es imposible para un caso de ahorcamiento, sea voluntario o involuntario. Por lo tanto, ese mismo informe ya demuestra que la tesis del suicidio era equivocada.

¿Ella habló de suicidio alguna vez? ¿Se mostró deprimida?

No, para nada. Por esto que te cuento de cómo ella era, nunca nadie creyó en la tesis del suicidio. La Negra tenía mucha energía, mucha personalidad, y también un carácter muy fuerte. Había que saber negociar con ella.

¿Qué hacen entonces?

Hay un órgano del Estado, que se llama Servicio Médico Legal. Se supone que son ellos los que garantizan el acceso a la justicia y las investigaciones que se deben realizar. Pero en el caso de La Negra no fue así. Nosotros presentamos en octubre de 2016 una querella criminal, que tiene dos años para investigarse. Sin embargo, en marzo de 2017 nos avisan de que van a cerrar la investigación. Convocamos una manifestación, y conseguimos que el juez mantuviese la investigación abierta. La fiscalía reclamó que no tenían suficiente dinero para hacer una nueva autopsia o una nueva investigación, así que también asumimos ese coste.

Tuvimos que pagar un peritaje privado, y nos costó unos meses recaudar el dinero. Cuando llegamos con el peritaje, el 9 de agosto de 2017, habían vuelto a cerrar la investigación. El informe del peritaje denuncia que hay muchas irregularidades en el proceso de la policía, en el levantamiento del cuerpo, se extravía información, se perdió la soga… Y dice, por supuesto, que la primera autopsia está mal hecha. El informe era tan contundente y categórico que fuerza a que se reabra la investigación. Se hace un proceso de exhumación y se fija una nueva autopsia, que nosotros también pagamos.

Durante la segunda se toman muestras del cuello por duplicado. Una muestra va para la fiscalía, a través del Servicio Médico Legal, y otra la analizamos nosotros a través de un laboratorio privado. Se hace un análisis célula por célula de la muestra, y se demuestra que esas células ya estaban muertas cuando a Macarena la colgaron. Esa muestra es la que prueba que a Macarena la asesinaron.

Un muerto no se puede colgar solo. Alguien estaba presente cuando La Negra murió. Alguien mató a Macarena y la puso ahí colgada.

Macarena era activista mapuche y usted también. ¿Cómo conecta su lucha con este caso en particular?

El Estado chileno tiene un problema con el pueblo mapuche. Es el único pueblo que consiguió resistir la invasión española durante la época de la conquista, obligando a los españoles a firmar un acuerdo de paz. Cuando llega la independencia de Chile, también firman acuerdos de paz. Sin embargo, el Estado chileno se dio cuenta de las riquezas del territorio mapuche y lo invadieron, a pesar de ser, supuestamente, aliados.

Eso es algo que se mantiene hoy. Durante la dictadura de Pinochet se entregaron muchas tierras mapuches a latifundistas y se fomentaron los monocultivos de pino y eucalipto en territorios usurpados. Eso es lo que genera el conflicto que sigue hoy, por el cual el pueblo mapuche reclama las tierras que ancestralmente le pertenecen.

Las comunidades entonces empiezan a sufrir sequías, aunque llueva 10 meses al año, porque los eucaliptos consumen mucha agua y secan las reservas subterráneas. Eso va generando un clima de tensión, y la gente empieza a organizarse y reclamar sus derechos. Cuando las comunidades empiezan a oponerse, el Estado responde con violencia, con criminalización, con montajes. Empiezan a encarcelar a nuestros dirigentes, a nuestras autoridades espirituales.

Eso se ha ido incrementando hasta desembocar en el asesinato de una mujer, que desafortunadamente era mi compañera, pero que era una mujer mapuche aguerrida, y que no tenía miedo a reclamar sus derechos.

