Los desafíos de la izquierda en el Chile de hoy

El colectivo de Radio TV liberación desde su base Fernando Vergara Vargas, al momento de tomar la decisión política del camino propio renunciando a continuar siendo parte del MIR Rearticulación, en ningún caso ha sido para descalificar o atacar a los compañeros . Todo lo contrario, formamos parte de una misma matriz histórica revolucionaria, nuestras diferencias obedecen a una lectura del periodo, que consideramos está enraizada en una mirada dogmática, característica de la antigua izquierda que no ha superado la derrota político-militar.

Se hace necesario gestos de humidad y reconocer los errores, dejando a los nuevos sujetos sociales construir sus propios proyectos revolucionarios. Apoyando las iniciativas de los jóvenes que se organizan y movilizan, para luchar y generar los cambios de este modelo de dominación capitalista.

El mejor homenaje que podemos hacer a la historia consecuente del MIR, es ponernos al servicio de los nuevos colectivos rebelde, el autoengaño de hacer creer que es posible refundad el MIR con los antiguos cuadros, en no haber aprendido nada de la historia y sus procesos revolucionarios.

Es por ello, que es oportuno tener siempre presente los hechos históricos y la acumulación de fuerzas, que permitieron confluir a diferentes expresiones políticas revolucionaria en 1965 y que dio origen al Movimiento de Izquierda Revolucionaria. En los 50 el marxismo aparecía como monopolio identificado con los PC en América Latina es el resultado de las derrotas de los movimientos populares en los años veinte y treinta, y la imposición de los pactos frente-populistas, los que en muchos casos ayudaron a la represión de los movimientos obreros más radicales —entre ellos el anarquismo— y bloquearon el desarrollo del pensamiento revolucionario antifascista. Un PC bajo el estricto control desde Moscú y que en muchos casos freno todo intento de impulsar un frente revolucionario en la región.

“Los PC en los cincuenta defienden todavía las tesis de la revolución democrático-burguesa y, por lo tanto, de la alianza con la burguesía nacional, autónoma, independientemente de que hayan tomado una posición más radical después de la represión de 1947-1948. En determinados países, algunos se plegaron y otros intentaron formaciones más radicales de expresión, pero la ideología era común en su visión, en su estrategia, su crítica; su proyecto global era el mismo, heredado de la Tercera Internacional Comunista.”

Debemos señalar, a través de la Tercera Internacional se traslada mecánicamente una caracterización construida para la situación colonial de Asia en dirección a América Latina, el PC replica esa política en la región. Uno de los pocos que se rebelan contra esas tesis en los años veinte es Mariátegui. Quien sería duramente atacado y desprestigiado por sostener una voz diferente.

Hoy vemos un divorcio evidente entre lo que los actores políticos están pensando, lo que están diciendo y lo que realmente están haciendo. Hay una total ausencia de ese hilo conductor de esa izquierda fragmentada que pretende rearticularse y dar conducción política. Los colectivos y organizaciones revolucionarias del Chile de hoy, merecen el respeto, los viejos cuadros de la izquierda que luchamos contra la dictadura, que levantamos las banderas de lucha del MIR, lo hicimos convencido de nuestra consciente responsabilidad militante, con costos de vidas valiosas, la prisión política y la persecución de los aparatos de seguridad de la dictadura. Los que sobrevivimos podemos aportar con esa acumulación de experiencia, pero jamás podríamos dar ninguna conducción política.

Con el triunfo de la revolución cubana la izquierda revolucionaria comienza hacerse fuerte, con una base social importante de trabajo en los territorios. Hay que tener presente que el Movimiento 26 de Julio no fue en sus orígenes un movimiento popular de orientación socialista, ni su guía teórica fue el marxismo, aunque algunos de sus dirigentes estaban influidos por el pensamiento de Marx, Engels y Lenin. La izquierda venezolana no es una izquierda marxista, aunque hay grupos de estudios, elementos individuales con formación marxista actuando en la izquierda venezolana. Tampoco en Guatemala existió una clara definición política marxista del gobierno derrocado por el imperialismo.

