La “tía Pochi”: Retazos de esa memoria latente mirista

Armando Romero

AITUE NOTICIA

La noticia nos vuelve la mirada hacia nuestra memoria latente; La Serena, martes 2 de abril a fallecido la “tía Pochi”. Sofia de Lourdes Vera Freire, afectada por un cáncer pulmonar, golpeada por los misterios, la desesperanza, el abandonos y tristezas de su vida pintada en su mirada hoy apagada. Sofìa fue la compañera de Juan Ramón Ramirez Vicker hasta los últimos momentos de su existencia el 5 de Noviembre de 1977…Desde su dolor supo reconstruir su vida, sin dejar jamás su peor enemigo, los recuerdos atrapados en la negación de justicia para quien fuera su amado compañero.

Juan tenía 25 años al momento de su muerte, los pobladores de la Población Juanita Aguirre lo vieron con su alegre prisa de los sueños de esa juventud, que creyó posible la utopía, en la casa de sus padres Calle Florencia Nº 6072 Comuna de Conchalí, donde vivió su adolescencia en forma apasionante y comprometida en sus ideales fueron forjando al militante revolucionario.

En las historias de los mirista el amor siempre ha estado muy presente, se podría escribir más de una novela de esas historias de vidas. En su compañera Sofía Vera Freire, había encontrado ese anhelado amor y pasión para proyectarse como familia; con quién alcanzó a compartir parte de su vida, conviviendo con ella hasta su muerte sin llegar a tener hijos; quizás la mujer mas importante para él, a quien conoció por el Verano del año 1972 en Linares, a sus 19 años. La “Sofia Loren” como el decía de ella, una pareja alegre rebosante de proyectos de amor revolucionario, de ese compromiso militante que los enfrentó a la muerte en los sucesos “EXPLOSIÓN EN SAN MIGUEL….MUEREN DOS MIRISTAS”.

“LEO RUBEN” integraba la Dirección Regional del MIR en Linares, había logrado romper el cerco represivo ese 11 de septiembre de 1973, la fecha del golpe militar recibe órdenes de replegarse hacia la Cordillera en búsqueda de caminos no controlados por la policía para cruzar la cordillera, por los resultados desastrosos que implicó dicha acción decide volver a Santiago a modo de resguardar su vida. Incorporándose con su compañera a la (R). Sofía recordaba esos días con esa mirada atrapada por la ausencia y el dolor esculpido en su alma.

La familia de Juan fue sistemáticamente vigilada y reprimida por efectivos del Grupo Nº 10 de la FACH muchos de estos funcionarios mantenían su lugar de residencia en la propia Población Juanita Aguirre se había establecido retenes móvil en las poblaciones del sector. Toda la familia era vigilada por efectivos militares, agentes de civil y desde la comisaría de Carabineros de Población Eneas Gonel Comuna de Conchalí, quienes actuaron dateados por propios vecinos civiles delatores y uniformados residentes, quienes conocían del sentido social y solidario del grupo familiar.

En estos días vemos por las redes sociales publicaciones de mirista, que ventilar públicamente sus diferencias, sus rencillas personales y se descalifican mutuamente. Una vergüenza que nos debería hacer reflexionar del daño que estos compañeros causan, muy alejado de lo que ha significado la historia militante de nuestros compañeros. Aquellos que desde sus posiciones ideológica personales, descalifican, tratan de infiltrados y lanzan falsas acusaciones, actuando por ambiciones ajenas al MIR.

La muerte de la compañera Sofía en la ciudad donde se refugió, para reconstruir su vida sin olvidar jamás su propia historia revolucionaria. Quienes la conocimos supimos de su grandeza humana, de ese dolor viviente que significó la muerte de su compañero.