Fuente: La Marea

La Marcha al revés en su contexto histórico

Equipo Editorial

Radio TV Liberación

Miguel Enríquez

Marcha al revés

« El último año del gobierno de Ricardo Lagos, un grupo de personas del colectivo rearme, convocó en Santiago a una marcha llamada “La Marcha al Revés. La convocatoria se realiza a través de diversos medios: afiches, volantes, radios, internet, televisión comunitaria, y por supuesto, oralmente. Pese al movido escenario, cargado de tensiones y conflictos internos, la Marcha Rearme se lleva a cabo el domingo 11 de septiembre de 2005, alcanzando una convocatoria de mil personas aproximadamente y fue violentamente reprimida. »

“No queremos instalar un evento que compita con la marcha que año tras año rehace el trayecto entre La Moneda y el Cementerio General.

Entendemos que, para familiares de ejecutados políticos, de detenidos desaparecidos, de torturados, y de cualquier otro ciudadano, ese trayecto junto con representar un fragmento de memoria, a la vez testimonia su dolor y su interpelación de justicia. Por ello proponemos e invitamos, a los que estamos vivos, a los jóvenes, a la inmensa mayoría que acaso reciben migajas del festín de los vencedores, a quienes por su diversidad se les margina, a volver al centro cívico desde el cementerio, una vez que finalice el rito de recogimiento, llevando con nosotros la fuerza y convicción de los que cayeron para apropiarnos de lo que nos pertenece, para apropiarnos de nuestra vida cotidiana y colectiva, para hacer significativa la democracia.

Porque es posible recobrar y proyectar los sueños de los que murieron y enriquecerlos con los nuestros…”(Convocatoria, 2005)

11septiembre 2005 1° Marcha al revés

Por lo tanto, se buscaba el llevar la memoria desde el cementerio hacia el espacio público, el objetivo era honrar a las víctimas mediante la acción y no solo el testimonio del duelo. Ese año la marcha fue brutalmente reprimida y criticada desde las organizaciones de DD.HH.

 

 

El quedar anclado en esta cultura de la muerte dificulta proyectarse nuevamente al futuro. En lugar de establecer una memoria sobre las luchas, se elabora una memoria fúnebre sobre los cuerpos inertes y inermer. La sola etiqueta: marcha al revés, genera preguntas, temores y suspicacias, sobretodo entre quienes se consideran con más “propiedad” sobre la fecha y conmemoración en cuestión.

 

Radio TV Liberación Miguel Enríquez respetando los acuerdos, adhiere a esta nueva versión de la marcha al revés, entendiendo la legitimidad de romper con la cultura de la derrota, saliendo al paso a los sectores reformistas que durante los gobiernos de la ex Concertación fueron negociando el 11 de septiembre, para trasladar su conmemoración  reguladas de domingo.


Es así, que una parte de esa izquierda chilena que ha desarrollado su política en torno al testimonio de la dictadura, debería mirar con más audacia lo que las nuevas generaciones de trabajadores y jóvenes proponen. No se trata de olvidar ni dejar de conmemorar las vidas de quienes aún no aparecen o fueron abatidos por la bota militar. Se trata de reconocer que acá no se han acabado los sueños ni las demandas de un pueblo que lucha diariamente por ser digno, tal como lo hicieron las víctimas de la dictadura. Estar presente en las luchas sociales, estudiantiles, de los trabajadores, de los pobladores…hoy aquellos que caminan con visiones de instalar, lo que no se tiene aquello que solo está en sus mentes y se lanzan en el tareismo, sin construir desde la realidad objetiva, aportando a la necesaria rearticulación revolucionaria.

El primer pilar de la rebeldía, el más inmediato, lo constituye la propia vida de los sujetos. Cada vida está cruzada por experiencias, afectos, seres queridos, acontecimientos y aprendizajes, que marcan de forma profunda a los individuos. Sin llegar a determinarlos, conforman, por lo menos, la materia prima a partir de la cual los sujetos fabrican su identidad, sus proyectos y su postura frente al mundo. Como opción personal, la rebeldía encuentra aquí también sus raíces más hondas.

La práctica revolucionaria exige y permite el desarrollo de ciertos valores entre los sujetos. No es solo la sociedad del futuro la que provee de valores a los sujetos rebeldes; sino que es también la lucha en el presente la que les impone el desarrollo de cualidades especiales. La lucha armada, el enfrentamiento constante con el enemigo, requieren del desarrollo de cualidades y valores especiales. El sacrificio, la entrega personal, el valor, y la constancia, son cualidades “combativas”, “épicas”. Muy distintas, por ejemplo, a las cualidades más “maquiavélicas” que debe desarrollar un político tradicional.