Es interesante leer y entender el pensamiento en Argentina de Silvio Frondizi, que tiene influencia en Brasil y Chile. La Revolución Cubana introduce un salto cualitativo a partir de 1961 para el desarrollo de la izquierda revolucionaria latinoamericana; le dio un impulso que seguramente no hubiera tenido con el éxito y la victoria del Movimiento 26 de Julio. No fue el único factor que influye en Chile para el surgimiento del MIR; “El estancamiento de la economía chilena tiende a ser profundo y prolongado. Sin embargo, junto a ese proceso de industrialización se van creando sectores de pobres urbanos, en más o menos grandes ciudades, lo que se manifiesta en Chile ya desde 1956, cuando el 2 de abril esa masa hace una primera aparición pública en la vida política del país, para llegar a tener luego un peso muy grande en la determinación de la política chilena.”

Es así, que la posición del movimiento campesino y la presión que éste empieza a ejercer en los años sesenta van a tener un peso muy grande en la determinación de la misma dinámica de la lucha de clases; la burguesía va a tener que dar respuestas a un fenómeno y trata de hacerlo al abrir también el espacio para una mayor actuación de esas fuerzas radicalizadas. Así se da la lucha política en el país. Por otra parte, la derrota de la izquierda en 1964, junto con los factores de ascenso de la lucha de clases y el triunfo de la Revolución Cubana, influyen sobre el nacimiento del MIR, que no es resultado de una crisis por la ascensión de la izquierda, de la juventud del partido socialista o del entusiasmo de sectores juveniles por el movimiento revolucionario de Cuba, sino que resulta de la unión de varias generaciones de cuadros, de varios grupos y organizaciones que se venían formando en los años precedentes. Esa realidad hoy día no existe en Chile, los viejos cuadros militantes muchos se han quedado en la derrota y fueron incapaces de crecer políticamente.

De esa forma, se produce el desarrollo de varias fuerzas que convergen después en la formación del MIR. Este proceso participan unas cinco líneas que confluyen con los mismo objetivos: existían sectores que provenían de las corrientes adscritas al maoísmo, luego de la crisis del movimiento internacional y la ruptura chino-soviética; sectores trotskistas del período de la izquierda comunista de los años treinta; nuevos grupos trotskistas; también un desprendimiento de la Juventud Comunista y del PC; corrientes cristianas vinculadas al fundador de la CUT, Clotario Blest; un amplio sector de jóvenes provenientes de las juventudes socialistas; sectores independentistas influenciados por la Revolución Cubana. Socialmente, la base inicial del MIR estaba constituida por estudiantes, intelectuales, cuadros obreros y empleados del sector servicio. Una realidad que no está presente hoy en quienes, pretenden una refundación del MIR.

Podemos afirmar, que la década del sesenta, en medio del ascenso de la lucha de clases en América Latina, fue una década de esperanza, de esa utopía posible. Las cosas estaban más o menos claras; con una estrategia conocida, se tenía claro los caminos; se constaba con los instrumentos y herramientas políticas de lucha. Era cuestión simplemente de ponerlos en práctica. A la conciencia revolucionaria formaba parte de un mismo paisaje. Desde el punto de vista de la formulación ideológica, teórica, las organizaciones no tenían grandes dificultades: el modelo de la Revolución Cubana contaba con un gran consenso, un poderoso atractivo. Los factores subjetivos y objetivos eran claro y sabíamos dónde estaba el enemigo. Hoy vemos una ausencia de esos principios y valores revolucionarios, con prácticas antiguas de la política estalinista, donde el dogmatismo pareciese estar presente en el ADN de muchos. En esos viejos cuadros militantes la línea política se impone desde arriba y sin participación real desde las bases.

Desde Radio TV Liberación nos hacemos la autocrítica, asumiendo las consecuencias de la derrota político-militar. Hoy es el tiempo de estas nuevas generaciones de revolucionarios, todo nuestro trabajo como comunicadores populares independiente, asumiendo las consecuencias de la derrota político-militar. Hoy es el tiempo de estas nuevas generaciones de revolucionarios, todo nuestro trabajo como comunicadores, tiene ese objetivo político de sumar, de ser un aporte y estar junto a quienes hoy luchan y se organizan.


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Autor: TV NOTICIA AITUE

...parte de esa cultura de vida y dignidad de nuestros pueblos.-

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