Los antecedentes que se logrado revelar de esos años nos ilustran del trabajo sucio de los servicios de inteligencia de la dictadura; René Ramírez Vicker, publicista cuyo hermano Juan murió destrozado por una explosión el año 1977 -supuestamente mientras manipulaba una bomba-, descubrió este párrafo en los archivos desclasificados por el Senado de Estados Unidos. Así se enteró que Juan Ramírez Vicker y Nelson Espejo Flores fueron ejecutados por el Comando Conjunto. Sus agentes colocaron una bomba en la casa y la hicieron estallar a distancia, cuando sus moradores se encontraban en el interior. Eso se deduce del informe Nº 6 817 0174 77, fechado el 15 de noviembre de 1977, dirigido al agregado naval de la embajada norteamericana.
La traducción de parte de ese informe dice:
“La fuente afirma que los directores de los servicios de inteligencia del ejército, la Armada y la Fuerza Aérea se coordinaron entre sí para conducir operaciones contra dos casas de seguridad de Santiago, una en el área de Conchalí y la otra en la comuna de San Miguel. La fuente no reveló si estas operaciones se hicieron con conocimiento o cooperación de la CNI. Un grupo, formado por miembros de cada uno de los servicios de inteligencia involucrados, entró en la casa de seguridad de Conchalí el 2 de noviembre de 1977 y confiscó armas y explosivos. Posiblemente, debido a que se filtró información sobre esta acción, no había nadie en la casa de seguridad y nadie fue detenido. … (Ilegible en el documento desclasificado) … notó que los explosivos confiscados en el allanamiento de la casa de seguridad de Conchalí desaparecieron pero no lo pudo explicar a … (ilegible).
En una segunda operación contrainsurgente, otro grupo similar dejó una bomba en la segunda casa de seguridad, en San Miguel, el 5 de noviembre de 1977. Dos personas murieron a causa de la explosión. Después, Carabineros y la CNI encontraron en el lugar gran cantidad de explosivos y armas en medio del desastre.
La fuente explicó que el uso de bombas contra las casas de seguridad había sido una decisión consciente ya que los jefes de los servicios de inteligencia pensaban que la mejor manera de encarar los problemas de estas casas de seguridad era hacerlas explotar, de ser posible con los terroristas adentro. Los seguimientos y arrestos demorarían ‘meses’, en cambio una explosión tendría resultados inmediatos. La fuente reveló que la batalla contra el peligro terrorista asumía esas características. La fuente identificó específicamente a las dos víctimas como miembros del MIR. Resulta de interés especial en su versión de los eventos de Conchalí y San Miguel la afirmación de que eran planeados y ejecutados no por la CNI, sino por miembros de la comunidad de inteligencia de los servicios militares (Comando Conjunto, N. de PF). No se sabe si los funcionarios de inteligencia actuaban con o sin presupuesto y cooperación de la CNI. La evaluación es que el análisis de las ramas de los servicios de inteligencia realizado, es de muy alta credibilidad. Indicaría que la CNI no tenía el monopolio del accionar contrainsurgente encubierto en Chile. Indica también que las ramas de los servicios de inteligencia operaban por cuenta propia, porque no confiaban en que la CNI estuviera enfrentando la subversión con efectividad”.

Los jóvenes, miembros de la resistencia antidictatorial, murieron por una explosión la noche del 5 de noviembre de 1977. Sofía Vera Freire, pareja de Juan Ramírez Vicker, logró escapar. Ella atestigua que tanto Juan como su amigo Nelson Espejo Flores “estaban vivos, conscientes y mal heridos y aunque llegó al lugar una ambulancia, se les dejó desangrar hasta morir”. La CNI había reemplazado a la Dina y la dictadura tenía claro el alto costo internacional de la desaparición de detenidos. Se iniciaban las ejecuciones selectivas de militantes de Izquierda y en especial del MIR, al que pertenecían los asesinados. Los agentes de la CNI buscaron encarnizadamente a Sofía Vera, identificada entonces en la prensa como “la tía Pochi” (porque así la llamaban los niños del barrio). Ella logró salir del país. El accionar represivo alcanzó pronto a dos dirigentes del MIR, Augusto Carmona y Germán Cortés, ejecutados en diciembre de 1977 y enero de 1978, respectivamente, de acuerdo al método de seguimiento-control y ejecución.
En 1991 la Comisión Rettig rechazó investigar los antecedentes recopilados por las hermanas de Juan Ramírez, que habían logrado ubicar la casa donde los jóvenes cayeron. “Se nos dijo que estábamos exagerando”, comenta Ruth, una de ellas. Los nombres de los jóvenes ni siquiera figuran entre los “casos sin convicción” incluidos en dicho informe.

Los titulares de la prensa institucional de la época señalaba : ” en la vivienda. El Mercurio en tanto, da cuenta de la versión de la CNI donde se asigna al inmueble la condición de “casa de seguridad” del MIR, agregando que “las cargas explosivas encontradas son similares a las utilizadas recientemente en distintos puntos de la capital para perpetrar atentados”. La Segunda comenta la pérdida de la mano de uno de los cuerpos, mientras que el desaparecido diario El Cronista recoge opiniones de vecinos llamando a denunciar a los militantes de la resistencia.

El no haberse establecido justicia en los hechos donde muriera su compañero, acompañaría a lo largo de su vida a la “tía Pochi”. Como bien ella relataba a sus más cercanos, ” en esos años de clandestinidad, fuimos felices con Juan disfrutando cada espacio de vida, visitando a su familia y tratábamos de compartir momentos familiares”.

Son trazos humanos de compañeros mirista, que nos entregan testimonios de esos valores revolucionarios de esos años.

Anuncios

Autor: TV NOTICIA AITUE

...parte de esa cultura de vida y dignidad de nuestros pueblos.-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s