El sacrificio, la entrega personal, el valor, y la constancia, son cualidades “combativas”, “épicas”. Muy distintas, por ejemplo, a las cualidades más “maquiavélicas” que debe desarrollar un político tradicional. Acerca de las condiciones que debe reunir el ejército revolucionario, Mao afirma que es necesario “Poner en pleno juego nuestro estilo de lucha: valentía en el combate, espíritu de sacrificio, desprecio de la fatiga y tenacidad en los combates continuos”. Guevara, en tanto, insiste en el ascetismo, la entrega absoluta a la causa revolucionaria, y el sacrificio personal que debe caracterizar al guerrillero.

Los andamios de la rebeldía cuentan con más travesaños que los de la tradición política, que hoy parecen tan inestables (mohosos, dirían algunos), y sobre ellos todavía puede seguir construyéndose un proyecto alternativo. De ahí que, como construcción histórica, la rebeldía no sea una obra ya acabada…

La memoria es, de seguro, uno de los “travesaños” más firmes. Y tiene, por lo demás, una notable propiedad regeneradora. Si los jóvenes de los ‘80 pudieron construir su rebeldía sobre las memorias negativas del fracaso de la UP y de la vida en dictadura; la memoria de su propia lucha, con derrota política incluida, también sirve de base para nuevas proyecciones. Gracias al poder interpretativo de la memoria, la rebeldía traspasa los márgenes del momento histórico en que se desarrolló, para encontrar anclas en el pasado y sembrar semillas en el futuro.

Es sobre estos andamios, que hoy los rebeldes continúan construyendo su rebeldía. Manteniendo elementos de la tradición política (ninguno de ellos descarta la ideología que dio fundamento a su accionar, ni reniega de plano de la lucha armada); conservando y reinterpretando la memoria de sus luchas; y sustentándose en las prácticas más concretas de la ética y la identidad rebeldes por ellos gestadas, los sujetos siguen tratando de levantar su proyecto revolucionario. Con menos certezas que antes, pero, en contrapartida, con mayor flexibilidad, los rebeldes buscan cómo mantener en circulación, en la realidad presente, dicho proyecto.

Manteniendo elementos de la tradición política (ninguno de ellos descarta la ideología que dio fundamento a su accionar, ni reniega de plano de la lucha armada); conservando y reinterpretando la memoria de sus luchas; y sustentándose en las prácticas más concretas de la ética y la identidad rebeldes por ellos gestadas, los sujetos siguen tratando de levantar su proyecto revolucionario. Con menos certezas que antes, pero, en contrapartida, con mayor flexibilidad, los rebeldes buscan cómo mantener en circulación, en la realidad presente, dicho proyecto.

Circulación que es puesta en marcha desde los actuales espacios de sociabilidad y organización- subterráneos, espontáneos, cotidianos, horizontales, etc.- donde distintas generaciones se encuentran para reafirmar una identidad que se resiste a ser absorbida o aplastada por la cultura oficial. Frente a los valores (o anti valores), el discurso, las representaciones simbólicas, la historia, etc., que la cultura oficial presenta e impone como los únicos válidos; los sujetos esgrimen una cultura rebelde o de resistencia. Mientras la cultura oficial se impone en el escenario iluminado de lo institucional; la cultura rebelde se mueve soterrada, pero insistentemente, por los más variados cauces de expresión y acción: “(…) podemos decir que, en la lucha simbólica, los dominados pierden de entrada, y los dominantes no tienen nunca ganada la partida: para ganar deberían ganarla definitivamente.

Asumiendo una memoria, recogiendo y practicando unos valores, y defendiendo una identidad, los sujetos construyen y reconstruyen una cultura rebelde; salvando así del derrumbe absoluto a la posibilidad, siempre abierta, de seguir proyectándose a un futuro distinto al trazado por la cultura oficial. De ahí la importancia de la marcha al revés, que no obedece a posturas de caudillismo, o posiciones personales de quienes buscan legitimarse y posicionarse desde el tareismo. Leer más “La Marcha al revés en su contexto histórico”